miércoles, 17 de enero de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO III T.O. CICLO B - 21 ENERO 2018

HEMOS SIDO LLAMADOS TODOS


ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-5. 10

En aquellos di as, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.».
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!».
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

SALMO RESPONSORIAL (24)

Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: «Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

COMENTARIO

Vio a Simón y a su hermano Andrés y les dijo: Síganme y los haré pescadores de hombres. Inmediatamente le siguieron. Imposible leer esto sin imaginarlo. Las orillas de lago, la mirada de Jesús, su llamada, y aquel inmediatamente tantas veces repetido en Marcos y que hace de su evangelio una invitación urgente, casi ansiosa: Jesús te llama. Me dan tantas ganas de rezar para que muchos hombres y mujeres respondan a esta llamada tan misteriosa: Ven, tú, vas a ser sacerdote; ven, tú, serás religioso o religiosa. Este texto está hecho para suscitar vocaciones especiales. Hoy se nos invita a reflexionar sobre nuestras palabras y nuestros actos respecto a las “vocaciones”. Pero sería una pena no ver también en ello la llamada de Jesús a todos los cristianos.
Primera señal: Marcos concede a la llamada de los discípulos al comienzo mismo de su evangelio para demostrar que el acto inicial de Jesús fue reunir a unos hombres a su alrededor y lanzar de este modo el gran movimiento que se convertiría en la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios. Esa misma llamada continúa y nos llega hoy a nosotros. Segunda Señal: la forma esquemática de este relato de vocación. Jesús mira, llama e inmediatamente le siguen. Es válido para cualquier caso. Cuando nos cuentan en detalle la vocación de Francisco de Asís. De Teresa de Jesús, de Francisco Javier o simplemente la de un sacerdote, la admiramos desde lejos: no es para nosotros. Pero aquí sí que es para nosotros. Estamos ante el esquema típico de la llamada de Cristo y de la repuesta que debe darle cualquier cristiano.
Quizás no hayamos comprobado todavía debidamente que ser cristiano no es solamente rezar el credo, ir a misa y vivir una moral; es seguir a Cristo.
¿Vuelve usted a hablar de “vocación”?. Se trata de personas que lo dejan todo, el negocio, la casa, la familia. Yo no puedo hacerlo. “Seguir a Jesús” Tiene también otro sentido. Lo vemos cuando Jesús se dirige a toda la gente para pedirle que tenga fe en él. Seguirle es eso; sobre todo, eso.
Cuando me dice: “¡Sígueme!”, sé lo que esto significa: “¡Ama como yo he amado!”. Entonces, si quiero vivir realmente esto, tengo la obligación de “dejarlo todo” especialmente mis pensamientos ordinarios, las formas ordinarias de obrar, las que no corresponden al evangelio. Hacerlo conocer a mí alrededor, “pescar” hombres para él. ¡Comienza aquí la aventura!.
Lo mismo que para Simón, Andrés, Santiago y Juan.
Aventura intensa y luminosa: “Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no andará en tinieblas, tendrá la luz de la vida” (Juan 8, 12).

PLEGARIA UNIVERSAL

La bondad del Padre nos ha insertado, por el bautismo en el grande proyecto de la salvación. Supliquémosle ahora para que también nos ayude a leer los acontecimientos de cada día a la luz de su providencia.

1.- Por el Papa Francisco y todo el pueblo de Dios: para que sea para todo la humanidad primicia de la redención, germen fecundo de unidad y de esperanza. Roguemos al Señor.

2.- Por los pastores de la Iglesia: para que sepan reunir en torno al Señor a toda la familia de los hijos de Dios y la sirvan humildemente con la palabra y el ejemplo. Roguemos al Señor.

3.- Por los responsables de las naciones de los organismos internacionales: para que busquen con conciencia recta lo que favorece más al progreso y no se dejen dominar por el afán del dinero y del poder. Roguemos al Señor.

4.- Por los que consagran su tiempo a aliviar los sufrimientos de los hermanos: para que en cada uno de ellos sepan reconocer la presencia y el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, reunidos en torno al altar: para que seamos constructores del reino de Dios, según los dones que cada uno haya recibido. Roguemos al Señor.

Tu sabiduría oh Padre, nos ayude a seguir tus caminos para que, en toda situación de la historia y del mundo, estemos firmemente anclamos en la esperanza que resplandece en Cristo, el Señor. Que vive contigo por los siglos de los siglos.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe con bondad nuestros dones, Señor y al santificarlos, se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Dios todopoderoso concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 22: 1S 5, 1-7.10; Sal 88; Mc 3, 22-30.
Martes 23: 2S 6, 12b-15; 17-19; Sal 23; Mc 3,31-35.
Miércoles 24: 2S 7, 4-17; Sal 88; Mc 4, 1-20
Jueves 25: Hch 22, 3-16 (o bien: Hch 9, 1-22) Sal 116; Mc 16, 15-18.
Viernes 26: 2Tim 1, 1-8 (o bien Tt 1, 1-5) Sal 95; Lc 10, 1-9.
Sábado 27: 2S 12, 1-7ª.10-17; Sal 50; Mc 4, 35-41.
Domingo 28: Dt 18, 15-20; Sal 94, 1Co 7, 32-35; Mc 1, 21-28.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mc 1, 14-20
Par.: Mt 4, 18-22

SOLIDARIDAD: SOLIDARIO Y SEPARADO. SGTO/CARACTERISTICASDISCIPULO/CR-JUDIO: DISCÍPULO CRISTIANO Y DISCIPULADO RABÍNICO.

Ya sabemos que Marcos, 1, 2-20, tiene que ser considerado como un prólogo de todo el evangelio. Su finalidad no es la de indicarnos cuáles fueron los primeros episodios de Jesús, sino la de señalarnos las perspectivas generales dentro de las cuales hay que leer toda la historia de Jesús. ¿Cuáles son los elementos fundamentales de esta perspectiva? Aunque simplifiquemos un poco las cosas, podemos reducirlos a tres.
Primero: con Jesús ha llegado el Reino de Dios; hay que tomar conciencia de ello y convertirse. Este motivo comienza con el anuncio de Juan y se concreta en el anuncio de Jesús en Galilea; es éste, sobre todo, el tema del trozo que vamos a comentar.
Segundo: el Mesías no se coloca fuera de la historia de los hombres; se hace solidario de los hombres y la asume. Entra, por ejemplo, en el movimiento penitencial de su pueblo (bautismo). Se deja envolver por la lucha entre el bien y el mal que caracteriza a la historia humana (tentación). "Entrando en el dinamismo de nuestra historia, se hace solidario de nuestra humanidad" (Duquoc. Cristología 1: El hombre Jesús. Sígueme. Salamanca 1971). Esta solidaridad encuentra su cima en la muerte de cruz, pero es la ley de toda la existencia de Cristo, ya desde el principio. La historia que comienza en el bautismo es una historia que no constituye sólo un viaje hacia la cruz-resurrección, sino que saca de la cruz-resurrección toda la lógica de su desarrollo.
SOLIDARIDAD/TENTACIONES: Tercero: entre Cristo y Satán, entre el reino de Dios y el reino del mundo, existe un contraste irreductible. El Mesías es solidario con la historia, pero no con la lógica de Satanás que con frecuencia le sirve de guía: precisamente, puesto que está de parte del hombre, no acepta el pecado. Así el Mesías aparece al mismo tiempo SOLIDARIO y SEPARADO. Siempre es difícil para el cristiano encontrar la medida justa en su manera de situarse dentro de la historia. Para ello hay dos modos muy fáciles (por eso mismo su facilidad y claridad se convierten en tentaciones): el conformismo y la fuga. Pero la historia del Hijo de Dios no permite ni una cosa ni la otra: el discípulo no puede aceptar el conformismo (de esa manera ya no sería el portador de la "novedad" del reino), y tampoco puede salvar su diversidad en la fuga, evitando el conflicto (no sería ya signo de la "solidaridad" de Dios), más bien debe manifestarse a sí mismo en un esfuerzo -bastante incómodo- de "participación crítica". (...)
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CV/QUE-ES:¿Qué es lo que significa convertirse? La conversión nace ante todo como RESPUESTA a un acontecimiento (supone por tanto la fe), a esa alegre noticia que debería ensancharnos el corazón: en Jesús ha aparecido, en toda su profundidad, el amor increíble y sorprendente de Dios al hombre, a cada uno de los hombres, a todos nosotros. Ese es el acontecimiento que tengo que ACEPTAR, del que tengo que FIARME, y por el que tengo que dejarme MODELAR ("creed en la buena nueva"): eso es la conversión. No se trata de un cambio parcial, sino de una verdadera y auténtica transformación total, de un PASO (sin calcular sus consecuencias) del egoísmo al amor, de la defensa de mis privilegios a la solidaridad más radical. Es un cambio que ES IMPOSIBLE CONTENER EN LAS VIEJAS ESTRUCTURAS (personales, mentales, sociales); las rompe. Las viejas estructuras fueron creadas para servir a otro tipo de Dios y para otra visión del hombre.
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SGTO/QUE-ES: El seguimiento La breve narración que Mc pone detrás del anuncio del Reino -la llamada de los primeros discípulos (1, 16-20)- quiere ser un ejemplo concreto de conversión. No se trata de una conversión que se les proponga a los especialistas del Reino de Dios, sino simplemente de la conversión necesaria para ser cristianos. Se señalan enseguida unas cuantas estructuras fundamentales -las estructuras que definen el seguimiento- y que se pueden observar como elementos constantes en todos los textos siguientes relativos al seguimiento de Jesús.
La INICIATIVA parte de Jesús: en su invitación gratuita e inesperada, resuena la llamada de Dios frente a la que no es posible vacilar: tienes que decidirte. La existencia cristiana, más que decisión, es una respuesta. Este concepto de gratuidad no está sólo en el término "llamar" ni en la narración en sí misma, sino que aparece todavía con mayor claridad si pensamos en el contexto ambiental. Los rabinos de la época -como todos los profesores ilustres- no iban en busca de discípulos; eran los discípulos los que buscaban al maestro. En tiempos de Jesús había algunos grupos -por ejemplo, los monjes esenios- que se reunían y se alejaban del mundo para aguardar al Mesías y estar dispuestos a recibirlo; Jesús, por el contrario, llama sólo a una gente que vivía y trabajaba como los demás. La llamada de Cristo tiene una nota de URGENCIA: es la llamada del tiempo favorable (el "kairós"), el tiempo de la salvación, el plazo final. A la llamada hay que contestar enseguida; es la gran ocasión que hay que saber aprovechar.
La llamada de Cristo exige una SEPARACIÓN; este tema se irá concretando sucesivamente. De todas formas se ve ya que se trata de una separación radical. No se trata de dejar las redes o un trabajo, sino más a fondo -como irá aclarando luego el evangelio- se trata de dejar las riquezas (Mc 10, 21), de abandonar el camino del dominio y del poder, de desmantelar esa idea que nos hemos forjado nosotros mismos de Dios para defender nuestros privilegios (Mc 8, 34). Pero la llamada de Cristo, más bien que a una separación, se dirige a un SEGUIMIENTO. Esa es la razón de la separación: una libertad para un nuevo proyecto que se presenta como un proyecto a "compartir".
Y esto es lo que importa: seguir significa recorrer el camino del maestro, realizar sus gestos preferidos (preferir a quienes los hombres marginan, pero a los que Dios ama: preferirlos no porque importen sólo ellos, sino precisamente porque los hemos marginado nosotros). Podría parecer éste un proyecto de muerte, pero es de vida, es el ciento por uno. Podría parecer un proyecto imposible, pero todo es posible para el milagro de Dios (10, 27). Podría parecer un proyecto para unos pocos, para gente selecta, pero es para todos, para justos y para pecadores: Jesús no se encuentra con el hombre (para dirigirle su invitación) en una esfera particularmente religiosa o privilegiada de algún modo, sino en la orilla del lago, en donde vive verdaderamente el hombre, en la vida cotidiana.
Y sobre todo quedará claro que seguir significa "servir", dar la vida "en rendición", lo mismo que el Hijo de Dios, que se solidariza con los hombres y asume todas nuestras responsabilidades. No tomó distancia frente a nosotros, sino que se sintió afectado por todo lo nuestro, como el pariente que paga la fianza para obtener la libertad de sus hermanos. Así pues, es el término "seguir" el que caracteriza al discípulo, no el término "aprender".
Esto es significativo: en primer plano no está la doctrina, sino una persona y un proyecto de existencia. Podremos captar con más precisión esta originalidad del seguimiento evangélico si comparamos al alumnado de Jesús con el alumnado de los rabinos. En el seguimiento evangélico el hecho esencial es la persona de Jesús; únicamente él es el que da forma y contenido a la relación con los discípulos. En el alumnado rabínico es la doctrina lo que ocupa el primer puesto: el discípulo se une al rabino porque busca su doctrina, quiere posesionarse de ella y convertirse también él en maestro: renuncia a muchas cosas para hacer vida común con el rabino, pero en último análisis es siempre para aprender la ley. El discípulo evangélico, por su parte, renuncia para seguir a Jesús y compartir su destino; ser discípulo es una condición permanente.
En conclusión: el tema del seguimiento nos lleva al centro de la fe cristiana (así al menos lo pensaban las primeras comunidades) y esto nos invita a una comprobación.
Hay quienes creen en Dios y en una doctrina religiosa, pero muchas veces no se trata, en substancia, del Dios que se ha revelado en JC; puede incluso tratarse de un Dios mágico, construido para que resuelva nuestros conflictos y nuestras ansiedades. De todas formas es una fe que no se mide en concreto según el proyecto mesiánico del evangelio; también los fariseos eran creyentes y adoraban a Dios, pero rechazaron el camino de Jesús; se imaginaban que Dios iba por caminos distintos.
Hay quienes viven en la lógica de la cruz sin ver en ella el rostro de Dios. No son aún los hombres del seguimiento. Hoy se habla de discípulos "anónimos". Esto es verdad, pero a Marcos le gustaría que se llegara más allá.
Finalmente, hay quienes viven la lógica de la cruz y descubren en ella el rostro de Dios. Esos son los hombres del seguimiento de Jesús.
Bruno Maggioni, El Relato de Marcos, Edic. Paulinas/Madrid 198.Págs. 29-36



2. - No comentaremos aquí los primeros versículos (14-15) de este pasaje: son un resumen de Mt 4, 12-17 (primer ciclo de este domingo), en donde Jesús aparece a la vez como continuador del Bta y como renovador: se convierte en rabino itinerante sin esperar a que las multitudes vengan hasta El.
Será la segunda parte del relato la que merezca nuestra atención, a)Mateo (4, 18-22) y Marcos (1, 16-20) coinciden al referir la vocación de los primeros discípulos, mientras que Lc la asocia con el relato de una pesca milagrosa (Lc 5, 1-11). Los dos primeros evangelistas, en efecto, se interesan más por la calidad de las personas llamadas por Jesús, mientras que Lc se atiene más a su función apostólica y a su impacto escatológico. Hay que subrayar en primer término el contexto humano de la "vocación" de los discípulos: son hermanos, conciudadanos, relacionados entre sí por intereses comunes en el plano profesional (cf. Lc 5, 1-11) y originarios de la misma región que Jesús. La vocación no es tan sólo sobrenatural: el llamamiento de Dios se puede leer también en el plano terrestre.
Pero no por eso deja de ser la vocación fundamentalmente iniciativa del Maestro: los pescadores serán los mensajeros del juicio de Dios (Jr 16, 16; cf Am 4, 2; Ha 1, 14-15). El llamamiento de Jesús es imperativo, como para subrayar su poder, y los discípulos corresponden a él sin dilación, porque el reino es tan inminente que cualquier retraso sería mortal.
Por otra parte, los evangelistas han dispuesto los textos de tal forma que a la instantaneidad del llamamiento corresponde la inmediatez de la correspondencia de los discípulos. En realidad, estuvieron mucho tiempo titubeando y no abandonaron definitivamente su profesión hasta después de la resurrección (Jn 21, 1). Agrupando así los acontecimientos en un solo episodio, los evangelistas reflejan lo esencial de su contenido, es decir, la capacidad del llamamiento de Dios, una vez que se le ha conocido, para movilizar todas las energías del hombre y la autoridad con que Jesús elige a los suyos.
La forma en que Jesús llama "tras ÉL" a sus discípulos (v. 17) es característica del nuevo estilo que el joven rabí quiere imponer a los suyos. No convoca a su alrededor, como lo hacían los rabinos y los jefes de la escuela de su tiempo, sino tras Él. No es, pues, un Maestro que haga pensar, sentado en su cátedra y reuniendo auditores fervientes a sus pies, sino un rabino caminante que marcha incesantemente para ir al más pobre y al más alejado y que exige a sus discípulos no tanto oídos ávidos y miradas entusiastas como aliento para andar y fuerza para encontrar al otro, con todo lo que puede tener de irreducible. La evangelización no se trata de círculos más o menos cerrados, construidos sobre un pensamiento común en torno a un maestro común; ha salido de ella misma en busca del otro, precisamente de ese otro al que no se le ocurriría participar en un círculo y compartir las concepciones de un maestro.
c)La última parte del evangelio (vv. 21-22) describe la forma en que el joven rabino procede para dar a conocer su mensaje.
Penetra en la sinagoga y se sirve de la homilía sobre la segunda lectura del culto (cf. Lc 4, 16-37) para transmitir sus ideas. Mc por su parte, subraya ante todo en esta forma de predicación el sentido de "autoridad" que de ella se desprende (cf. Mt 7, 29; Mc 1, 27). Al comienzo de su ministerio, esta autoridad de Jesús no es todavía la del "Señor", a la que se refiere con respeto S. Pablo en 1 Co 7, 10, ni siquiera la del Hijo del hombre que se sabe a Sí mismo "vice-gerens" de Dios, como en Mc 2, 3-12, sino la del rabino que, en lugar de hacer referencia a textos de la ley o a tradiciones de escuela, como hacían los escribas, acude directamente a su juicio y a su conciencia.
Esta fidelidad de Jesús a Sí mismo en su manera de enseñar es el primer paso hacia una fidelidad más profunda: la del Hijo del hombre a quien le envía, la del Hijo de Dios a su propio Padre. Y será la fidelidad de la palabra al pensamiento que la transmite. Los apóstoles elegidos para llevar el mensaje al mundo deberán observar una fidelidad idéntica, puesto que son portadores de una palabra cuya iniciativa no les pertenece. Su autoridad se fundamenta, por tanto, en su fidelidad. Por eso, hablar de autoridad es hablar en estilo "creador" (auctor, augere). Se trata, pues, de una enseñanza dinámica que no dice necesariamente lo que hay que hacer o, sobre todo, lo que no hay que hacer, sino que invita a la creatividad y a la responsabilidad. Si se hablara más de "autoridad" en la Iglesia, los cristianos, en lugar de acogerse a textos preestablecidos, descubrirían sectores nuevos de la ética y formularían sin duda una moral que el mundo espera de ellos: la de los problemas nuevos que plantea la vida moderna: problema de la revolución de los pobres, de la no violencia, de la paz, etc.
Maertens-Frisque, Nueva Guia de la Asamblea Cristiana II, Marova Madrid 1969.Págs. 85-87

3.- Muy pocos se creyeron entonces esta noticia y muy pocos se la creen hoy. Y siempre en base a la misma constatación: todos ven que el Reino de Dios no ha llegado, porque, de lo contrario, todo sería diferente.
Efectivamente, todo sería diferente si se diera un cambio de estructuras en las personas. El cambio, ciertamente, tiene que ser de estructuras, pero de estructuras o arquetipos EN la persona. Sin él, y los acontecimientos actuales así lo demuestran, no será jamás viable el NECESARIO cambio de estructuras externas. Tenemos el marco o mundo que nosotros construimos. No nos engañemos: este mundo no la hace Dios; lo hacemos nosotros.
Y, sin embargo, el reino de Dios ha llegado ya, por más que no lo parezca. En la segunda de sus condiciones, Jesús así nos pide que lo creamos solicitando de nosotros crédito y asentimiento a su noticia. Jesús no era un iluso ni un chiflado; Jesús es el Hijo de Dios y sabe, por tanto lo que dice y por qué lo dice.
Ahí están, para confirmarlo, Simón y Andrés, Santiago y Juan. Ellos son personas concretas; pero son, sobre todo, prototipos del cambio de estructuras en las personas y del asentimiento a la noticia de Jesús. No proyectemos en ellos estructuras eclesiásticas posteriores. Representan, sencillamente lo que Jesús propone a TODOS: ser seguidores de él en el cambio y en el asentimiento. Si TODOS lo fuéramos, no existiría duda alguna de que, efectivamente, el Reino de Dios ha llegado ya.
A. Benito, Dabar 1991/11



4.- Marcos da entrada a la actuación del más fuerte anunciado por Juan una vez que éste abandona la escena violentamente. El verbo empleado en el original griego para referir la suerte de Juan es el mismo que se empleará más adelante para referir la suerte de Jesús. La actuación se inicia en Galilea con la proclamación de la Buena Noticia de Dios. Esta buena noticia se concreta luego en los siguientes términos: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. La palabra "plazo" designa el tiempo señalado para la realización de un acontecimiento. "Cumplirse el plazo" pertenece al lenguaje profético y expresa una concepción religiosa de la historia. El acontecimiento cuyo plazo se ha fijado es el reino de Dios. "Está cerca el reino de Dios".
RD/REINADO-D:¿Proximidad inmediata? ¿Realidad presente? Hoy se interpreta la frase en el sentido de una realidad que ya ha llegado pero cuya realización plena está reservada al futuro. En este sentido se prefiere emplear la expresión "reinado de Dios" para designar la situación presente inaugurada con Jesús, reservando la expresión "reino de Dios" para la culminación de esta situación en el futuro.
El reinado de Dios que ha irrumpido y que empuja hacia el reino de Dios va a determinar las posteriores palabras de Jesús: "Convertíos y creed la buena noticia". Convertirse pertenece también a la tradición profética y designa un cambio de mentalidad y de actuación. Creer la buena noticia significa darle crédito, hacerla algo propio.
Sin pausa alguna Marcos pasa de las palabras del más fuerte a la narración de sus acciones. "Pasando... vio... les dijo". Jesús es la figura dominante, el fuerte. En tono imperioso se dirige a personas desconocidas, que obedecen al punto.
-Comentario.-Hace dos domingos el mensajero Juan nos anunciaba la llegada de uno más fuerte que él que nos introduciría en una situación nueva. En el texto de hoy vemos al fuerte proclamando esa situación nueva. El tiempo está ya maduro. Con Jesús ha hecho irrupción el tiempo final de la utopía. Un tiempo en el que son posibles un nuevo modo de ser y de vivir. Lo viejo ha terminado, ha comenzado lo nuevo. Lentamente, progresivamente: porque la mentalidad y la actuación no se cambian de la noche a la mañana.
Hay hábitos demasiado arraigados, costumbres demasiado inveteradas, tanto que parecen fuerzas necesarias y naturales. De ahí la continúa necesidad de conversión en las personas.
A. Benito, Dabar 1988/12



5. EV/BN.
En su calidad de preparador del camino, Juan proclamaba un bautismo de conversión (cf. Mc 1, 4). Proclamar la buena noticia es tarea que Mc, a diferencia de Mt, reserva exclusivamente a Jesús (cf. en cambio Mt 3, 2 y 4, 17: Juan y Jesús proclaman el mismo mensaje). Empieza así Mc a poner de manifiesto en qué sentido es Jesús más poderoso que Juan y tiene un derecho que éste no tenía (cf. Mc 1, 7). LA BUENA NOTICIA DE DIOS (mejor traducción que la litúrgica EL EVANGELIO DE DIOS). Es decir, Dios como buena noticia. La expresión es tanto más llamativa cuanto que es la única vez que la emplea Mc en toda la obra. El v. 15 explica el sentido de la expresión. Dios es buena noticia porque, en la formulación de Pablo, va a ser todo en todos. Por fin, Dios va a ser reconocido y querido. Su soberanía va a ser aceptada y se va a hacer su voluntad. Dios es al fin rey del mundo (cf. Sal 047, 6-10). De Él es la tierra y cuanto la llena (cf. Sal 024, 1). Así es como el A.T. concebía el final de los tiempos. Jesús, a quien Mc ha presentado como el que está para llegar a inaugurar el final de los tiempos, este Jesús nos introduce en este final.
Por eso, convertíos y dad crédito a esta buena noticia, continúa Mc. La eterna tensión entre el ya y el todavía no.
A. Benito, Dabar 1988/11



La palabra de Dios resuena después de que Juan Bta. ha sido detenido. Juan ha sido el portavoz-preparador de la buena noticia. Su detención ¿no es ya un presagio de la suerte de Jesús? Pero la proclamación de la buena noticia no puede sufrir dilaciones y Jesús la proclama: "el reinado de Dios está ya cerca". No es ninguna institución, ningún ordenamiento jurídico, ni siquiera un concepto. Es una vida, la vida de Dios. Por eso la venida del Reino de Dios no depende en modo alguno de la actuación del hombre. Este puede esperar, buscar, recibir el Reino de Dios, pero nunca crearlo. La espera, la búsqueda, la aceptación reciben el nombre de conversión o arrepentimiento.
Esto es lo primero que Jesús pide al hombre. Lo segundo que le pide es que mantenga siempre viva la ilusión por Dios, que no deje nunca de ver el Reino de Dios como buena noticia: "creed la buena noticia". Y tercero: Jesús pide la creación de una comunidad de discípulos; pide que la vida de Dios sea vivida por los hombres en fraternidad con los demás. La conversión tiene que materializarse en la formación de comunidades cristianas. A la creación de estas comunidades dedicó Jesús todos sus esfuerzos y su actividad. La llamada de Pedro, Andrés, Santiago y Juan no es al sacerdocio, diríamos hoy (esto vendrá más tarde, Mc 3, 13-19), sino a ser comunidad cristiana que testimonie una forma de existencia tal que extraiga a los hombres del mar del egoísmo individual: "veníos conmigo y os haré pescadores de hombres". Mc 1, 16-20 no pinta una escena sociológica-psicológica, sino una escena teológica ideal. Jesús pide al cristiano radicalidad de entrega.
Dabar 1976/13



Al narrar la llamada de los primeros discípulos, Marcos no justifica, como hace Lucas (cap 5), la decisión de éstos de seguir a Jesús con el episodio de la pesca milagrosa. Ni siquiera alude al hecho de que, según Juan (1, 35ss), Simón y Andrés, desde el tiempo del Bautista, habrían acompañado a Jesús, de suerte que aquí se trataría, por así decirlo, de una segunda llamada. Nuestro evangelista quiere decir solamente cómo deben desarrollarse las cosas cuando Jesús llama a los hombres para ser discípulos: ellos tiene que obedecer sin más.
Se comprende así cómo han sido dados de lado todos los particulares relativos al tiempo, al lugar, a las circunstancias.
Sólo incidentalmente nos enteramos de que Simón y Andrés eran modestos pescadores. Los "llamados" no están de ninguna manera preparados; aún más, Jesús no busca a los hombres en una esfera particularmente religiosa, sino allá donde viven la vida de cada día. El no actúa como un rabino, ya que el rabino era, por así decirlo, escogido por el discípulo. Es él quien llama y quien crea la decisión de seguirlo, como la palabra creadora de Dios (Sal 33, 9; Is 55, 10 s). Precisamente por esto, la decisión de seguirlo es relatada como una cosa obvia, sin ninguna referencia a las objeciones que los pecadores habrían podido oponer o las dificultades que tenían que superar. Lo que se realiza, pues, es el acontecimiento de la gracia, sin que de ello se hable siquiera. Seguir a Jesús no es una decisión ética autónoma, ni una adhesión intelectual a una doctrina. Es una acción y un pensamiento nuevo que nace del acontecimiento de la gracia.
Por su parte, Jesús no discute con los discípulos como haría un rabino; y así el verbo "seguir" adquiere en sus labios un significado particular, quizá vinculado a aquellos textos del Antiguo Testamento, donde el "seguir" a Yahveh se contrapone al "seguir" a los falsos dioses (Deut 8, 19; 1 Re 18,21).
Por consiguiente, el evangelista presupone con mucha naturalidad la condición divina de Jesús. Solamente se "sigue" ciegamente a Dios. A los hombres, incluso a los inevitables responsables de la propia comunidad cristiana, no se les "sigue": son ellos los que tienen que atender a un servicio, en alguna forma postulado por la propia comunidad. Una cierta "obediencia ciega", exigida a veces por ciertos pastores, tiene en el fondo algo de sacrílega, ya que implica una rivalidad con Dios. Y es Jesús el único que es Dios: los demás responsables de la comunidad son "ministros", servidores de los demás.
En todo caso, el evangelista subraya algo que va a presentar frecuentemente su evangelio: la resurrección de Jesús supone primariamente su presencia en medio de la comunidad. Es él el único que puede seguir llamando. Los responsables de la comunidad no pueden convertirse en sucedáneos del Resucitado, relegándolo al puro honor de los altares.
Comentarios a la Biblia Liturgica Nt, Edic Marova/Madrid 1976.Pág. 1115



8.- Herodes Antipas (año 4 a.C. -39 d. C), uno de los tres hijos de Herodes el Grande, hizo arrojar en la cárcel a Juan el Bautista (cfr.: 6, 17-29). De esta manera se prometía una mayor tranquilidad entre el pueblo judío, pero pronto se quedó perplejo, pues apareció Jesús en público. Naturalmente, Jesús no se limitó a seguir la actividad del Bautista, sino que entre uno y otro se dio una ruptura. Y no sólo por un cambio de escenario.
Por supuesto, la actividad de Jesús cambia de lugar, cambia exteriormente, Juan había desarrollado su labor en un desierto de Judea -en un lugar fijo y determinado, al que la gente tuvo que acudir-; Jesús, sin embargo, se hizo al camino en Galilea -al camino hacia los hombres-, en una comarca, de la que el historiador Flavio Josefo dijo que era una tierra, a lo largo del lago de Genesaret, llena de belleza, de naturaleza admirable. No es el desierto con su sequedad y sus temperaturas extremas lo que constituye el medio vital de Jesús, sino una fructífera tierra habitada, con sus aguas, su hierba (Mc 6, 39) y sus lugares sombreados.
Aún hubo otra cosa que en Jesús fue diferente; no dejó que los hombres fueran a él, sino que fue él quien se dirigió a ellos; se puso en camino hacia ellos para anunciarles el Evangelio, es decir, la buena noticia de Dios: "El tiempo se ha cumplido; el reino de Dios está cerca".
KAIROS/CRONOS: "Se ha cumplido el plazo", "ha sonado la hora", "ha llegado el tiempo"... La lengua griega tiene dos palabras para el término "tiempo"; por un lado, CRONOS; por el otro, KAIROS. El primero es el tiempo que pasa; el segundo es el momento, el instante (por ejemplo, el momento de la cosecha -12,20 o de la recogida de los higos -11,13-). Este segundo es el que emplea Marcos aquí. Por tanto, lo que Jesús anuncia es: Ha llegado el momento decisivo; no hay motivo para esperar a otro momento, porque el reinado de Dios ha comenzado ya (el reinado de Dios está aquí). Esta llamada tenía para los contemporáneos de Jesús un eco bíblico: eran conocidas las palabras de Isaías (52, 7-9). Y desde entonces, además, el deseo del pueblo judío de que Dios sea su rey nunca se había apagado. Aún más, se obviaría siempre todo aquello que pudiera impedir al creyente reconocer a Dios como su único rey (Sof 3, 14 s): Si viniera Dios de una vez y nos hiciera experimentar su reinado... En el marco de esta esperanza anuncia Jesús que el reino de Dios está ahí.
El resto de lo que Jesús hizo por Galilea no le interesó a Marcos. Sólo le preocupó lo importante. Y puesto que por mucho tiempo los cristianos fueron una "cosa pequeña" y una excepción (no se trató de una expansión como la de otras grandes religiones), a Marcos le preocupa constatar la vida, la existencia de los creyentes, de las comunidades (que, por otra parte, incluso en el año 70 d. C son también algo excepcional).
Las comunidades de discípulos de Jesús comienzan a existir en el preciso momento, en ese mismo momento, en que llama a las dos parejas de hermanos Simón y Andrés, Santiago y Juan. Las primeras comunidades cristianas tienen en definitiva un solo motivo de existencia: la palabra de Jesús.
Eucaristía 1988/06



9.- Aproximadamente al empezar el verano del año 28, cuando Juan Bautista había sido reducido al silencio de la cárcel, Jesús levanta la voz para anunciar la buena Noticia. También Jesús, lo mismo que su precursor, hace una llamada a la penitencia, tanto más apremiante cuanto más inminente era ya el reino de Dios; en realidad, este reino comienza con la venida de Jesús al mundo, pues no es otra cosa que el cumplimiento de toda la voluntad de Dios por Jesucristo, su enviado.
La proclamación del reinado de Dios pone al hombre en responsabilidad, le sitúa ante la decisión; el que quiera entrar en este reinado ha de cambiar la mente y el corazón, ha de escuchar a Jesucristo y creer lo que él anuncia. Esto es hacer penitencia. El que no hace penitencia no puede entrar en el reino de Dios.
La llamada de Jesús es urgente y exige una respuesta sin componendas, un seguimiento sin condiciones. Habrá que dejarlo todo si es preciso.
Simón, Andrés y Juan procedían del círculo de los discípulos del Bautista y habían reconocido a Jesús como Mesías (Jn 1, 35-42).
Así que la llamada de Jesús y la invitación a seguirle no pudo sorprenderles demasiado. En realidad ya le habían acompañado y habían sido testigos de su primer milagro, de su primera "señal", en unas bodas celebradas en Caná de Galilea. Después volverían a sus ocupaciones habituales hasta este momento en el que Jesús los llama de nuevo para que le sigan a todas partes de un modo permanente y como discípulos suyos.
Estos discípulos no han sido llamados solamente al reino de Dios, sino también a ser los testigos privilegiados de la vida pública de Jesús y a anunciarlo después por todo el mundo. Ellos serán los heraldos del reino, los pregoneros. Conviene que los heraldos tengan los pies ligeros y estén dispuestos a dejarlo todo: la casa, los parientes, el propio oficio..., pues han de ir a todas partes y han de ir de prisa. Deberán acostumbrarse ya desde ahora a la vida de Jesús, que no tiene donde reposar su cabeza. Sólo cuando el "pregón" sea escuchado y aparezcan las comunidades cristianas, será preciso profundizar en él, será necesario la enseñanza. Entonces, los que sirvan a la palabra de Dios en estas comunidades adoptarán otros géneros de vida.
Eucaristía 1985/05



10.- Comenzamos hoy la lectura continua del evangelio de Marcos. Y la comenzamos con los primeros pasos de la predicación de Jesús, después de los acontecimientos introductorios (predicación de Juan, bautismo, tentaciones).
Los relatos de Marcos que vamos a leer en estos domingos hasta la Cuaresma son un continuo fluir de hechos que caen uno sobre otro pisándose los talones, en los que, con un frescor y una inmediatez que sólo se hallan en este evangelista, vemos a Jesús lanzado a actuar, "haciendo el bien y curando a todos los vejados por el diablo: por cuanto Dios estaba con él" (Hch 10,38): Marcos muestra cómo la aparición de JC representa la destrucción del diablo, del mal, de todo lo que oprime la vida concreta de los hombres. Y toda esta actividad de Jesús será la proclamación "en acto" de las palabras de síntesis que hoy encabezan el evangelio: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia".
RD/EV/BN: En esta frase-resumen de la predicación de Jesús está concentrado un gran sentido que vale la pena recordar. "El Reino de Dios" es la expresión que había llegado a formular la esperanza del judaísmo: la esperanza del momento en que Dios mismo tomaría en sus manos la dirección del pueblo y de toda la historia, sin intermediarios, y que esto sería el único medio de asegurar que ningún mal podría tocar a los fieles; por eso, la gran proclamación de júbilo de los profetas y de los salmos de después del exilio consistía en anunciar "Yahvé reina!". Y la otra palabra clave es "Buena Nueva" (en griego "Evangelio"): esta expresión aparece por primera vez en el segundo Isaías, para indicar la "gran noticia" del retorno de los exiliados a Jerusalén, precedidos por Dios, que reinará en medio de ellos (Is 52,7); el retorno del exilio fue una experiencia de esto: la gran noticia de que Dios reina, la gran noticia de que el mal desaparece.
Y es esto lo que viene anunciar JC: que, definitivamente, la gran noticia de Dios presente en medio de los hombres para liberarlos ya es una realidad; y que por tanto hay que cambiar de manera de pensar y de vivir (=tener ganas de ser liberado; y vivir de acuerdo con esta liberación). Y Jesucristo, para proclamar todo esto, empieza reuniendo un grupo de gente que quiera ir con él y empaparse de esta doctrina (segunda parte del evangelio de hoy).
Y acto seguido (próximos domingos) empieza a realizar lo que anunciaba: primero liberando del mal concreto, del diablo concreto; después, en la cruz, venciendo definitivamente el mal y el diablo.
J. Lligadas, Misa Dominical 1979/02

sábado, 13 de enero de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO II T.O. CICLO B - 14 ENERO 2018

TE BUSCO A TI



ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las suplicas de tu pueblo y concédenos tu paz en nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: -«Aquí estoy.».
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.». Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.». Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «aquí estoy; vengo porque me has llamado.». Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.».
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.».
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha.”». Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: -«Habla, que tu siervo te escucha.» Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

SALMO RESPONSORIAL (39)

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio. R.

Entonces yo digo: «Aquí estoy —como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 13c-15a. 17-20

Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros.
¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo?.
El que se une al Señor es un espíritu con él.
Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo?. Él habita en ustedes porque lo han recibido de Dios.
No poseen en propiedad, porque los han comprado pagando un precio por ustedes.
Por tanto, ¡glorificad a Dios con su cuerpo!.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscan?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Vengan y lo veran.».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).».

COMENTARIO

Difícilmente podemos hablar de un relato de vocación ya que falta el elemento fundamental en este tipo de relatos: la iniciativa del que llama. En el relato de Juan, Jesús no es quien lleva la iniciativa, salvo en el versículo último; la iniciativa la llevan los dos discípulos del Bautista. En realidad, el autor presenta en síntesis el proceso formativo de la comunidad cristiana.
Hay un proceso de búsqueda. ¿Qué buscan?, les dice Jesús y a Andrés. Es su primera palabra, el primer sonido de esa voz que les va a revelar cosas extraordinarias y a llevarlos muy lejos. Jesús ve que están buscando. Hasta entonces, seguían a Juan el Bautista, sin vacilar, lo dejan para seguir a aquel desconocido. Después vienen el seguir, el ver, el indagar, tal vez por simple curiosidad; no importa, el caso es buscar allí donde creo que está Jesús. Será su oportunidad más fantástica, y Juan indica con esmero la hora. Las cuatro de la tarde. Jesús simpatizó pronto con ellos, le gustan los hombres capaces de dejarlo todo por él. Pero ya su primera pregunta empieza a penetrar en ellos. ¿Qué buscan? ¿Qué esperan de mí’?. Muchos se engañan sobre él.
Le dirá a la gente: Me buscan, pero ¿por qué’? ¡Porque les he dado abundantemente de comer! Preguntará a sus apóstoles: ¿Quién dicen que soy yo...? Y para ustedes, ¿quién soy? Preguntando hasta el final qué es lo que esperan de él, le dirá a María Magdalena: ¿A quién buscas? En este momento, me dice a mí: ¿Qué andas buscando’? ¿Qué es lo que buscas cuando me buscas a mí?
Quizás sea algo confuso, como le ocurría a Juan y a Andrés: ¿Dónde estás? ¿Dónde vives? Lo buscamos en el evangelio, pero allí no tenemos ni su voz ni sus ojos; será siempre para nosotros un desconcertante misterio de presencia- ausencia. Sabemos que está allí; actúa en el mundo y quiere actuar en nuestra vida, pero ¡Cuánta forma de fe se necesita (la única forma de tomarlo) para entrar en contacto con él y mantener ese contacto! Muchas veces nos sentimos tentados de pensar sólo en el hombre de ayer. El habló, y nos gusta verlo como maestro de sabiduría; lo utilizamos para apoyar nuestras mejores ideas de justicia.  Abrimos el evangelio como si fuera una caja de caudales, para buscar en él frases de oro.  Pero ¿y a él? ¡Él está vivo! Espera nuestros pasos para volver la cabeza y salirnos al encuentro: ¿Qué quieres? A esto no hay más que una respuesta, la que cambia toda la vida, la gracia de las gracias cuando brota de todo nuestro ser: Lo que quiero, eres tú. Te busco a ti. Te sacará de ti mismo, de tu egoísmo, de tu falta de horizontes, y te pondrá en contacto con los demás, a los que comunicarás tu descubrimiento de Jesús como líder (=mesías) de todos tus anhelos y esperanzas. Es incluso posible que te cambie el nombre, que te confíe una función, una misión de consolidación dentro de la comunidad.

PLEGARIA UNIVERSAL

Al Padre que envió a su Hijo para salvarnos y que hoy nos invita a ser partícipes de su Reino, elevamos nuestras plegarias diciendo: Padre, que seamos dignos seguidores de Cristo.

1.- Por el Papa Francisco y por la Iglesia, fundamentada en la fe de los apóstoles y heredera de los bienes de Cristo, para que como Madre administre a todos los hombres las gracias que en si atesora. Oremos al Señor.

2.- Por los que gobiernan las naciones para que Dios guie sus acciones y tengamos años de prosperidad y paz entre todos los pueblos de la tierra. Oremos al Señor.

3.- Por los que sufren alguna enfermedad, desempleo, desanimo, para que vean en su oscuridad un rayo de luz y esperanza en Dios Padre providente. Oremos al Señor.

4.- Por los seminaristas y todos aquellos que han sentido la llamada al sacerdocio para que perseveren en ese camino de servicio a la Iglesia y Dios les premie con el ciento por uno. Oremos al Señor.

5.- Por todos nosotros aquí presentes, para que cada día seamos más fieles al llamado del Señor. Oremos al Señor.

Padre atiende con generosidad las suplicas que tu pueblo te presenta por Jesucristo Nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Infunde en nosotros, tu espíritu de amor, para que, saciados fon el único Pan de Vida, permanezcamos unánimes en la misma fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 15: 1S 15, 16-23; Sal 49; Mc 2, 18-22.
Martes 16: 1S 16, 1-13; Sal 88; Mc 2, 23-28.
Miércoles 17: 1S 17, 32-33.37.40-51; Sal 143; Mc 3, 1-6.
Jueves 18: 1S 18, 6-9; 19, 1-7; Sal 55; Mc 3, 7-12.
Viernes 19: 1S 24, 3-21; Sal 56, Mc 3, 13-19.
Sábado 20: 2S 1, 1-4.11-12.19-23-27; Sal 79; Mc 3, 20-21.
Domingo 21: Jon 3, 1-5.10; Sal 24; 1Co 7, 29-31; Mc 1, 14-20.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 1, 35-42


Texto.
-El cuarto evangelio desarrolla casi exclusivamente la función de Juan como introductor de Jesús. En el texto de hoy Juan presenta a Jesús a dos discípulos suyos y lo hace sirviéndose de una imagen figurada: el cordero de Dios. La imagen remite al sacrificio de los corderos en el Templo para la cena de Pascua. En el cuarto evangelio, en efecto, Jesús muere en las horas en que eran sacrificados los corderos que iban a ser comidos en la cena de pascua.
La escena se hace después seguimiento tras Jesús por parte de los dos discípulos, en búsqueda del lugar donde Jesús vive. ¡Y sin embargo no se nos revela el lugar! A cambio, el autor ofrece una referencia de tiempo: serían las cuatro de la tarde.
De nuevo una referencia a las horas del sacrificio de los corderos. La escena es encantadora por su capacidad de sugerencia, quebrando la expectativa y la curiosidad del lector: éste se ve sorprendido por el desenlace, por cuanto que en él se le ofrece un dato que no buscaba (el tiempo) y se le oculta el dato que buscaba (el lugar), con lo cual su curiosidad por conocer ese lugar queda reforzada. ¿No será que el lugar al que el autor quiere referirse como lugar donde vive Jesús es la cruz?
La escena, en un tercer paso, se hace comunicación. El autor juega de nuevo con el factor sorpresa: del interés por el lugar y el dato sobre el tiempo nos pasa ahora a la persona misma de Jesús: es el Mesías.
Por último, y en un cuarto paso, el autor presenta el papel especial de Simón: el de Pedro.
El autor adelanta al comienzo situaciones y encuentros posteriores.
El conjunto del texto es, sin duda, una obra maestra de síntesis y de evocación.
Comentario.
-De la mano del autor de este texto, la andadura que comenzamos en estos domingos primeros del tiempo ordinario nos lleva a la cruz, ese lugar en alto en el que tiene que ser levantado el Hijo del hombre, como dirá Jesús a Nicodemo en Jn. 3, 14. La cruz es el lugar donde Jesús vive, porque es el lugar donde se pone de manifiesto sin el menor resquicio de sombra el amor.
En efecto, el amor supremo consiste en dar la vida, como va a decir Jesús a sus discípulos en Jn. 15, 13. Y si hay algo que Jesús ha hecho, esto ha sido, precisamente, amar. De ahí que sea el amor el lugar en el que él vive y el lugar en el que únicamente se le puede encontrar.
Hay un salmo del s. I a. de Cr., no recogido en la Biblia, que nos permite ver cuáles eran las esperanzas mesiánicas en tiempos de Jesús: el Mesías expulsará a los enemigos, congregará al pueblo y lo santificará. El texto de hoy rompe con esas esperanzas al situar la manifestación de Jesús como Mesías en un medio en el que nadie pensaba, por ser un medio demasiado "débil". El amor, en efecto, no tiene ninguna prepotencia, sobre todo cuando su signo máximo es la cruz. Aquí no valen hipocresías ni buenas palabras, raquitismos ni componendas. Amar es, a veces, fracasar según los baremos y criterios al uso. ¡Pero el Mesías es Jesús! El poder ha quedado desde entonces definitivamente descalificado: Dios sólo reconoce al que ama.
Dabar 1991 Nº 10




Este es el Cordero de Dios (Evangelio). Estas palabras de Juan Bautista (cf. Jn 1,29) las repetimos antes de la distribución de la comunión y en el canto de la fracción: "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...". Resuena el conocido texto de Isaías sobre el siervo: "Maltratado se humilla, no abre su boca, como cordero llevado al matadero..." (Is 53).
Recordemos también que los israelitas degollaron y comieron un cordero la noche de la salida de Egipto, y que con su sangre pintaron la jamba y el dintel de las puertas de sus casas para protegerse la noche del exterminio, y que Jesús moría en el Calvario mientras los sacerdotes, en el Templo de Jerusalén, inmolaban los corderos con los que las familias judías celebrarían aquella noche la cena de Pascua. Esta imagen del cordero (hoy descontextualizada) apunta, pues, al ser íntimo de Jesús y de su misión salvífica.
Los dos discípulos siguieron a Jesús (evangelio). Toda la vida cristiana es seguir a Jesucristo; no de una manera material, con nuestros pasos, sino con la vida entera. Creer es seguir a Jesús, seguir sus huellas, ir detrás de él. El nos admite en su intimidad: Venid y lo veréis (...) y se quedaron con él aquel día; y ya no se movieron de su lado; más aún: Andrés condujo hasta él a su hermano (Hemos encontrado al Mesías!), de la misma manera que, al día siguiente, Felipe llevó también a su amigo Natanael. Encontrar a Jesús es encontrar la perla y el tesoro (Mt 13, 44-46); pero con una diferencia sustancial: Jesús no es para mí sólo, en exclusiva, sino que su descubrimiento me empuja connaturalmente a llevar a los demás hacia la misma perla y el mismo tesoro.
José M. Totosaus, Misa Dominical 1991/02




4.- El relato de Juan que leemos tiene lugar al tercer día de la "primera semana" de la vida pública de Jesús. Dentro del típico estilo joánico, la narración, sencilla, elemental (las preguntas, las reacciones, las observaciones, parecen cosas la mar de lógicas), presenta el recuerdo casi emocionado del primer encuentro con Jesús, que se convierte al mismo tiempo en la catequesis del proceso de todo discípulo que quiere acercarse a él. Y más aún, si queremos ir más al fondo en el simbolismo, presenta, en un solo relato, el paso del Antiguo Testamento (el Bautista) a la vida de Jesús y también a la alusión (por el cambio de nombre de Pedro) al futuro nuevo pueblo, la Iglesia.
El proceso del discípulo que se acerca a Jesús está lleno de significado. Por la palabra del profeta ("cordero de Dios": el Siervo a quien anunció Isaías y al mismo tiempo el cordero de la nueva Pascua), los dos hombres se ponen en camino de búsqueda.
Jesús, ante aquella voluntad abierta "se vuelve" hacia ellos y les hace (les ayuda a) profundizar aquello que andan buscando. La respuesta de los seguidores es un reconocimiento de JC ("Rabí") y una pregunta que no es solamente el deseo de información topográfica: "¿Dónde vives? ¿dónde se te puede hallar? ¿qué hay que hacer para estar contigo?". Y viene entonces la formulación de lo que constituye la experiencia del discípulo: no se trata de ningún discurso ni de un programa inicial: el que quiera ser discípulo de Jesús tiene que ir con él, y ver, ser discípulo de JC significa hacer la experiencia de estar con él. Pero el relato del intercambio Jesús-discípulos no termina ahí. Al día siguiente, quien ha visto donde vive Jesús, lo que hace es encontrarse por la calle a su hermano y decirle, simplemente: "Hemos encontrado al Mesías", sin más matices; y "encontrar al Mesías" era encontrar todo lo que era más esperado por un israelita. El camino del discípulo conduce, pues, a dar a conocer al hermano lo que él ha hallado.
Josep Lligadas, Misa Dominical 1979/02




5.- La actitud del Bautista y de Jesús, la de los discípulos y la de la Iglesia es la de búsqueda y escucha. Maestro, ¿dónde vives? Dios se hace encontradizo, pero a condición de que encuentre la capacidad de escucha y de reflexión, de paciencia en la búsqueda y de valor en el desprendimiento, de desinterés y entrega del don descubierto.
Pere Franquesa, Misa Dominical 1985/02



6.- El Cristo presente por la Encarnación y la Epifanía nos interpela y nos conmina a seguirle de tal modo que sólo cambiando la dirección de nuestra vida y siguiéndole en concreto podemos decir que somos cristianos. De ahí que la gran pregunta de los primeros discípulos y la nuestra sea la misma: "Maestro, ¿dónde habitas?" Es decir, ¿en qué lugar, en qué acción, en qué hermano, en qué circunstancia o situación te encontraré para HACER lo que Tú hubieras hecho, lo que quieres que hagamos nosotros ahora?
Carlos Castro




7.- a) La lección obvia del relato es muy simple: unos amigos, probablemente Felipe y Andrés (siempre juntos, por lo demás en el Evangelio: Jn 2, 40-45; 6, 5-9; 12, 20-21; Act 1, 13), que son también discípulos del Bautista (v. 35), descubren al Mesías y le siguen. Este es el origen de su vocación apostólica. E inmediatamente previenen a sus hermanos o a sus conocidos (v. 41 y 45) y suscitan otras dos vocaciones apostólicas: Pedro y Natanael. Por consiguiente, tras este relato se encierra toda una teología de la vocación. La red de relaciones humanas puede contribuir al nacimiento de una vocación: amistad, conciudadanía, coparticipación de un mismo ideal en torno al Bautista, fraternidad según la carne, son las circunstancias de la vocación de cuatro discípulos. La vocación no es, pues, un llamamiento deshumanizado; adquiere consistencia en las relaciones humanas más naturales y más ordinarias. Y, sin embargo, la vocación es claramente llamamiento de Dios y de Cristo: la autoridad con la que Cristo cambia el nombre de Simón (v. 42b), la mirada que Jesús fija en Pedro y que dice muchas cosas (v. 42a), el conocimiento misterioso que Jesús tiene de Natanael (v. 48) y, sobre todo, el misterioso atractivo que ejerce el Señor sobre los dos discípulos de Juan Bautista (v. 38) ponen claramente de manifiesto que, por muy arraigada que esté en lo humano, la vocación es iniciativa de Dios. Así, la vocación, que es a la vez llamamiento divino y atractivo humano, prolonga en la vida de cada "llamado" el misterio del Hombre-Dios.
b) Por encima de esta escena tan sencilla de la vocación de los primeros apóstoles, Juan invita a su lector a desarrollos doctrinales importantes y válidos para todos los discípulos de Cristo. El relato gira en torno a unas palabras-clave: dos actitudes del discípulo: seguir y buscar (v. 37-38), y una triple recompensa: encontrar, ver y permanecer (v. 39 y 41). Para Juan, "seguir a Cristo" tiene una resonancia más escatológica que en los demás evangelistas: supone poner los medios requeridos para llegar un día allí donde " permanece" Cristo (cf. Jn 12, 26; 10, 9-10). Ahora bien, Cristo vive en una gloria adquirida por medio de la Cruz; es, pues, normal que el discípulo se abrace a su vez a esa cruz para seguir a Cristo (Mt 8, 34; Jn 12, 26).
La "morada" es igualmente un tema muy similar al de la gloria (Jn 14, 1-3; 14, 10) y la estancia que los discípulos Andrés y Felipe hacen en la morada misteriosa de Cristo, al final de sus investigaciones (vv. 35-39), recuerda precisamente esa casa del Padre en la que, algún día, se reunirán con El en la gloria todos los discípulos de Cristo. El binomio "buscar-encontrar" es también muy significativo.
Lo hemos encontrado ya en la pluma de Lucas a propósito de la escena de Jesús perdido en el Templo sin saberlo los suyos, como para impulsar a estos a buscarle (Lc 2, 41-51). Pero leyendo el relato de la vocación de los primeros apóstoles se piensa, sobre todo, en el tema de la búsqueda de la Sabiduría descrita en Sab 6, 12-16; la Sabiduría se deja encontrar por quienes la buscan (Sab 6, 12), lo mismo que Cristo se deja encontrar por Andrés y su amigo (v. 37); la Sabiduría se encuentra desde por la mañana (Sab 6, 14), a la hora en que Cristo fue encontrado por Pedro (v. 41); finalmente, la Sabiduría se pone en camino para salir al encuentro de quienes la buscan (Sab 6, 16), lo mismo que Cristo, que se encuentra con Felipe y Natanael en su caminar (vv. 43, 47). Por eso el binomio "buscar-encontrar" adquiere en la pluma de Juan un matiz claramente sapiencial que, por lo demás no estaba totalmente excluido del relato de Lc 2, 41-51, si se tiene presente que este relato está rodeado de los versículos que hablan de la sabiduría de Jesús (Lc 2, 40, 52).
* * *
La vocación particular del apóstol o la vocación general del discípulo y del cristiano siguen, al fin, el mismo camino y exigen las mismas disposiciones de alma y la misma actitud de Dios. El llamamiento de Dios invita a compartir su vida y su gloria, a permanecer con El; pero el camino que conduce al hombre a esa gloria pasa necesariamente por la cruz y la muerte de su egoísmo latente.
Maertens-Frisque, Nueva Guia de la Asamblea Cristiana I, Marova Madrid 1969.Pág. 280




8. J/MIRADA:
Desde su bautismo, Jesús formó parte de los discípulos del Bautista; va "detrás" de Juan y bautiza él también. No hay duda de que Jesús adquirió rápidamente ascendiente sobre sus compañeros, de manera que el movimiento bautista habría tenido entonces dos cabezas. Juan, "el amigo del Esposo", reconoció al "Cordero de Dios" y anunció que su misión de precursor había terminado. Y, al igual que el anciano Simeón, se llenó de gozo.
Los discípulos de Juan, que ahora se unen a Jesús, son todos galileos. Andrés, Simón y Felipe son de Betsaida: Natanael es escriba, medita debajo de la higuera, es decir, debajo del "árbol del conocimiento del bien y del mal", si damos crédito a la literatura rabínica (TOB). Discípulo de Juan y con compañeros galileos: los comienzos de Jesús son tremendamente humanos.
También esto pertenece a la encarnación.
Nos gustaría saber qué dijo Jesús, a lo largo de aquel día, a los dos discípulos que se sintieron fascinados por su mirada. Pero siempre es indiscreto registrar los diálogos amorosos. Y, sin embargo, yo sé bien lo que les dijo... Una palabra, una sola, la palabra que llevaba él en su corazón de Hijo. Jesús les dijo (o más bien leyeron ellos en su mirada) que Dios es Amor, que Dios lo es todo y que, cuando Dios llama, hay que dejarlo todo.
¡Dichoso el cristiano que no se cansa de mirar a Jesucristo! Quedará fascinado. Y, pase lo que pase, siempre volverá a su primer amor, pues la mirada de Cristo es la mirada infinitamente amorosa de Dios al hombre, a todo hombre. ¿Recordáis el último diálogo de Pedro con Jesús, después de aquella noche imposible en que el discípulo creyó que podría volver a sus redes? -"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" -"¡Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo!".
Cuando se ha nacido de Dios, no se puede decir más que eso. El que ha nacido de Dios, ni siquiera puede ya pecar: ¡está embarcado en el amor!
Dios Cada Dia, Siguiendo El Leccionario Ferial, Adviento-Navidad Y Santoral, Sal Terrae/Santander 1989.Pág. 107 S.




9.- Vieron dónde vivía y se quedaron con él. La vocación de los primeros discípulos es la resultante del testimonio dado por Juan en un proceso que culmina en Caná: vieron su gloria y creyeron en él (Jn 2, 11). La expresión "he aquí el cordero de Dios" pertenece en su formulación al evangelista como fruto de sus largas meditaciones teológicas pospascuales, puesto que presupone la muerte y resurrección de Jesús. Quizás el bautista designó a Jesús como el servidor fiel, descrito como "cordero llevado al matadero", que sufre por los pecados de otros. Es opinión bien fundada.
¿Qué buscáis? El tema de la búsqueda de Jesús es repetido en Juan: la masa que quiere hacerle rey (6, 24), los judíos que quieren darle muerte (7, 19), los discípulos (18, 14), la Magdalena (20, 15). La búsqueda va siempre seguida del feliz encuentro que tiene como consecuencia el "irse tras él". Es toda una teología de la fe, de la vocación y del discipulado. Hay relaciones interpersonales. Los discípulos aún no han oído a Jesús, pero se fían de él. Más tarde obedecerán fiados únicamente en su palabra (Lc 5, 11). Se trata de la adhesión a una persona. Ha nacido la fe.
Guillermo Gutiérrez, Palabras Para El Camino, Nuevas Homilias/B, Edit. Verbo Divin0 Estella 1987.Pág. 98


jueves, 4 de enero de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO EPIFANÍA DEL SEÑOR CICLO B - 7 ENERO 2018

VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY.


ORACION COLECTA

Señor, tu que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 60, 1-6.

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!.
Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

SALMO RESPONSORIAL (71)

Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del gran río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo; que los reyes de Sabá y de Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R.

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6.

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 1-12.

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?. Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontraran, avísenme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

COMENTARIO

Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Por encima de ciertos datos históricos que buscamos para satisfacer nuestra curiosidad (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...), la escena construida por Mateo busca transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países lejanos, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm. 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta y se pone en guardia y todo Jerusalén se conmueve, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén. El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo. El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, roguemos a Dios que se manifieste a todos, para que podamos vivir en su paz, y lleguemos a contemplar en el cielo la hermosura  de  su  grandeza:

1.- Por la Iglesia de Dios, para que el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes  y laicos comprometidos en el anuncio manifestemos a todos los el verdadero rostro de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los niños, para que puedan recibir el amor familiar que necesitan. Roguemos al Señor.

3.-  Por los misioneros, para que su vida y sus palabras sean claro testimonio de la luz de Cristo. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nuestros difuntos; que lleguen pronto a contemplar en el cielo la gloria del Señor. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los aquí presentes, para que nuestra vida sea un anuncio constante de tu presencia. Roguemos al Señor.

Señor, atiende a las llamadas de tu pueblo suplicante, y haz que cada uno de nosotros conozca claramente cuál es su propio deber, y tenga fuerza para cumplirlo. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia que no son oro, incienso y  mirra, sino Jesucristo, tu Hijo, al que aquellos dones representaban y que ahora se inmola y se nos da en comida. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz nos disponga y nos guie siempre, Señor, para que contemplemos con fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que hemos participado. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 08: Is 42, 1-4.6-7; 8 o bien Hch. 10, 34-38); Sal 28; Mt 1, 7-11; ( o bien Is 55, 1-11; Sal : Is 12, 2-6; 1Jn 5, 1-9; Mt 1, 7-11).
Martes 09: 1S 1, 9-20; Sal: 1S 2; Mc 1, 21b-28.
Miércoles 10: Ct 8, 6-7; Sal 148; Lc 10, 38-42.
Jueves 11: 1S 4, 1-11; Sal 43; Mc 1, 40-45.
Viernes 12: 1S 8, 4-7.10-22ª; Sal 88; Mc 2, 1-12.
Sábado 13: 1S 9, 1-4.17-19; 10, 1ª; Sal 20; Mc 2, 13-17.
Domingo 14: 1S 3, 3b-10.19; Sal 39; 1Co 6, 13c-15ª.17-20; Jn 1, 35-42.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2, 1-12

1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.
Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.
Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.
Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).
Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.
Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.
CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.
No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.
Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.
El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.
En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.
Eucaristía 1988, Nº 3



2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.
A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.
De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.
Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.
No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.
A. Benito, Dabar 1990, 8



3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.
La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.
El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.
P. Franquesa, Misa Dominical 1990, 1



4.- El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.
Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.
La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.
En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.
A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.
El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).
Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos. Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.
¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. El es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.
Comentarios A La Biblia Litúrgica NT, Edic Marova /Madrid 1976.Pág. 932



5.- Venimos de Oriente a adorar al Rey
Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Ciertamente seria un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). La escena está construida por Mateo para transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.
Josep Lligadas, Misa Dominical 1995, 1