martes, 17 de marzo de 2015

LECTURAS Y COMENTARIO V DOMINGO CUARESMA CICLO B - 22 MARZO 2015

SI EL GRANO NO MUERE


ORACION COLECTA

Te rogamos, Señor Dios nuestro, que tu gracia nos ayude, para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Jeremías 31,31-34

Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–. Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor–: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: "Reconoce al Señor." Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 50)

Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 5,7-9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando es su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 12,20-33

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.».
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este. mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.».
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.».
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

COMENTARIO

Estamos casi al final de la vida pública de Jesús y el evangelio, hoy, nos presenta a unos peregrinos que vienen a celebrar la Pascua, y le hacen una petición a Felipe: «Queremos ver a Jesús». También nosotros, nos acercamos a la Iglesia pidiendo ver a Jesús. Y ellos, al igual que nosotros, no lo hacen por curiosidad sino porque han descubierto en Él algo importante, algo que nos ayuda a vivir nuestra vida de forma totalmente diferente a como lo hacemos. 
Jesús será crucificado en pocos días y como hombre debe sentir preocupación, por ello contesta con unas palabras que quizás nos desconcierten, igual que desconcertó a aquellos hombres: «Llega la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre». Sabe que ha llegado su hora, que morirá, pero también tiene la certeza que todos veremos su glorificación en la Resurrección.
Ellos no lo entenderían, pero y nosotros, ¿lo entendemos? Cada año rememoramos en  Semana Santa todo aquel acontecimiento, aquel dolor, también su Resurrección, pero ¿lo creemos o sólo lo vivimos como fin de semana largo o, como un conjunto artístico en   la   calle   pero   sin   más repercusión?
Si leemos con detenimiento el evangelio, y analizamos en cada palabra, en cada gesto, en cada signo, que hace Jesús estamos descubriendo el amor más sublime, el más altruista: Dios a través de su Hijo, nos lo hace saber. Dios es Amor.
Con la metáfora del grano de trigo del evangelio de hoy, nos está diciendo Jesús que cuando el grano muere, crece, brota de nuevo la vida, pero si el grano se queda en su envoltura no dará vida. Jesús lo repite en varias ocasiones, si nos agarramos a nuestra vida, a nuestras ideas, de forma egoísta, ésta no tendrá sentido, pero si sabemos compartirla con amor y generosidad si lo tendrá.
Vivimos en estos momentos una crisis de valores, pero caigamos en la cuenta que también hay muchas personas que tienen una actitud abierta, generosa, que comparten su vida, que intentan cada día hacer la vida de los demás más justa y humana, personas e instituciones que extienden sus manos para acoger al más deprimido, al más marginado. Esa manera de vivir  es seguir a Jesús y entender que, a través de la fe, que Dios nos ama.  

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos hermanos y pidamos la misericordia del Señor para que, compadecidos de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias:

1.- Para que el Redentor del mundo, que se entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a la Iglesia de todo mal. Roguemos al Señor.

2.- Para que en estos días de Cuaresma expresemos nuestra sincera conversión en el sacramento de la reconciliación. Roguemos al Señor.

3.- La imagen de Jesús crucificado evoca a los que dan la vida, e incluso la pierden, por amor a los demás, para que sean como Cristo, el grano de trigo que  cae en la tierra para dar mucho fruto. Roguemos al Señor.

4.-  La imagen de Jesús crucificado evoca también a tantos condenados a muerte lenta: para que puedan descubrir a Cristo en el amor de los creyentes y se sientan fortalecidos en la prueba. Roguemos al Señor.

5. La imagen de Jesús crucificado nos anuncia sobre todo, la victoria definitiva sobre la muerte: par que comprendamos que solo el que entrega su vida como servicio,  a imitación de Cristo, la guarda para siempre. Roguemos al Señor.

6.- Por nuestro mundo atormentado por la guerra, para que cesen, de una vez y por todas, la guerra y el odio. Roguemos al Señor.

Bendito seas, Padre, porque llegada su hora, Cristo fue el grano de trigo que, al morir, da fruto abundante, él es la luz que vence la sombra, y el amor que derrota el odio créanos, Señor, un corazón nuevo para un alianza nueva, y renuévanos por dentro con la fuerza de tu Espíritu Santo, para que, convertidos en hijos de la luz, en hijos tuyos, vivamos tu ley de amor con un  empuje  alegre y renovado. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Escúchanos, Dios todopoderoso, tu que nos has iniciado en la fe cristiana, y purifícanos por la acción de este sacrificio. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos cuentes siempre entre los miembros de Cristo, cuyo Cuerpo y Sangre hemos comulgado. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 23: Dn 13, 1-9.15-17.19-30.33-62 (o 13, 41c-62); Sal 22, 1-6; Jn 8, 1-11.
Martes 24: Num 21, 4-9; Sal 101, 2-3.16-21; Jn 8, 1-30.
Miércoles 25: La Anunciación del Señor (S). Is 7, 10-14; Sal 39, 7-11; Heb 10, 4-10; Lc 1, 26-38.
Jueves 26: Gn 17, 3-9; Sal 104, 4-9; Jn 8, 51-59.
Viernes 27: Jr 20, 10-13; Sal 17, 2-7; Jn 10, 31-42.
Sábado 28: Ez 37, 21-28; Sal de Jr 31, 10-13; Jn 11, 45-57.
Domingo 29: Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Procesión: Mc 1, 1-10 ó Jn 12, 12-16 Is 50, 4-7; Sal 21; Flp 2, 6-11;, Mc 14, 1—15, 47.

jueves, 12 de marzo de 2015

LECTURAS Y COMENTARIO IV DOMINGO CUARESMA CICLO B - 15 MARZO 2015

SER AMADOS POR DIOS


ORACION COLECTA
Señor, que reconcilias contigo a los hombres por tu palabra hecha carne, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Lectura del segundo libro de las Crónicas 36,14-16.19-23
En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada.
Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio. Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías: «Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.».
En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino: «Así habla Ciro, rey de Persia: "El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!"».

SALMO RESPONSORIAL (Sal 136)
Que  no me olvide de ti, Señor.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R.

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantemos un cantar de Sión.» R.

¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera!,
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2,4-10
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –por pura gracia estáis salvados–, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 3,14-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.».

COMENTARIO

De la conversación con Nicodemo recogemos la afirmación que puede dar alimento a más de una meditación: “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único”. ¿Construimos nuestra espiritualidad sobre este pensamiento de ser amados? La idea de amar nos resulta más familiar: Señor, te amo, quiero amarte.  Sin embargo es posterior a la de ser amados. Antes de eso, por ser primero, deberíamos afianzar esta maravillosa certidumbre: Dios nos ama, Dios me ama. ¿Qué somos entonces, si Dios puede amarnos? Más de una vez, esta idea nos hace soñar, pero no acabamos de ver claro. ¿Tú Señor y nosotros? ¿Qué encuentras en nosotros? ¿Qué ocurre cuando tú nos miras? ¿Te conmueves? ¿Te diviertes? ¿Te irritas? Ya el antiguo salmo se planteaba esta cuestión: “Qué es el hombre para que te acuerdes de él?” ¿Qué soy yo a tus ojos, Señor, para que pienses en mí?
Cuando alguien piensa en nosotros, nos sentimos felices.  ¿Cómo es que no sentimos esa misma dicha, mil veces más interesante, ante la idea de que Dios nos ama? La respuesta es fácil.  Los que nos aman tienen un rostro, sus ojos nos sonríen, su voz nos conmueve.  Pero ¿Dios? ¿Cómo nos mira? ¡Es tan difícil imaginarle! ¡Dios es tan silencioso! Apenas dicho esto,   tengo vergüenza  de  haber hablado así, ¿Cómo puedo olvidar  que, para   hablarnos de  amor, Dios nos envió su propia  palabra? ¿Qué para poder sonreírnos quiso unos ojos de hombre? “Al verbo de vida, dice Juan, lo hemos visto, lo hemos oído, lo han tocado nuestra manos, la vida se ha manifestado en él”. ¡La vida nos ha mirado!
El secreto de los iconos está ahí: ser mirados por Cristo, ser mirados con amor por Dios. Esa mirada puede realmente hacernos existir.  El hijo mirado con cariño se desarrolla feliz; el hombre amado, la mujer amada sienten, bajo ese sol, que existen que son alguien para el otro ¡Sentir, o por lo menos,  saber por la fe que yo soy alguien para Dios! El ama también a los que me cuesta amar. Pensar en su mirada  sobre mí no tiene que llevarme a imaginar un tú a tú que haga el desierto alrededor de nuestro amor; eso sería perder pronto ese amor. Yo soy amado por un amor inmenso, en un amor  inmenso. “Tanto  amó Dios al mundo”. Cuando desprecio a alguien, cuando le tengo envidia, cuando lo ignoro, me salgo de la revelación que establece el único espacio en que puede ser amado por Dios; él  ama  a todos los hombres, nos ama como pueblo. Amado por él, comulgo de su mirada de amor a los demás: “Dios no mandó a su Hijo al mundo para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve”.

PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos, al Señor que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente.

1.- Por la Iglesia, especialmente nuestra comunidad parroquial, en su avance por el desierto de la Cuaresma gracia la luz de la Pascua. Roguemos al Señor.

2.- Por nuestra juventud: para que descubra y responda a su misión en la Iglesia. Roguemos al Señor.

3.- Seguimos orando insistentemente al Señor, para que cesen las guerras, el odio y la violencia y reine la Paz en el  mundo entero. Roguemos al Señor.

4.- Por los que se están preparando para recibir el Sacramento del Bautismo, sus padres y padrinos, para que sean fortalecidos diariamente y puedan cumplir sus compromisos bautismales. Roguemos al Señor.

5.- Por cada uno de nosotros, que fijando nuestros ojos en Cristo, luz del mundo, queremos realizar la verdad con nuestras obras, hechas según Dios. Roguemos al Señor.

Hoy nuestro corazón salta de gozo,  Dios Padre nuestro, al sabernos amados por ti con un amor que nos hace hijos tuyos. La prueba que verifica tan gozosa noticia es Jesús, tu Hijo, y desde ahora nuestro hermano mayor y amigo para siempre. El no vino para condenar sino para salvar al hombre que tú amas con amor y con loca ternura de padre. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, en la celebración gozosa de este domingo, los dones que nos traen la salvación te rogamos nos ayudes a celebrar estos santos misterios con fe verdadera y a saber ofrecértelos por la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestro espíritu con la claridad de tu gracia, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 16: Is. 65, 17-21; Sal 29; Jn. 4, 43-54;
Martes 17: Ez. 47, 1-9.12; sal 45; Jn. 5, 1-3.5-16.
Miércoles 18: Is. 49, 8-15; Sal 144; Jn. 5, 17-30.
Jueves 19: 1Sam. 7, 4-5.12-14.16; Sal 88; Rom. 4, 13.16-18; Mt. 1, 16.18-21.24a.
Viernes 20: Sab. 2, 1ª.12-22; Sal 33; Jn. 7, 1-2.10.25-30.
Sábado 21: Jr. 11, 18-20; Sal 7, Jn. 7, 40-53.
Domingo 22: Domingo V de Cuaresma
Jr. 31, 31-34; Sal 50; Hb. 5, 7-9; Jn. 12, 20-33




sábado, 7 de marzo de 2015

CÓMO REBATIR LAS 14 EXCUSAS MÁS HABITUALES PARA NO CONFESARSE

CÓMO REBATIR  LAS 14 EXCUSAS MÁS HABITUALES PARA NO CONFESARSE
  


Cuando se trata de acercarse al sacramento de la confesión es muy común escuchar algunos de los siguientes «motivos» para justificar su inutilidad o su inconveniencia. Estos son los 14 más habituales:

      ¿Quién es el señor cura para perdonar los pecados?
Sólo Dios puede perdonarlos Sabemos que el Señor les dio ese poder a los Apóstoles; además, ese argumento lo he leído antes... precisamente en el Evangelio: lo decían los fariseos, indignados, cuando Jesús perdonaba los pecados... (consúltese Mt 9, 1-8)

      Yo me confieso directamente con Dios, sin intermediarios
Genial ... pero hay algunos «peros» que se tienen que considerar... ¿Cómo sabes que Dios acepta tu arrepentimiento y te perdona? ¿Escuchas alguna voz celestial que te lo confirma?

¿Cómo sabes que estás en condiciones de ser perdonado? Te darás cuenta de que la cosa no es tan sencilla... Una persona que roba un banco y se niega a devolver el dinero, por más que se confiese directamente con Dios o con un sacerdote, si no tiene intención de reparar el daño hecho -en este caso, devolver el dinero-, no puede ser perdonada... porque ella misma no quiere «deshacerse» del pecado.

 

   ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre como yo?
Porque ese hombre no es un hombre cualquiera: tiene el poder especial para perdonar los pecados (el Sacramento del Orden). Esa es la razón por la que tienes que acudir a él.

   ¿Por qué le voy a decir mis pecados a un hombre que es tan pecador como yo?
El problema no radica en la «cantidad» de pecados: si es menos, igual o más pecador que tú.... No vas a confesarte porque sea santo e inmaculado, sino porque te puede dar la absolución, un poder que tiene por el Sacramento del Orden, y no por su bondad. Es una suerte -en realidad, una disposición de la sabiduría divina- que el poder de perdonar los pecados no dependa de la calidad personal del sacerdote, cosa que sería terrible, ya que uno nunca sabría quién sería suficientemente santo como para perdonar. Además, el hecho de que sea un hombre y que como tal tenga pecados, facilita la confesión: precisamente porque sabe en carne propia lo que es ser débil, te puede entender mejor.

      Me da vergüenza
Es lógico, pero hay que superarla. Hay un hecho comprobado universalmente: cuanto más te cueste decir algo, tanto mayor será la paz interior que consigas después de decirlo. Y cuesta, precisamente, porque te confiesas poco; en cuanto lo hagas con frecuencia, verás cómo superarás esa vergüenza.

Asimismo, no creas que eres tan original.... Lo que vas a decir, el sacerdote ya lo ha escuchado miles de veces. A estas alturas de la historia, es difícil creer que puedas inventar pecados nuevos.

Por último, no te olvides de lo que nos enseñó un gran santo: el Diablo quita la vergüenza para pecar, y la devuelve aumentada para pedir perdón. No caigas en su trampa.

 

   Siempre me confieso de lo mismo 
Eso no es problema. Hay que confesar los pecados que uno ha cometido, y es bastante lógico que nuestros defectos sean siempre más o menos los mismos. Sería terrible ir cambiando constantemente de defectos; además, cuando te bañas o lavas la ropa, no esperas que aparezcan manchas nuevas, que nunca antes habías tenido; la suciedad es más o menos siempre del mismo tipo. Para desear estar limpio basta con querer remover la mugre... independientemente de cuán original u ordinaria sea.

   Siempre confieso los mismos pecados
No es verdad que sean siempre los mismos pecados: son diferentes, aunque sean de la misma especie. Si yo insulto a mi madre diez veces, no se trata del mismo insulto, cada vez es uno distinto; así como no es lo mismo matar a una persona que a diez: si asesiné a diez no es el mismo pecado, sino diez asesinatos distintos. Los pecados anteriores ya me han sido perdonados, ahora necesito el perdón de los «nuevos», es decir, de los cometidos desde la última confesión. 

      Confesarme no sirve de nada, sigo cometiendo los pecados que confieso 
El desánimo puede hacer que pienses: «es lo mismo si me confieso o no, total, nada cambia, todo sigue igual». No es verdad. El hecho de que uno se ensucie, no hace concluir que es inútil bañarse. Alguien que se baña todos los días, se ensucia igual todos los días. Pero gracias a que se baña, no va acumulando mugre, y puede lucir limpio. Lo mismo pasa con la confesión. Si hay lucha, aunque uno caiga, el hecho de ir sacándose de encima los pecados hace que sea mejor. Es mejor pedir perdón, que no pedirlo. Pedirlo nos hace mejores.

 

      Sé que voy a volver a pecar, lo que muestra que no estoy arrepentido
Depende... Lo único que Dios me pide es que esté arrepentido del pecado cometido y que ahora, en este momento, esté dispuesto a luchar por no volver a cometerlo. Nadie pide que empeñemos el futuro que ignoramos. ¿Qué va a pasar en quince días? No lo sé. Se me pide que tenga la decisión sincera, de verdad, ahora, de rechazar el pecado. El futuro hay que dejarlo en las manos de Dios.

      ¿Y si el confesor piensa mal de mí?
El sacerdote está para perdonar. Si pensara mal, sería un problema suyo del que tendría que confesarse. De hecho, siempre tiende a pensar bien: valora tu fe (sabe que si estás ahí contando tus pecados, no es por él, sino porque crees que él representa a Dios), tu sinceridad, tus ganas de mejorar, etcétera.

Supongo que te darás cuenta de que sentarse a escuchar pecados, gratuitamente -sin ganar un peso-, durante horas, si no se hace por amor a las almas, no se hace. De ahí que, si te dedica tiempo, te escucha con atención, es porque quiere ayudarte y le importas. Aunque no te conozca te valora lo suficiente como para querer ayudarte a ir al Cielo.

      ¿Y si el sacerdote después le cuenta a alguien mis pecados?
No te preocupes por eso. La Iglesia cuida tanto este asunto que aplica la pena más grande que existe en el Derecho Canónico -la excomunión- al sacerdote que se atreviera a decir algo que conoce por la confesión. De hecho hay mártires por el sigilo sacramental: sacerdotes que han muerto por no revelar el contenido de la confesión.

 

   Me da pereza
Puede ser toda la verdad que quieras, pero no creo que sea un obstáculo verdadero, puesto que es bastante fácil de superar. Es como si uno dijese que hace un año que no se baña porque le da pereza..

   No tengo tiempo
No creo que te creas que en los últimos meses no hayas tenido disponibles diez minutos para confesarte. ¿Te animarías a comparar cuántas horas de televisión has visto en ese tiempo? Multiplica el número de horas diarias que ves por el número de días.

   No encuentro un padre
Los sacerdotes no son una raza en extinción, hay miles de ellos. En el último de los casos, en las páginas amarillas, busca el teléfono de tu parroquia; si ignoras el nombre, busca por la diócesis, así será más sencillo. De este modo podrás saber, en tres minutos como máximo, el nombre de un padre con el que te puedes confesar, e incluso concertar una cita para que no tengas que esperar.





P. Eduardo Volpacchio

domingo, 1 de marzo de 2015

LECTURAS Y COMENTARIO III DOMINGO CUARESMA CICLO B - 8 MARZO 2015

DESTRUYAN ESTE TEMPLO, Y EN TRES DÍAS LO LEVANTARÉ


ORACION COLECTA
Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 20,1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y bisnietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos.
No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso. Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.».

SALMO RESPONSORIAL (Sal 18)

Señor, tú tienes palabras de vida eterna

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida  y da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos  y enteramente justos. R.

Más preciosos que el oro, más que el oro fino;
más dulces que la miel  de un panal que destila. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,22-25

Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados –judíos o griegos–, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quiten esto de aquí; no conviertan en un mercado la casa de mi Padre.».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.».
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

PLEGARIA UNIVERSAL
Instruidos por el ejemplo de Jesús, el Señor que en el desierto se entregó a la oración, oremos con insistencia a nuestro Dios:

1.-  Por toda la Iglesia, para que cada día sea un signo más claro de reconciliación, de servicio fraterno y de culto en espíritu y verdad. Roguemos al Señor.

2.- Por los que sufren, los enfermos, los presos y los que  no han podido venir a nuestra celebración: para que participen en la gracia de esta Eucaristía. Roguemos al Señor.

3.- Por los catecúmenos que se preparan para el bautismo: para que el Señor haga de ellos piedras vivas y templo espiritual en su honor. Roguemos al Señor.

4.- Por los que estamos aquí presentes, para que aprovechemos las ocasiones que nos ofrece este tiempo y nos preparemos a celebrar debidamente el sacramento pascual de la penitencia. Roguemos al Señor.

Gracias, Padre,  porque tanto amaste el mundo que nos diste a tu Hijo para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Su pasión y su cruz son escándalo para unos y necedad para otros, pero fuerza y sabiduría salvadoras de Dios para los que creemos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Señor que la celebración de esta eucaristía perdone nuestras deudas y nos ayude a perdonar a nuestros deudores. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados ya en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos Señor, que se haga realidad en nuestra  vida lo que hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 02: Reyes 5, 1-15ª; Sal 41; Lc. 4 24-30
Martes 03: Dn. 3, 25.34-43;  Sal 24; Mt 18, 21-35.
Miércoles 04: Dt. 4, 1.5-9; Sal 147; Mt. 5, 17-19.
Jueves 05: Jr. 7, 23-28; Sal 94; Lc. 11, 14-23.
Viernes 06: Os. 14, 2-10;  Sal 80; Mc. 12, 28b-34.
Sábado 07: Oseas 6, 1-6; Sal 50; Lc. 18, 9-14
Domingo 08: IV Domingo de Cuaresma 2Cr 36, 14-16.19-23;  Sal 136, Ef. 2,, 4-10.; Jn. 3, 14-21

CUANDO EL DINERO ES UN IDOLO

CUANDO EL DINERO ES UN ÍDOLO ARRUINA Y CONDENA AL HOMBRE, ADVIERTE EL PAPA FRANCISCO


Papa Francisco en audiencia con miembros de la Confederación de Cooperativas Italianas.

Al recibir en audiencia a los miembros de la Confederación de Cooperativas Italianas, el Papa Francisco alentó su trabajo a favor del bien común y advirtió que cuando el dinero es un ídolo arruina y condena al hombre.
El Santo Padre destacó que “no es fácil hablar de dinero. Dijo Basilio el Grande, Padre de la Iglesia del siglo IV, citado por San Francisco de Asís, que ‘el dinero es el estiércol del diablo’. Lo repite ahora también el Papa: ‘el dinero es el estiércol del diablo!’”.
 “Cuando el dinero se convierte en un ídolo, controla las decisiones del hombre. Y luego arruina al hombre y lo condena. Hace que sea un sirviente. El dinero en el servicio de la vida puede ser manejado de la manera correcta por la cooperativa, pero si es una cooperativa auténtica, real, donde no controla el capital a los hombres, sino los hombres sobre el capital”.
Francisco aseguró que “las cooperativas desafían todo, desafiando incluso las matemáticas, ¡porque en una cooperativa uno más uno es igual a tres! Y en una cooperativa, un fracaso es medio fracaso. ¡Esa es la belleza de las cooperativas!”.
El Santo Padre destacó que las cooperativas “son en primer lugar la memoria viva de un gran tesoro de la Iglesia italiana. De hecho, sabemos que en el origen del movimiento cooperativo italiano, muchas cooperativas agrícolas y de crédito, en el siglo XIX, fueron sabiamente fundadas y promovidas por sacerdotes y pastores”.
 “En varias diócesis italianas todavía utilizan la cooperación como un remedio eficaz para el problema del desempleo y de las diferentes formas de desventaja social”.
El Papa lamentó que “hoy en día es una regla, no digamos normal, habitual ... pero tan a menudo se ve: ‘¿Usted busca un empleo? Venga, venga a esta empresa’. 11 horas, 10 horas, 600 euros. ‘¿Te gusta? ¿No? Vete a tu casa’”.
 “¿Qué hacer en este mundo que funciona así? Porque hay una cola, la cola de personas que buscan trabajo: si no te gusta, a ese otro le gustará. Y el hambre, el hambre hace que aceptemos lo que nos da, el trabajo en negro ... yo podría preguntar, por ejemplo, al personal de la casa: ¿Cuántos hombres y mujeres que trabajan en el servicio doméstico tienen los ahorros sociales para la pensión?
Todo esto es bien conocido. La Iglesia siempre ha reconocido, apreciado y alentado la experiencia cooperativa”.
Francisco señaló a los miembros de cooperativas presentes que es una “misión real” contemporánea “encontrar imaginación creativa para hallar formas, métodos, actitudes y herramientas para combatir la ‘cultura del descarte’, lo que ahora vivimos, la ‘cultura del derroche’ cultivada por los poderes que rigen las políticas económicas y financieras mundo globalizado, donde el centro es el dios dinero”.
 “Globalizar la solidaridad - ¡esto se debe globalizar, la solidaridad! - hoy en día significa pensar en el aumento vertiginoso del desempleo, las incesantes lágrimas de los pobres, la necesidad de reanudar el desarrollo que es el progreso real de la persona que necesita ciertamente de ingresos, ¡pero no sólo de ingresos!”.
El Santo Padre señaló que se debe pensar “en las necesidades de salud, que los sistemas de bienestar tradicional ya no son capaces de cumplir; en las necesidades apremiantes de la solidaridad, poniendo de nuevo, al centro de la economía mundial, la dignidad de la persona humana”.
Ante esto, Francisco alentó a las cooperativas a “seguir siendo el motor que levanta y desarrolla la parte más débil de nuestras comunidades locales y la sociedad civil”.
El Papa también los animó a “ser activos protagonistas para lograr nuevas soluciones de bienestar, particularmente en salud, una zona sensible, donde tanta gente pobre ya no encuentran respuestas adecuadas a sus necesidades”.
 “¡La caridad es un regalo! ¡No es un simple gesto para calmar el corazón, es un regalo! ¡Cuando hago la caridad me dono a mí mismo! Si no soy capaz de donarme, eso no es caridad. Un regalo sin el cual no se puede entrar en la casa de los que sufren”.
Francisco alentó a las cooperativas a continuar combatiendo y contrarrestando “las falsas cooperativas, las que prostituyen el nombre de la cooperativa, es decir de una realidad muy buena, para engañar a la gente con fines de lucro antónimos a los de la cooperación verdadera y genuina”.
 “Hacen bien”, les reiteró, pues las falsas cooperativas “toman una fachada honrada y persiguen en su lugar propósitos deshonestos e inmorales, a menudo dirigidos a la explotación del trabajo, o la manipulación del mercado, e incluso al tráfico escandaloso de la corrupción y es una vergüenza y grave mentira que absolutamente no se puede aceptar”.
 “¡Luchen contra esto! Pero, ¿cómo luchar? ¿Con solo palabras? ¿Con ideas? Luchen con la cooperación justa, la verdadera, la que siempre vence”.
Al culminar su discurso, el Papa Francisco alentó a los miembros de cooperativas a “caminar junto con todos los hombres de buena voluntad”.
 “Esto también es una vocación cristiana, un llamado a todos los cristianos. Los valores cristianos no son solo para nosotros, ¡son para compartir! Y compartirlos con los demás, con los que no piensan como nosotros, pero que quieren las mismas cosas que queremos”.
 “Vayan adelante, ¡ánimo! Sean creativos, ‘poetas’, ¡Adelante!”, concluyó.

28 Febrero 2015


Tomado de www.aciprensa.com