miércoles, 1 de julio de 2015

X CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL Y MARIANO 13 - 16 AGOSTO 2015 PIURA - PERÚ

X CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL Y MARIANO  13 - 16 AGOSTO 2015 PIURA - PERÚ




CONGRESO TEOLÓGICO 13 - 16 AGOSTO 2015 PIURA - PERÚ



Te esperamos

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Quienes reciben la imposición de este Escapulario y lo visten habitualmente, necesitan saber las razones que la iglesia ha tenido para autorizarlo y recomendarlo, bendiciendo e indulgenciando a sus devotos.

De este modo lograrán que les sirva de medio en su perfeccionamiento en la fe de Cristo y alcanzarán con más facilidad la saludable ayuda de la Virgen Santísima, Madre espiritual y medianera de todas las gracias, a la que pretenden honrar. Ella, a los que vivan esta común consagración carmelitana, significada en el Escapulario, los conducirá a una más plena participación de los frutos del Misterio Pascual.

El Escapulario es un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus devotos y un signo de su consagración a María. Nos lo dio La Santísima Virgen. Se lo entregó al General de la Orden del Carmen; San Simón Stock, según la tradición, el 16 de julio de 1251, con estas palabras: «Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno».

Alude a este hecho el Papa Pío XII cuando dice: «No se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen».

Privilegio sabatino

También reconocida por Pío XII, existe la tradición de que la Virgen, a los que mueran con el Santo Escapulario y expían en el Purgatorio sus culpas, con su intercesión hará que alcancen la patria celestial lo antes posible, o, a más tardar, el sábado siguiente a su muerte.

Resumen de las promesas

1. Morir en gracia de Dios.

2. Salir del Purgatorio lo antes posible.

Interpretación

Alcanzar estas promesas supone siempre el esfuerzo personal colaborando con la gracia de Dios. Nos lo enseña con toda claridad el Concilio Vaticano II: «La verdadera devoción... procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes».

Ayuda en la vida

Tanto en los peligros espirituales como en los corporales. Hay muchos hechos que lo atestiguan.

Vinculaciones

El que recibe el Escapulario es admitido en la familia de la Madre de Dios y de la Orden Carmelitana.

Por ello participa de los privilegios, gracias e indulgencias que los Sumos Pontífices han concedido a la Orden del Carmen.

Se beneficia, además, de los méritos, de las penitencias y de las oraciones que se hacen en todo el Carmelo.

Objetivo

Ir más fácilmente a Jesús, según la enseñanza del Concilio Vaticano II: «Los oficios y los privilegios de la Santísima Virgen, siempre tienen por fin a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad».

Por eso afirmó Pío XII que «nadie ignora, ciertamente, de cuánta eficacia sea para avivar la fe católica y reformar las costumbres, el amor a la Santísima Virgen, Madre de Dios, ejercitado principalmente mediante aquellas manifestaciones de devoción, que contribuyen en modo particular a iluminar las mentes con celestial doctrina y a excitar las voluntades a la práctica de la vida cristiana. Entre éstas debe colocarse, ante todo, la devoción del Escapulario de los carmelitas».

Es una devoción y una forma de culto

Prueban lo primero, incluyéndolo entre las prácticas y ejercicios de piedad marianas, recomendados por el Concilio Vaticano II, las palabras de Pablo VI: «Creemos que entre estas formas de piedad mariana deben contarse expresamente el Rosario y el uso devoto del ESCAPULARIO DEL CARMEN». Y añade tomando las afirmaciones de Pío XII: «Esta última práctica, por su misma sencillez y adaptación a cualquier mentalidad, ha conseguido amplia difusión entre los fieles con inmenso fruto espiritual».

También destaca entre las más antiguas formas de culto, especial y necesario a María Santísima, que cooperan a que «al ser honrada la Madre, sea mejor conocido, amado, glorificado el Hijo, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandarniento» (L.G. 66). La celebración de la Virgen del Carmen, 16 de julio, está entre las fiestas «que hoy, por la difusión alcanzada, pueden considerarse verdaderamente eclesiales» (Marialis Cultus 8).

«Este culto se convierte en camino a Cristo, fuente y centro de la comunión eclesiástica» (M. C. 32).

Espiritualidad

Quien entra en comunión con la familia consagrada al amor, a la veneración y al culto a María, queda señalado con un peculiar carácter mariano de espíritu de oración y contemplación, de los diversos modos de apostolado y de la vida misma de abnegación. Asume también un compromiso de imitar a María.

Este don de la Virgen es signo de las muchas gracias que puede ella conceder, como consecuencia de su privilegiada e íntima participación en la historia de la salvación.
Entraña, pues, la experiencia de unas vivencias marianas y espirituales. Ya que «ante todo, la Virgen María ha sido propuesta siempre por la Iglesia a la imitación de los fieles... porque en sus condiciones concretas de vida Ella se adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios» (M. C. 35).

Compromiso

Vida mariana. Es decir: Vivir en obsequio de Jesucristo y de su Madre. Nuestra vida ha de estar informada por la luz y el amor de María, unido estrechamente al de Cristo. El fruto del Escapulario consistirá en que quien lo lleve se esfuerce eficazmente en la imitación de las virtudes de la Santísima Virgen.

Representa la participación en el carisma de la Orden del Carmen, siendo señal como de un contrato entre la Virgen y nosotros, por el cual Ella nos protege y nosotros le estamos consagrados.

La Medalla escapulario



Está autorizado su uso con tal de que por un lado lleve la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y por el otro una de la Santísima Virgen: La imposición debe realizarse con Escapulario de tela. A pesar de ello, el mismo San Pío X, al conceder esta dispensa, recomendó el uso del Escapulario de tela. Este es más simbólico, por ser una expresión abreviada del hábito del Carmen,

Indulgencias

Se puede ganar indulgencia plenaria:
1.- El día que se inscribe en la Cofradía.
2.- En la Solemnidad de la Sma. Virgen del Carmen, el 16 de julio.
3.- En la festividad de San Simón Stock, el 16 de mayo.
4.- En la festividad de San Elías, Profeta, el 20 de julio.
5.- En la festividad de Santa Teresa de Jesús, el 15 de octubre.
6.- En la festividad de San Juan de la Cruz, el 14 de diciembre.
7.- En la festividad de Sta. Teresita del Niño Jesús, el 1 de octubre.
8.- En la festividad de Todos los Santos de la Orden, el 14 de noviembre.

Los signos en la vida humana

Vivimos en un mundo hecho de realidades materiales llenas de simbolismo: la luz, el fuego, el agua...

Existen también, en la vida de cada día experiencias de relación entre los seres humanos, que expresan y simbolizan cosas más profundas, como el compartir la comida (signo de amistad), participar en una manifestación masiva (signo de solidaridad), celebrar juntos un aniversario nacional (símbolo de identidad).

Tenemos necesidad de signos o símbolos que nos ayuden a comprender y vivir hechos de hoy o de ayer, y nos den conciencia de que somos como personas y como grupos.

Los signos en la vida Cristiana

Jesús es el gran don y signo del amor del Padre. Él estableció la Iglesia como signo e instrumento de su amor. En la vida cristiana hay también signos. Jesús los utilizó: el pan, el vino, el agua, para hacernos comprender realidades superiores que no vemos ni tocamos.

En la celebración de la Eucaristía y de los Sacramentos (Bautismo, Confirmación, Reconciliación, Matrimonio, Orden Sacerdotal, Unción de los enfermos) los símbolos (agua, aceite, imposición de las manos, anillos) expresan su sentido y nos introducen en una comunicación con Dios, presente a través de ellos.

Además de los signos litúrgicos, existen en la Iglesia otros, ligados a un acontecimiento, a una tradición, a una persona. Uno de ellos es el Escapulario del Carmen.

El Escapulario. Un signo Mariano


Uno de los signos de la tradición de la Iglesia, desde hace siete siglos, es el Escapulario de la Virgen del Carmen. Es un signo aprobado por la Iglesia y aceptado por la Orden del Carmen como manifestación externa de amor a María, de confianza filial en ella y como compromiso de imitar su vida.

La palabra "escapulario" indica un vestido superpuesto, que llevaban los monjes durante el trabajo manual. Con el tiempo se le fue dando un sentido simbólico: el de llevar la cruz de cada día, como discípulos y seguidores de Jesús.

En algunas Órdenes religiosas, como en el Carmelo, el Escapulario se convirtió también en signo de su manera de ser y de vivir.

El Escapulario pasó a simbolizar la dedicación especíal de los carmelitas a María, la Madre del Señor, y a expresar la confianza en su protección maternal; el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. Se transformó en un signo mariano.

De las Órdenes Religiosas al pueblo de Dios

En la Edad Media, muchos cristianos quisieron asociarse a las Órdenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas, por medio de Cofradías o Hermandades. Todas las Órdenes religiosas quisieron dar a los laicos un signo de su afiliación y participación en su espíritu y en su apostolado. Ese signo era una parte de su hábito: la capa, el cordón, el escapulario.

Entre los carmelitas se llegó a establecer el escapulario reducido en tamaño, como la señal de pertenencia a la Orden y la expresión de su espiritualidad.

El valor y el sentido del Escapulario

El Escapulario hunde sus raíces en la tradición de la Orden, que lo ha interpretado como signo de protección materna de María. Tiene, en sí mismo, a partir de esa experiencia plurisecular, un sentido espiritual aprobado por la Iglesia.

Representa el compromiso de seguir a Jesús, como María, el modelo perfecto de todo discípulo de Cristo. Este compromiso tiene su origen en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña a:
·       Vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida.
·       Escuchar la Palabra de Dios en la Biblia y en la vida, a creer en ella y a poner en práctica sus exigencias
·       Orar en todo momento, descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias
·       Vivir cercanos a las necesidades de nuestros hermanos y a solidarizarnos con ellos.

Introduce en la fraternidad del Carmelo, comunidad de religiosos y religiosas, presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos, y compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa: la amistad íntima con Dios en la oración.

Coloca delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo, con los que se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.

Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna, mediante la ayuda de la intercesión y protección de María.

Normas prácticas

El escapulario es impuesto por un sacerdote

Puede ser sustituido por una medalla que tenga por una parte la imagen del Sagrado Corazón y por otra la de la Virgen

El Escapulario exige un compromiso cristiano auténtico: vivir de acuerdo con las enseñanzas del evangelio, recibir los sacramentos y profesar una devoción especial a la Sma. Virgen que se expresa, al menos, con la recitación cotidiana de tres avemarías.

Fórmula Breve para la imposición del escapulario

Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, a quien te comprometes a imitar. Que este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu dedicación al servicio de los demás y a la imitación de María.

Llévalo como señal de su protección y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo, dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a empeñarte en el trabajo por la construcción de un mundo que responda a su plan de fraternidad, justicia y paz.

El Escapulario del Carmen

NO ES:

Un signo protector mágico

Una garantía automática de salvación.

Una dispensa de vivir las exigencias de la vida cristiana.

ES UN SIGNO:

Aprobado por la Iglesia desde hace siete siglos.

Que representa el compromiso de seguir a Jesús como María:
·       Abiertos a Dios y a su voluntad.
·       Guiados por la fe, la esperanza y el amor.
·       Cercanos a las necesidades de los demás.
·       Orando en todo momento y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias.

Que introduce en la familia del Carmelo

Que aumenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna con la ayuda de la protección e intercesión de María.


LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 5 JULIO 2015

SE EXTRAÑABA DE SU FALTA DE FE



ORACION COLECTA

Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles la verdadera alegría, para que quienes han sido librados de la esclavitud del pecado alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel 2,2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor." Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.».

SALMO RESPONSORIAL (Sal 22)

Misericordia, Señor, misericordia

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señoresR.

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos en el Señor,
Dios nuestro, esperando su misericordia. R.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,7b-10

Para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

COMENTARIO

Cuando oímos esta observación de Marcos: “Se extrañaba de su falta de fe”, sentimos cierto temor: ¿y yo? ¡Bienaventurado temor, porque nunca estaremos bastantes atentos a la salud  de nuestra  fe; vivir alguna cosa con Jesús depende por entero de la fuerza de nuestra confianza en  él. Podríamos decir que estamos repitiendo, pero es el evangelio el que se repite; no ha sido escrito más que para eso: despertar, nutrir, hacer progresar nuestra fe en Jesús. Esa fe es nuestra mirada sobre él, nuestro trato con él, nuestra unión con él, el medio de amarlo cada vez más, sin “escandalizarnos nunca de él”, como nos advierte también aquí Marcos. Lo que ocurrió en Nazareth puede sucedernos a nosotros. Había venido “a su patria”, o sea, a su misma casa, y es precisamente esta familiaridad con él la que hace a esos hombres de Nazareth, una pequeña aldea en donde todo el mundo se conoce muy bien, ciegos y sordos. Impresionados por este hecho, Jesús les recuerda el refrán: “Sólo en su tierra desprecian a un profeta”. Nos lo dice también a nosotros: aquí está la intención de este relato de Marcos. Creemos conocer a Jesús.
Él forma parte de nuestra vida, por así decirlo. Respecto a los no-creyentes nosotros somos paisanos  suyos, hemos  tratado  siempre  con  él. Algunas veces esta familiaridad con él nos cansa, la lectura del evangelio nos aburre; es algo bien conocido.  Porque  hacemos  lo   que nunca deberíamos hacer: una lectura distraída, despreocupada. El evangelio merece algo más. Merece el esfuerzo de  meditación  que  hacemos en este momento para reventar toda esa familiaridad y desembocar en el asombro: ¡Señor, qué difícil eres de conocer! Allí comienza la aventura. Salimos de la aldea en donde Jesús era tan conocido que nadie se interesaba por él. Sentimos que hemos de deshacernos de estas ideas rutinarias.  Nos parecía que esas ideas nos hacían vivir algo con él. Pero alimentaban tan pobremente nuestra fe que “Jesús no podía hacer ningún  milagro por nosotros”. Si nos preguntamos por el vigor de nuestra fe, hay aquí un test muy  fácil: cuanto más fuerte es, más lo busca. Jesús puede entonces ser  Jesús para nosotros; conociéndolo mejor, le pedimos más. Su decepción de Nazareth debe afectarnos muy profundamente: “Se extrañaba de su falta de fe”. Señor, ¡Me gustaría tanto no decepcionarte! Cuando abrimos el evangelio con hambre de conocer a Jesús mucho más, descubrimos los horizontes  de  sus  tres  países: es de Nazareth, ciertamente, pero también  es de  la Trinidad y ahora de  la  resurrección.
Habita en Dios  y cohabita con todos los hombres. Ese ir y venir entre Dios y los hombres, cuando uno está cerca de él, produce vértigo algunas veces: “¿De dónde le viene esto?”. Vislumbra que creer en él es un camino largo y difícil pero, ¿en qué camino quedaríamos más colmados?

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras suplicas y acoja nuestras peticiones:

1.- Por todos los que han recibido en la Iglesia el  encargo de anunciar la palabra de Dios; para que, fieles al mensaje, sepan presentarlo a todos con lenguaje inteligible. Roguemos al Señor.

2.- Por los que dan crédito al Evangelio que resuena en sus oídos; para que sean capaces de reconocer la palabra salvadora de Dios en la envoltura de la palabra humana. Roguemos al Señor.

3.- Por nosotros, aquí reunidos; para que escuchemos la palabra de Dios, meditándola en nuestro corazón y así influya en nuestra vida. Roguemos al Señor.

4.- Para que los maestros a los cuales saludamos al acercarse su día, posean la ciencia necesaria en su profesión, para ser competentes, en el arte pedagógico. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre santo, nuestras oraciones e ilumínanos con la luz de tu Espíritu, para que, sintiéndonos pobres y débiles,  experimentemos la fuerza de Cristo y el poder de su resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 06: Gn 28, 10-22ª; Sal 90, 1-4.14-15; Mt 9, 18-26.
Martes 07: Gn 32, 22-32, Sal 16, 1.2-3.6-8.15, Mt 9, 32-38.
Miércoles 08: Gn 41, 55-57; 42, 5-7.17-24; Sal 32, 2-3.10-11.18-19; Mt 10, 1-7.
Jueves 09: Gn 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5; Sal 104, 16-17.18-19.20-21, Mt 10, 7-15.
Se puede celebrar la memoria de los santos Agustín Zhao Rong y compañeros mártires (rojo).
Viernes 10: Gn 46, 1-7.28-30; Sal 36, 3-4.18-19.27-28.39-40; Mt 10, 16-23.
Sábado 11: San Benito Abad  (MO)
Gn 49, 29-32; 50, 15-26; Sal 104, 1-4.6-7; Mt 10, 24-33.
Domingo 12: XV del Tiempo Ordinario. Am 7, 12-15;  Sal 84, 9-14; Ef 1,  3-14;  Mc  6, 7-13.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

La Oblación que te ofrecemos, Señor nos purifique, y cada día nos haga participar con mayor plenitud de la vida del reino glorioso. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados, Señor, con un sacramento tan admirable, concédenos sus frutos de salvación y haz que perseveremos siempre cantando tu alabanza. Por Jesucristo nuestro Señor.


martes, 23 de junio de 2015

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XIII TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 28 JUNIO 2015

“CONTIGO HABLO, NIÑA ¡LEVANTATE!”
  


ORACION COLECTA

Padre de bondad que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 1,13-15; 2,23-24

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 29)

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosaR.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
den gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío,
te daré gracias por siempre. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8,7.9.13-15

Ya que sobresalen en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tienen, distingan también ahora por su generosidad. Porque ya saben lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por ustedes para enriquecerlos con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando ustedes estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, su abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.».

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 5,21-43

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.».
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda, su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que, había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaron: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿quién me ha tocado?"». Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).».
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

PLEGARIA UNIVERSAL

Se nos  pide este domingo decisión, para seguir al Señor y extender su Reino, pongámonos en marcha y pidamos al Padre la ayuda imprescindible de su gracia. Respondemos: Ayúdanos a ser valientes.

1.-  Por el Papa, los obispos y sacerdotes para que con la predicación constante y la comunión continua se asemejen cada día más a Cristo desprendido y altavoz constante del Reino. Ayúdanos a ser valientes.

2.- Por los gobiernos de las naciones, para que atiendan las necesidades de sus pueblos tanto materiales como espirituales. Ayúdanos a ser valientes.

3.- Por todos los que trabajan en los medios de comunicación, para que la verdad y el trabajo bien hecho sean sus objetivos, y no el halago de los poderosos. Ayúdanos a ser valientes.

4.- Por los que sufren, convalecientes de una operación o están, a la espera de ella, para que este tiempo sea una purificación de las cosas materiales y encuentren el gozo del Reino de Dios. Ayúdanos a ser valientes.

5.- Por las familias para que este tiempo de vacaciones, sea un momento de unión en la convivencia y de alegría en el compartir y el servicio generoso. Ayúdanos a ser valientes.

Padre, alienta el caminar de tu pueblo, dándonos un corazón valiente y generoso. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

COMENTARIO

“La cogió de la mano y le dijo: niña levántate”. Pensemos en la mano de Dios leamos en el texto de Isaías: “Yo Yahvé, soy tu Dios, yo te cogí por la mano derecha y te dije: No temas, vengo en tu ayuda”. Cariñoso poder de Dios, cariñoso poder de Jesús. Conmovido, Marcos nos hace mirar la pequeña que de nuevo está viva: “Tenía doce años y les dijo que le dieran de comer”. Todo vino de la plegaria de su padre, lleno de confianza: “¡Ven para que viva!”. Cuando la gente avisó brutalmente al padre  que era inútil, que ya todo había acabado, Jesús se apoyó en su reacción más importante: “No temas, ten fe y basta”.
En el otro milagro que nos narra al mismo tiempo, Marcos repite incansablemente lo que desea inculcarnos, esas dos cosas tan sencillas  que hacen al cristiano: el poder de Jesús y nuestra confianza. “La mujer se decía: con que le toque, aunque sea la ropa me curo”. “Jesús dándose cuenta que había salido fuerza de  él... le dijo, tu fe te ha curado. Vete en paz”. ¿Cómo hacernos comprender mejor lo que hemos de intentar vivir con él: tener confianza en su poder? Pero los enfermos siguen enfermando, los niños que mueren no vuelven a vivir, esas historias de milagros hacen sonreír o llorar. ¡No cambian en nada las cosas! Pueden cambiarlo todo si finalmente, más allá  de  nuestra  confianza, quizás algo vaga, despiertan una verdadera fe, la que el evangelio define diciendo que salva: “Vete, no tengas miedo; tu fe te ha salvado”. Pero ¿qué pasos hay que dar, que repetir sin cesar, para llegar a esa fe en la fuerza de resurrección que emana tan poderosamente de Jesús?.
Esos milagros no deben detener nuestra atención en ellos mismos, si no, surgirá inevitablemente la queja: ¿por qué Jesús no curó a todos?. ¿Por qué Dios deja que los niños sufran y mueran?. Hay que tener inmediatamente una visión más amplia y más lejana. Bien leídos, los milagros nos guían, como anticipaciones parciales, hacia un triunfo universal sobre la muerte espiritual por el perdón y sobre la muerte física por la verdadera resurrección. No la de la niña que tuvo que enfrentarse de nuevo con la muerte, sino la resurrección final, definitiva. Cristo nos coge de la mano, o mejor dicho es nuestra fe que se agarra a su mano para que nos mantenga en pie en medio de las dificultades y de los sufrimientos actuales. El que no despierta su fe hasta el máximo no puede experimentar el poder de resurrección de Cristo que está ya en acto y que triunfará por completo cuando nos haga levantar de entre los muertos. Antes un niño muerto, no digo nada (¿qué podría decir?) pero pienso como piensan los padres creyentes: “En donde tú acabas de llegar, Cristo te está despertando a la vida bienaventuradas).

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, que obras con poder en tus sacramentos, concédenos que nuestro servicio sea digno de estos dones sagrados. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION



La victima eucarística que hemos ofrecido y recibido en comunión nos vivifique, Señor, para que unidos a ti, en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 29: San Pedro y San Pablo, apóstoles (S) (Precepto).  Hch 12, 1-11; Sal 33; 2Tm 4, 6-8.17-18; Mt 16, 13-19.
Martes 30: Gn 19, 15-29; Sal 25, 2-3.9-10.11-12; Mt 8, 23-27. Se puede celebrar la memoria de los santos Protomártires de la Santa Iglesia romana (Rojo)
Miércoles 01: Gn 21, 5.8-20; Sal 33, 7-8.10-13; Mt 8, 28-34.
Jueves 02: Gn 22, 1-19; Sal 114, 1-6.8-9; Mt 9, 1-8.
Viernes 03: Santo Tomás, apóstol (F) Ef 2, 19-22; Sal 116; Jn 20, 24-29.
Sábado 04: Gn 27, 1-5.15-29; Sal 134, 1-6; Mt 9, 14-17.
Se puede celebrar la memoria de Santa Isabel de Portugal (Blanco)
Domingo 05: XIV del Tiempo Ordinario Ez 2, 2-5; Sal 122, 1-4; 2Cor 12, 7-10; Mc 6, 1-6.




viernes, 19 de junio de 2015

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 21 JUNIO 2015

Y  ÉL DORMÍA


ORACION COLECTA

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estables en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Job 38,1.8-11

El Señor habló a Job desde la tormenta: « ¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando salía impetuoso del seno materno, cuando le puse nubes por mantillas y nieblas por pañales, cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos, y le dije: "Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas"?».

SALMO RESPONSORIAL (Sal 106)

Den gracias al Señor, porque es eterna su misericordia

Entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas. 
Contemplaron las obras de Dios, 
sus maravillas en el océano. R.

Él habló y levantó un viento tormentoso, 
que alzaba las olas a lo alto; 
subían al cielo, bajaban al abismo, 
el estómago revuelto por el marco. R.

Pero gritaron al Señor en su angustia, 
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar. R.

Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
en gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,14-17

Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,35-40

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.».
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?».
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!» .
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué son tan cobardes?. ¿Aún no tienen fe?».
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!».

COMENTARIO

Hay algunas palabras muy elocuentes en este relato: la otra orilla, el mar, el miedo, la calma. Con  todas  ellas se puede describir un hecho distinto muy concreto, evocando la tempestad del viernes santo, las tempestades que sacuden a la iglesia, las tempestades de nuestra vida.
“Pasar a la otra orilla” Allí comienza  la angustia que va a impregnar este texto. Se  había hecho una vida quizás algo difícil pero familiar y de pronto tienen que enfrentarse con la otra orilla, con otro sitio. A pesar de la hostilidad que se iba notando alrededor de Jesús, los días habían acabado tomando el aspecto de una rutina tranquilizadora. Y de pronto, la noche de Getsemaní arrojó a Jesús y a sus discípulos  “a la otra orilla”. Quizá en estos momentos necesitamos toda nuestra fe para aceptar desprendernos de las seguridades y ponernos a vivir “otra cosa”.
“El mar”: Marcos no intenta hinchar aquel pequeño lago, sino hacer que se levanten los grandes temores del agua. La Biblia empieza con la lucha del creador contra las aguas y acaba con el grito de consuelo “Ya no hay mar” (Ap. 21, 1). Pero  entretanto es preciso arrostrar las tempestades del sufrimiento, de la angustia del fracaso. En la tarde del viernes santo se podrá pensar que las aguas malas se han tragado el amor y la esperanza. “Habíamos esperado tanto! Dicen los peregrinos de Emaús.
“Y él dormía”: los salmos están llenos de esta misma indignación “Despiértate”. ¡Qué despierte tu poder! ¿No ves dónde estamos? ¿Dónde estoy? Dios no puede desoír estas llamadas, si le dicen nuestra confianza. “Se despertó e hizo algo inaudito: “Dijo al lago, ¡Silencio, cállate! Y el viento amainó”. Es posible hace toda una oración, en plena tempestad interior o exterior, repitiendo solamente “El viento amainó”.
Mandar al viento y a las aguas es una señal del poder creador. Este relato es una teofanía (manifestación de Dios), que vuelve a plantear la cuestión esencial de Marcos: ¿Quién es éste? Y la respuesta: “El poderoso”. “¿Cómo es que no tienen fe?”. El poder de Jesús exige nuestra confianza, necesita de ella: “Todo lo puedo, pero solamente para aquel que no duda”. El evangelio entero nos invita  a creer antes de hacer cualquier cosa y mientras la hacemos pero es muy difícil, por lo visto, adquirir ese reflejo: ante todo y siempre movilizar nuestra fe. “Espíritus sin inteligencia”, suspirará Jesús el día de pascua: “¡Tan lentos en creer!”
El misterio cristiano es ése, con la fe todo se pone en pie, todo puede ocurrir. Sin ella, nada; vemos que entonces Dios duerme. “Cuando se dice que Dios duerme, dice san Agustín, somos nosotros los que dormimos. La barca es tu corazón, si te acuerdas de tu fe, tu corazón no se agita: si te olvidas de tu fe, Cristo duerme y corres el peligro de naufragar.
Desde Tertuliano y Agustín se interpreta este milagro en relación con la Iglesia, a la que se compara a la barca de Pedro que va superando las tempestades porque Cristo va con ella. La fe es aquí algo más que creer unas verdades, es confianza en la persona de Cristo, que no puede fallarnos y que va con nosotros en el mismo barco. Esta fe no es fe para quedarse en la orilla, en la tranquilidad, sino fe para navegar en medio de los peligros, es una fe combativa.

PLEGARIA UNIVERSAL
Elevemos, hermanos nuestros ojos al Señor y esperemos, confiados, su  ayuda  salvífica:

1.- Por la Iglesia; para que confíe en quien conduce la barca al ansiado puerto. Roguemos al Señor.

2.- Por los que luchan sin esperanza y piensa que sus esfuerzos son en vano; para que encuentren junto a ellos al que domina el viento y las  aguas.  Roguemos  al Señor.

3.- Por los que sienten admiración por Cristo, como hombre fuera de serie; para que descubran que con él lo viejo ha pasado y ha llegado lo nuevo.  Roguemos al Señor.

4.-  Por las familias, para que acojan con alegría los hijos y vean en ellos la acción colaboradora con la voluntad de Dios, cuidándolos y educándolos en el  amor a Dios y los hermanos.  Roguemos  al  Señor.

5.- Por nuestros queridos padres,  en la celebración de su día. Que el Señor les de inteligencia y sabiduría y los colme de bendiciones. Roguemos al Señor

Escucha, Señor, nuestras oraciones y fortalece la fe del pueblo cristiano, para que nunca se enorgullezca ante la prosperidad ni se desanime ante la adversidad, sino que en todo momento sepa reconocer y experimentar que tu etas cerca de nosotros y nos acompañas en el camino de la vida.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que purificados por su poder, te agradecemos con la ofrenda de nuestro amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Renovados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, imploramos de tu bondad, Señor, que cuanto celebramos en cada eucaristía sea para nosotros prenda de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 22: Gn 12, 1-9; Sal 32, 12-13.18-20.22; Mt 7, 1-5.
Se puede celebrar la memoria de San Paulino de Nola, obispo (Blanco); o de San Juan Fisher y Santo Tomás Moro, mártires (rojo)
Martes 23: Gn 12, 2.5-18; Sal 14, 2-5; Mt 7, 6.12-14. Misa Vespertina de la Vigilia (S) Jr 1, 4-10; Sal 70; 1P 1, 8-12; Lc 1, 5-17.
Miércoles 24: Natividad de San Juan Bautista (S) Is 49, 1-6; Sal 138; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-, Mt 57, 66.80.
Jueves 25:   Gn 16, 1-12.15-16; Sal 105, 1-5; Mt 7, 21-29.
Viernes 26: Gn 17, 1.9-10.15-22; Sal 127, 1-5; Mt 8, 1-4.
Sábado 27: Gn 18, 1-15; Sal de Lc 1, 46-55; Mt 8, 5-17. Se    puede   celebrar   la  memoria  de  San  Cirilo   de  Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia (Blanco).
Domingo 28:   XIII Del tiempo Ordinario Sab, 1, 13-15, 2, 23-25; Sal 29, 2.4.5-6.11-13; 2Cor 8, 7-9.13-15; Mc 5, 21-43.
Misa Vespertina de la Vigilia  (S) Precepto. Hch 3, 1-10; Sal 18; Gá 1, 11-20; Jn 21, 15-19.