viernes, 13 de enero de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO II DOMINGO TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 15 ENERO 2017

EL ES CIERTAMENTE EL HIJO DE DIOS
  


ORACION COLECTA

Dios todopoderoso que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 49, 3. 5-6

«Tú eres mi siervo (Israel) de quien estoy orgulloso.». Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel, —tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

SALMO RESPONSORIAL (39)

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor: él se inclinó y escucho mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y en cambio me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R

Como está escrito en mi libro: «para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo, por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo Señor nuestro y de ellos. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con ustedes.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: —Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.». Yo no lo conocía, pero ha salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel. Y Juan dio testimonio diciendo: —He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Señor y pidámosle que escuche compasivamente nuestras plegarias.

1.- Por la Santa Iglesia de Dios, para que Dios, nuestro Señor, le conceda la paz y la unidad, y la proteja en todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.-  Por los gobernantes de nuestra patria  y de todas las naciones para que Dios dirija sus pensamiento y decisiones hacia una paz verdadera. Roguemos al Señor.

3.- Por los que están en camino de conversión y por los que se preparan  a recibir  el bautismo para que Dios les abra la puerta de su misericordia y les dé parte en la vida nueva en Cristo Jesús. Roguemos al Señor.

4.- Por nuestros familiares y amigos que no están ahora aquí con nosotros para que Dios escuche sus oraciones y lleve a realidad sus deseos. Roguemos al Señor.

Padre Todopoderoso que en Cristo -  Cordero Pascual y luz de las naciones -  invitaras a todos a formar parte del pueblo de la nueva Alianza, escucha nuestras oraciones y con la fuerza de tu Espíritu, afianza en nosotros la gracia del bautismo para que toda nuestra manifieste el mensaje alegre del evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad para que alimentados con el mismo pan del cielo, permanezcamos unidos en el mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

COMENTARIO

Juan Bautista vio venir a Jesús hacia él y habló de él. ¡Cuántas veces no sabemos "mirar" a las gentes que viven con nosotros: no los juzgamos correctamente, nos quedamos con las apreciaciones superficiales. Muchas personas del tiempo de Jesús no captaron "Quien" era El.
-"He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Para los judíos que le escuchaban, la alusión era clara. Lo es menos para nosotros. Los judíos sacrificaban animales para la purificación de los pecados, según la ley de Moisés. La gran fiesta de los judíos era la Pascua, en la que se sacrificaban gran cantidad de corderos. Jesús se identifica aquí con el "Salvador" con aquel que "carga sobre sí nuestros pecados". ¡Y va hasta el derramamiento de sangre! Esto no ha sido un asunto insignificante, sino un gran combate sangriento.
"El pecado del mundo", en singular. Ese singular es significativo. Jesús carga sobre él y hace desaparecer el conjunto de los pecados del mundo, la totalidad del pecado de la humanidad. Gracias, Jesús. ¿Cómo podría yo ayudarte, Señor, en esa gran labor? En primer lugar luchando contra el mal en mí... Y luego luchando contra el mal donde quiera que este se encuentre y yo pueda hacerlo. -Detrás de mí viene uno que es antes de mí, porque era primero que yo. Históricamente, humanamente, Juan ha sido concebido y ha nacido antes que Jesús. Pero hay que superar las apariencias, las evidencias.
De hecho Juan Bautista percibe el origen divino de Jesús: ¡"era primero que yo"! El nacimiento "según la carne" en Belén, no es sino el eco de otro nacimiento eterno, "Él es Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos". Quiero entretenerme contemplando, cuanto sea posible, la "Persona" de Cristo, que es divina, eterna, que preexistía desde siempre. Es en verdad el Verbo de Dios, el Hijo, engendrado, "no creado", que aparece humanamente en el tiempo, un día de la historia humana, en un lugar del planeta. Te veremos, pues, nacer, crecer, morir en un pequeño país del Oriente Medio, pero fundará una Iglesia para representarle, en todos los tiempos y en todos los lugares. La Iglesia es la continuación de la Encarnación. -Yo vi el Espíritu descender del cielo y posarse sobre
Él. Jesús está investido, lleno, desbordante... del Espíritu. Es el Hijo de Dios. Detrás de las particularidades banales de ese "ciudadano de Nazaret", se esconde todo un misterio. Su persona no se limita a lo que aparenta. "Creen conocerle, pero hay en El un secreto: su personalidad está sumergida en Dios... En medio de ustedes está Aquel a quien ustedes no conocen". -Es aquel que bautiza (sumerge) en el Espíritu Santo. No olvidemos que la palabra griega "baptizo" significa "yo sumerjo". Los primeros cristianos, como Juan Bautista, bautizaban sumergiendo totalmente al candidato al bautismo en el agua de un río. ¡Espíritu, sumérgeme en ti!

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 16: Hb. 5,  1-10;  Sal  109; Mc.  2, 18-22.
Martes 17: Hb. 6, 10-20; Sal 110; Mc. 2, 23-28.
Miércoles 18: Hb. 7, 1-3.15-17; Sal 109; Mc. 3, 1-6.
Jueves 19:  Hb. 7, 25-8, 6; Sal 39;  Mc.  3, 7-12.
Viernes 20: Hb. 8, 6-13;   Sal  84; Mc . 3, 13-19.
Sábado  21: Santa Inés (MO) Hb. 9, 2-3.11-14; Sal 46; Mc. 3, 20-21.
Domingo 22:  Is. 8, 23b-9,3; Sal 26; Cor. 1, 10-13.17.



COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 01, 29-34

Juan presta su última declaración solemne sobre la identidad de Jesús: el Cordero de Dios, el Hijo de Dios. Se anuncia así las dos dimensiones fundamentales en las que Jesús se va a dar a conocer a lo largo del cuarto evangelio.
En el conjunto de la obra el texto de hoy tiene la función de anticipar puntos de vista, situaciones y tensiones que serán desarrollados con posterioridad. Por eso, su alcance sólo se percibe con el discurrir de las páginas del evangelio.
Un ejemplo ilustrativo lo constituye la primera de las afirmaciones sobre el Cordero. En el capítulo 19 el autor sitúa la muerte de Jesús coincidiendo con las horas en que se sacrificaban en el Templo los corderos de Pascua que cada familia consumiría en casa durante la noche en recuerdo de la liberación de la opresión. La frase "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" adquirirá todo su sentido en el decurso de ese cap. 19, donde aparecerá claro el punto de vista del autor del cuarto evangelio: Jesús se da a conocer como Hijo en cuanto Cordero.
Comentario. A la hora de representarse a Zeus, el Señor de los humanos, los antiguos griegos lo hacían por medio del águila, el cetro y el rayo. Estos símbolos dejan traslucir una concepción generalizada entre los humanos: Dios supervisa, manda y fulmina. En continuidad con las primeras páginas de la Biblia, el autor del cuarto evangelio concibe al Señor de los humanos asumiendo y sufriendo las condiciones humanas. La concepción divina del cuarto evangelio va más en la línea del acercamiento que de la exaltación. En vez del esquema: Jesús es Hijo porque es Cordero, el cuarto evangelio adopta este otro: Jesús es Cordero porque es Hijo.
Escribo este comentario cuando acaban de ser asesinados en San Salvador seis jesuitas, una madre y su hija. Un asesinato en regla, programado y patrocinado. Estos seis hombres y estas dos mujeres han hecho radicalmente suyo el camino del Dios revelado en Jesús. Corderos a semejanza del Cordero que quita el pecado del mundo, ellos nos afianzan paradójicamente en la certeza de que el porvenir es de la liberación con la que el Dios revelado en Jesús se ha comprometido. Cuando al levantar la hostia consagrada el sacerdote proclama "este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", se está proclamando una certeza, un camino y un compromiso, gracias a los cuales la esperanza tiene sentido.
A. Benito, Dabar 1990/10



Jesús es el Cordero de Dios porque ha sido elegido por Dios para iniciar el éxodo de nuestra libertad, y así como en otros tiempos los israelitas fueron librados de la muerte y de la esclavitud por medio de la sangre de un cordero, razón por la que celebran la Pascua de generación en generación, así también nosotros hemos sido librados, en Cristo y por la sangre de Cristo, de la esclavitud de la ley, del pecado y de la muerte.
Cristo es nuestra Pascua y el Cordero de Dios, el verdadero, el de la Alianza Nueva. No es casual que según la cronología de Juan, Jesucristo padeciera y muriera en la cruz precisamente cuando los sacerdotes sacrificaban en el templo de Jerusalén los corderos pascuales.
Eucaristía 1987/05



Cristo no es el cordero que eligen los hombres y ofrecen en el Templo para que Dios perdone sus pecados, sino el Cordero que Dios elige para quitar el pecado del mundo. En el salmo responsorial de hoy (/SAL/039) se contrapone el culto exterior, los sacrificios y las ofrendas, al culto interior que compromete la persona del oferente como víctima de su propio sacrificio; es decir, en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y éste es el culto que Dios desea. Por eso Cristo que es el Cordero de Dios, el Sacrificio que Dios acepta, es también el Siervo de Yavé que Dios elige para que cumpla toda su divina voluntad. El autor de la carta a los Hebreos ve la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre todo otro sacerdocio vétero-testamentario, precisamente en la identidad que en él se da entre el Sacerdocio y la Víctima. En esta misma carta se pone en boca de Cristo, apenas llegado a este mundo, las palabras de nuestro salmo responsorial: Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo a hacer, ¡Oh Dios!, tu voluntad (/Hb/10/06-07). La obediencia de Cristo, el Siervo de Yavé, se consuma en el sacrificio de Cristo, el Cordero de Dios.
Eucaristía 1972/12



4.- Texto. El autor lo sitúa al día siguiente de la declaración prestada por Juan (1,15-18) y de la subsiguiente investigación por parte de la comisión nombrada por la autoridad central (1,19-28). Se parte de una situación en movimiento: Jesús viniendo hacia Juan. El texto lo configuran las palabras de Juan, primero presentando al personaje que se le acerca (vs. 329-31) y después prestando declaración en favor del mismo (vs.32-34). El texto, sin embargo, carece de auditorio. El auditorio es extraliterario: el lector, es decir, nosotros. 
Sentido del texto.
1.-Presentación de Jesús (vs. 29-31). Cordero proporcionado por Dios para la nueva pascua liberadora de la humanidad. El pecado, en singular, consiste en oponerse a la vida que Dios comunica, frustrando así el proyecto sobre el hombre. En el v.30 Juan recuerda al lector que Jesús es el proyecto de Dios sobre y para el hombre. Lo mismo que la comisión de Jerusalén (cfr. 1,26), tampoco Juan conocía a Jesús. Su actuación es preparatoria, imperfecta, el agua es su símbolo. De esta manera, los que son de Israel, los que no frustran el proyecto de Dios, podrán reconocer quién es Jesús.
2.-Juan prestando declaración en favor de Jesús (vs 32-34). En el conflicto judicial luz-tinieblas, Juan declara en favor de Jesús. El es un testigo ocular de que Jesús es la realización y culminación del proyecto de Dios.
El espíritu de Dios que se cernía sobre los comienzos de la creación (cfr. Gn/1/2), aletea ahora sobre Jesús, plenitud del proyecto divino. Este proyecto trasciende, se escapa al entramado de conocimientos y relaciones humanas. Por eso Juan no lo conocía. Pero ahora ya puede prestar declaración en favor suyo; ahora ya puede afirmar que el proyecto del viejo soñador genesíaco es una realidad. Es una realidad en Jesús: él es el Hijo de Dios. Y puede afirmar también que el proyecto está presto para ser una realidad en nosotros: sumergiéndonos en el Espíritu de Dios que Jesús irradia y difunde, también nosotros somos capaces de nacer de Dios, de ser sus hijos (cfr. Jn. 1,12).
Dabar 1981/11



5.- Juan Bautista ha desviado hábilmente la atención de las investigaciones sobre su persona hacia la de Cristo, una personalidad que ya está presente, pero que todavía no es "conocida" (Jn. 1, 26).
(...) El relato primitivo está, pues, centrado en torno al conocimiento de la personalidad divino-humana de Cristo. Está en el mundo, pero nadie tiene posibilidad de conocerle (Jn. 1, 26).
El mismo Juan no puede reconocerle por sus propias fuerzas (Jn. 1, 31, 33), y en ese sentido, es el más pequeño en el Reino (Mt. 11, 8-10; Lc. 7, 28; Jn. 5, 33-36). Pero Juan ha recibido por una revelación divina lo que sus conocimientos humanos no podían enseñarle: Cristo es el "Hijo de Dios" (v. 34). De hecho, Juan el evangelista ha prolongado con su propia mirada la de Juan el Bautista y presta a este último la contemplación a la que él mismo había llegado. Juan Bautista ha recibido al menos una inteligencia nueva de tres textos proféticos como Is. 11, 2; 42, 1-7 y 61, 1 en el momento en que estaba bautizando a Cristo. La inteligencia de estos textos le ha permitido comprender que ese bautismo adquiría el alcance de una investidura mesiánica. En la declaración del Bautista, la "bajada del Espíritu" sobre Cristo no tiene más que un alcance mesiánico, pero en la pluma del cuarto evangelista el Espíritu es realmente persona divina y fuerza divinizadora (Jn. 15, 26).
Juan Bautista concluye su testimonio diciendo que ha descubierto realmente al "Elegido de Dios" o al "Siervo" de Dios de Is. 42, 1 (v. 34). Pero Juan el evangelista aprovecha la ambigüedad de la palabra aramea empleada para ir más allá del pensamiento del Bautista y prestarle la frase: "He visto al Hijo de Dios".
Juan Bautista designa a Cristo con la palabra aramea "talia" (vv. 29 y 35). Pensaba sin duda en el "Siervo" anunciado en Is. 42, 1-2, texto importante al que se refiere el testimonio del Bautista. Con ello anunciaba que Cristo era, en efecto, ese servidor que, al inaugurar los tiempos mesiánicos, iba a recuperar un Espíritu que permitiría no volver a pecar. Este "Siervo" iba a "quitar" realmente el pecado del mundo (v. 29).
Pero "talia" puede traducirse también por cordero. Juan el evangelista, o la comunidad cristiana, estaba sensibilizado para el tema del Cordero pascual y divino y por su papel de expiación (Ap. 14, 1-5; 7, 15; 22, 3; Jn. 19, 36; cf. Act. 8, 32; 1 Pe. 1, 18-19). Una vez más, por tanto, el evangelista prolonga el testimonio del Bautista y llega hasta la personalidad divina del Mesías, apenas presentida por Juan Bautista.
El Evangelio sitúa, pues, el conocimiento de la personalidad de Cristo en tres planos: el de los judíos, que no conocían a Cristo; el del Bautista, que le conocía como el Mesías y le administra la necesaria investidura; el del evangelista, finalmente, que mediante hábiles juegos de palabras, a que es muy aficionado, descubre la divinidad del Señor.
* * * *
Desde Jn. 1, 29 a Jn. 2, 11 nos encontramos ante una especie de tratado de la iniciación a la fe, que vale tanto como reflexión doctrinal sobre el catecumenado o sobre el nacimiento de una vocación.
En efecto, todo gira en torno a la palabra "ver". Hay que "ver" los sucesos, a las personas que nos rodean y hay que aprender a conocerlas. La verdad es que no se las conoce, están entre nosotros y no las vemos, o nos equivocamos respecto a lo que son (1, 32; 2, 9). Las vemos, pero no las miramos.
La primera condición de cualquier paso hacia la fe es ese sentido de observación de la gente y de las cosas: "Tú, ¿quién eres, qué dices de ti mismo?" (1, 19, 22). Pero una vez considerada esta pregunta no se le da una respuesta más que al final de una lenta conversión de la mirada, conseguida gracias a Dios.
Este es el itinerario de la fe de Bautista que, al principio, no conoce (1, 31, 33); después descubre a Jesús como Mesías, Cordero o servidor (1, 29, 32), y por fin lo descubre en su personalidad humana-divina (1, 34). También es este el camino que siguen Juan y Andrés (/Jn/01/33-39, Evang. 2 ciclo), que empiezan viendo a Jesús-Cordero (1, 36) y terminan por ver dónde mora (1, 39), es decir, por comulgar con su intimidad, con sus relaciones con el Padre. La vocación de Natanael tiene el mismo desarrollo: ve a Jesús como simple hijo de José, únicamente en la dimensión humana de su existencia (1, 43), después lo que ve como Mesías (1, 49), pero el camino no llegará a su fin hasta el día en que le vea en la cruz, Dios e Hijo del hombre al mismo tiempo, ensalzado y destrozado. Finalmente, María pasa por las mismas etapas: ve a su Hijo como un simple taumaturgo (Jn. 2, 1-11, Evang. 3er. ciclo) capaz de ayudar a sus amigos y percibe la gran distancia que la separa todavía de la fe en el Hijo muerto y resucitado en la hora de su gloria.
La fe del bautizado y la vocación del militante o del ministro arrancan, pues, del análisis de los sucesos y de las situaciones concretas y humanas. Pero tienden a interpretar estos hechos y a descubrir en el misterio pascual del Hombre-Dios el mejor significado que hay que dar a las cosas. Queda entonces penetrar "tras" (1, 37; 1, 43) este Hombre-Dios, o "atestiguarlo" (1, 34).
MIRADA/VOCACION: Encaminarse así, no obstante, no puede hacerse más que en el diálogo con Dios y abriéndose a su influencia. Juan lo subraya en varias ocasiones, mostrando cómo la mirada de Cristo sobre sus discípulos transforma la mirada de estos. Es esa mirada que cambia a Simón en Pedro (1, 42), que cambia de doctor de la ley en creyente a Natanael (1, 47-48). Progresar en la fe y en la vocación no se puede hacer, pues, más que recibiendo las cosas y las personas como dones de Dios; la vocación no es cosa nuestra, surge del encuentro y de la acogida.
Maertens-Frisque, Nueva guia de la Asamblea Cristiana II, Marova Madrid 1969.Pág. 34 Ss


viernes, 6 de enero de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO LA EPIFANÍA DEL SEÑOR CICLO A - 8 ENERO 2017

VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY



ORACION COLECTA

Señor, tu que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu Gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! - Mira: las tinieblas cubren la tierra,  la oscuridad los pueblos,  pero sobre ti amanecerá el Señor,  su gloria aparecerá sobre ti;  y caminarán los pueblos a tu luz;  los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:  todos ésos se han reunido, vienen a ti:  tus hijos llegan de lejos,  a tus hijas las traen en brazos.  Entonces lo verás, radiante de alegría;  tu corazón se asombrará, se ensanchará,  cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar,  y te traigan las riquezas de los pueblos.  Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá.  Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro,  y proclamando las alabanzas del Señor.

SALMO RESPONSORIAL (71)

Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. R

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributos; que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres.  R

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor tuyo.  Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos,  como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas:  que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo,  por el Evangelio.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes.  Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá,  no eres ni mucho menos la última  de las ciudades de Judá;  pues de ti saldrá un jefe  que será el pastor de mi pueblo Israel.».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.  Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro; incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

COMENTARIO

Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Ciertamente sería un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). La escena construida por Mateo busca transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm. 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal

PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos nuestras oraciones al Señor en este día santo en que Dios ha manifestado su poder a las naciones, la salvación a los pueblos y a nosotros la luz de su gloria.

1.- Por la santa Iglesia de Dios, para que ilumine a la humanidad con la luz que resplandece en el rostro de su Señor, disipe las tinieblas de los que viven en el error de él ánimo a los fieles a fin de que se decida a hacer brillar la luz de Cristo ante todas las naciones. Roguemos al Señor.

2.- Por las Iglesias que acaban de nacer en los diversos pueblos, para que su juventud y vigor sean levadura de vida para todas las comunidades cristianas. Roguemos al Señor.

3.- Por los pueblos que aún no han sido  iluminados por la Buena Nueva de la Salvación y por ellos que – habiendo conocido a Cristo-  ya no lo confiesan como su Señor ni lo adoran como a su Dios verdadero. Roguemos al Señor.

4.- Por nosotros, que hemos sido llamados de las tinieblas a la luz admirable, para que nos afiancemos en la fe verdadera y sigamos las enseñanzas del evangelio. Roguemos al Señor.

Escucha nuestras oraciones, Dios Todopoderoso y eterno, y haz que los que hemos conocido y adorado a tu Hijo Jesucristo, vivamos siempre como hijo de la luz y nos esforcemos para iluminar con su luz a todos los pueblos y naciones. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia que no son oro, incienso y mirra, sino Jesucristo, tu Hijo al que aquellos dones representaban y que ahora se inmola y se nos da en comida. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz nos disponga y nos guie siempre, Señor, para que contemplemos con fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que hemos participado. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 09: El Bautismo del Señor (F) Is. 42, 1-4.6-7;Sal 28; Hch. 10, 34-38; Mt. 3, 13-17.
Martes 10: Beata Ana de los Ángeles Monteagudo (MO) Hb 2, 5-12; Sal 8; Mc 1, 21-28.
Miércoles 11: Hb 2, 14-18; Sal 104; Mc. 1, 29-39.
Jueves 12: Hb. 3, 7-14; Sal 94; Mc. 1, 40-45.
Viernes 13: Hb. 4, 1-5.11; Sal 77; Mc. 2, 1-12.
Sábado 14: Hb. 4, 12-16; Sal 18; Mc. 2, 13-17.
Domingo 15: Is. 49, 3.5-6; Sal 39; Cor. 1, 1-13.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2, 1-12

1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.
Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.
Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.
Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).
Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.
Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.
CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.
No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.
Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.
El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.
En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.
Eucaristía 1988, Nº 3



2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.
A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.
De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.
Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.
No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.
 Benito, Dabar 1990, 8



3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.
La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.
El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.
P. Franquesa, Misa Dominical 1990, 1



4.-El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.
Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.
La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.
En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.
A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.
El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).
Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos.
Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.
¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. El es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.
Comentarios a la Biblia Liturgica NT, Edic Marova/Madrid 1976.Pág. 932

viernes, 30 de diciembre de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO SANTA MARÍA MADRE DE DIOS CICLO A - 1 ENERO 2017

MARIA, ENSEÑANOS A MEDITAR


ORACION COLECTA

Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquella de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. El, que vive y reina contigo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Números 6,22-27

El Señor habló a Moisés: «Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendecirán a los hijos de Israel: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz”. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».

SALMO RESPONSORIAL (66)

Que Dios tenga piedad y nos bendiga.

Que Dios tenga piedad nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvaciónR.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman todos los confines de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4,4-7

Hermanos: Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

COMENTARIO

El evangelio del día de hoy traza un retrato de María que la convierte en nuestra maestra espiritual: “Su madre conservaba todos estos sucesos en sus memoria y los meditaba en su corazón”. Es la fe en una tarea de profundización. Nadie podría ahondar tan dentro como María, nadie tendrá que vivir unas cosas tan maravillosas. Ella era judía, educada al estilo judío. Convertirse en madre del Mesías fue algo que la deslumbró y la colmó: todas las jóvenes judías soñaban con ello. El primer acontecimiento desconcertante fue aquella concepción virginal tan extraña: ¡No conozco varón! Y a continuación se muestra deseosa de saber la verdad, no ya aplastada por la verdad, sino con ansias de preguntar: ¿Cómo voy a ser madre? El Espíritu vendrá sobre ti.
Empezaba así a meditar. María emprendía un camino de cuestiones cada vez más acuciantes. Ella, la judía tendrá que ir aceptando poco a poco la idea de que el Dios único tiene un Hijo ¡Y que ese Hijo es Jesús! Tuvo que ir haciéndose a la idea de que el Mesías glorioso era aquel niño que vivía en una humilde aldea y en una familia de obreros. Como todos los niños. Después de cierta agitación en el nacimiento, la inmersión en el silencio de una vida vulgar. Vino luego el episodio de los doce años de Jesús. Su independencia tan poco habitual y su repuesta, insolente si no hubiera encerrado un gran misterio: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? No, no lo sabían, se atreve a decir; “no lo comprendieron”. Se dice a veces de una persona que se ve desbordada por los acontecimientos. María se vio desbordada. Pero siguió siendo profundamente receptiva: “guardaba todo aquello en su corazón”. Medita, recoge los hechos, las palabras, las luces. El delante los hechos y las palabras de su hijo extraño - ¡extranjero!- lejos de cerrarla ante lo inaccesible, la irán abriendo y levantando cada vez un poco más hacia el misterio; ¿Quién eres tú, tú que eres mi hijo?”.
Jesús ve esta triple tarea de apertura de meditación y de adaptación. Cuando una mujer superficialmente emocionada, le grita “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”. Le respondió con una invitación a una profundidad mayor: “Mayor: “dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen!” (Lc. 11, 27-28). ¿Por qué  no acudimos a esta escuela de la fe? No sólo hacia un modelo de alma contemplativa, sino hacia una madre que se siente tan feliz de ayudarnos a que nos adaptemos también nosotros al misterio. La fe cristiana no es fácil; lo vemos al oír a quienes la abandonan y al palpar nuestra propia mediocridad. No basta con  haber escuchado vagamente unas palabras, hay que recibir con avidez las palabras y los acontecimientos para progresar luego hacia todo el misterio de Jesús a fuerza de meditaciones. Como aquella que fue la primera en recorrer todo el camino. Y que puede guiarnos a nosotros.

PLEGARIA UNIVERSAL

Levantemos nuestra voz su0plicante al Señor, por la intercesión de s Madre Santísima, a ella Reina de la Paz imploremos la misericordia divina en favor de todas las personas.

1.- Por el Papa Francisco, los Obispos, sacerdotes y todos los miembros de la Iglesia, para que sean instrumento de Paz en medio del mundo. Roguemos al Señor.

2.- Para que los fieles, a imitación de María, mediten,  conserven en su corazón y anuncien con celo lo que han oído del Hijo de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Para que los hombres de todas las razas y pueblos descubran que tienen un único Dios, Padre de todos y nunca se comporten como enemigos unos de otros. Roguemos al Señor.

4.- Para que llegue a la presencia del Señor el lamento de los que sufren a causa de las guerras, y pronto puedan experimentar el retorno de la paz a sus hogares y naciones. Roguemos al Señor.

5.- Para que llegue a la presencia del Señor el lamento de los que sufren a causa de las guerras, y pronto puedan experimentar el retorno de la paz a sus hogares y naciones. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios omnipotente y eterno,  nuestras su0plicas bendice el año que hoy comenzamos. Que nuestro trabajo nos de el pan de cada día, y que nuestras almas encuentren el alimento necesario para avanzar en el camino del bien y en la contemplación de tu palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor y Dios nuestro, que en tu providencia das principio y cumplimiento a todo bien, concede, te rogamos a cuantos celebramos hoy la fiesta de la Madre de Dios, Santa María, que así como nos llena de gozo celebrar el comienzo de nuestra salvación, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Hemos recibido con alegría los sacramentos del cielo, te pedimos ahora, Señor, que ellos nos ayuden para la vida eterna, a cuantos  proclamamos a María Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 2: San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, Obispos y doctores de la Iglesia (MO)  1Jn 2, 22-28; Sal 97; Jn 1, 19-28.
Martes 3: 1Jn 2, 29—3, 6;  Sal 97;  Jn 1, 29-34.
Miércoles 4: 1Jn 3, 7-10, Sal 97, Jn 1, 35-42.
Jueves 5: 1Jn 3, 11-21; Sal 99; Jn 1, 43-51.
Viernes 6: 1Jn 5, 5-13; Sal 147; Mc 1, 7-11.
Sábado 7:    1Jn 5,  14-21;  Sal  149; Jn 2,   1-12. Se puede celebrar la memoria de San Raimundo de Peñafort, presbítero (Blanco).
Domingo 8:   Epifanía del Señor (S) Is 60, 1.6;  Sal 71; EF 3, 2-3ª.5-6; Mt. 2, 1- 12.



1 ENERO: S. María, Madre de Dios. (S)
Nm 6,22-27; Ga 4,4-7; Lc 2,16-21


PRIMERA LECTURA

La fórmula de bendición sacerdotal señala una función del sacerdocio: bendecir, poner el nombre de Dios en la asamblea (Dt 10,8; 21,5). Como mediador, invoca, intercede. Dios es la fuente de toda bendición, y ésta abarca todo bien material o espiritual, siempre signo del favor de Dios, de su protección, gracia y paz. El reconocimiento de su hondura y significado lo dignifica como revelador.
________________________________________
Lectura del libro de los Números 6,22-27.
El Señor habló a Moisés:
Di a Aarón y a sus hijos:
Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor;
el Señor se fije en ti
y te conceda la paz.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas
y yo los bendeciré.


COMENTARIOS A LA PRIMERA LECTURA
Nm 06, 22-27

1.
Composición del relato:
-Se compone de tres partes: una introducción (vs. 22-23), un poema litúrgico que es una fórmula de bendición (vs. 24-26) y una conclusión (v. 27).
En las tres partes una raíz verbal común: "bendecir" (vs. 23. 24. 27), y en las tres oraciones del poema (paralelas por su contenido y forma) un mismo sujeto: el Señor (vs. 24-26). Esta triple invocación del nombre del Señor hace eficaz la bendición de los sacerdotes aaronitas (v. 23). En realidad es Dios el que bendice a través de sus mediadores (v. 27).
Comentario:
-Una de las tendencias dominantes de la primera parte del libro de los Números es poner en claro el papel o función de los sacerdotes. Es cierto que patriarcas, reyes y levitas pueden bendecir (cfr. Bn. 27, 48; II Sam. 6, 18; I Rey. 8, 14. 55; Dt. 10, 8, 221, 5), pero aquí esta función está reservada en exclusiva a los sacerdotes (cfr. Sir. 50, 22 ss).
-La bendición hace presente a Dios en medio del pueblo (v. 27). Toda bendición humana continúa la bendición de Dios a los seres creados y a los patriarcas (cfr. Gn. 1, 22.28; 12, 2 ss). Pronunciada, siempre produce su efecto sin poderse revocar (cfr. Gn. 27, 30-38: difícil de entender a todo hombre occidental. La bendición en el A.T. guarda similitud con la bendición gitana).
-Las fórmula de bendición posee un estilo arcaico y conciso (es muy citada en el A.T..: Sa. 67, 1,; 119, 135..., y en la literatura del Qumran, signo evidente de su importancia en la piedad judía). Se implora la bendición divina para que el Señor:
1) Conceda abundantes cosechas, ganados, éxitos en las empresas... (v. 24; Dt. 28, 2-14). Termino equivalente a bendecir, aunque en forma negativa, es "proteger".
2) "Ilumine su rostro sobre ti": en Prov. 16, 14 ss., esta expresión se opone a la ira del rey. Indica, por tanto, mostrar su favor, conceder el bien y la vida (cfr. Sal 31, 17; 80, 4.8.20).
3) Te concede la paz. La paz es un término muy rico en hebreo, sin traducción posible en nuestras lenguas. Indica la idea de perfección o de totalidad: bienestar, prosperidad material y espiritual tanto a nivel individual como colectivo... La paz aquí no se opone a la guerra solamente, sino a todo lo que puede perjudicar el bienestar humano y las buenas relaciones de los hombres entre sí y con Dios.
Reflexiones:
-Algunas variantes textuales ponen los verbos de este relato en futuro, adquiriendo así la bendición un valor profético. Por eso muchos Padres han visto en este texto el anuncio de la auténtica bendición: la venida de Jesús, nuestra paz (cfr. Is. 9,6; 11, 1-9...). Estos días contemplamos el nacimiento de este Príncipe que nos trae una paz basada en la justicia, el amor a Dios y a los hermanos (cfr. Is. 32, 17; 60, 17...).
-Millones de seres humanos pasan hambre. Los bienes materiales escasean incluso en nuestro mundo occidental: aumento del paro, carencia de poder adquisitivo... El egoísmo reina por todas las partes: sólo nos interesa lo nuestro y los nuestros; los demás no cuentan, ni siquiera Dios. Al contemplar estos días al Príncipe de la paz en el Belén imploremos también su bendición; de lo contrario nuestro mundo tiene visos de convertirse en una jauría de locos.
A. Gil Modrego, Dabar, 1986 Nº 7
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2. PAZ/BENDICION  PAZ-MESIANICA. QUÉ SIGNIFICA.
He aquí una fórmula antiquísima para bendecir al pueblo invocando sobre él el nombre del Señor. La bendición del pueblo estaba reservada a los sacerdotes; por eso aquí se encomienda expresamente la fórmula al primero de ellos, Aarón, y a sus hijos (cf. Dt 10, 8; 21, 5). Si alguna vez los reyes, como hizo David (2 S 6, 18) bendijeron a todo el pueblo, fue porque ejercieron ocasionalmente funciones sacerdotales. Los sacerdotes acostumbraban a impartir la bendición en el templo, bien sea antes de comenzar el culto y como saludo (Sal 118, 26) o después y como despedida (Lv 9, 22).
Esta fórmula de bendición consta de tres miembros paralelos, cada uno de los cuales comienza de nuevo invocando el nombre del Señor (aunque la tradición no ha respetado esta estructura al suprimir el nombre del Señor en el segundo miembro). Notemos también que el primer miembro tiene en el original solamente tres palabras, cinco el segundo y siete el tercero. La pronunciación de la fórmula se acompaña con el rito de la imposición de manos. La repetición del nombre del Señor, el "crescendo" literario y el gesto de imponer las manos sobre el pueblo señalan muy bien la voluntad de eficacia del que bendice. Sin embargo, no estamos ante una fórmula mágica que funcione por sí misma, por la fuerza de las palabras y los ritos. De ser así, el favor de Dios pasaría a depender de los sacerdotes que poseen la fórmula. El modo optativo de todos los verbos que se usan indica que se trata de una oración; por lo tanto, los sacerdotes tienen que pedir a Dios su favor y no pueden controlar su gracia.
Se espera que Dios conceda su protección, su favor y la paz al pueblo sobre el que ha sido invocado su santo nombre. Esta "paz" (en hebreo Shalom palabra con la que se saludan los judíos hasta nuestros días) significa mucho más de lo que nosotros solemos entender. La "paz" es para los judíos el compendio de todos los bienes mesiánicos: reposo, gloria, riqueza, salvación, vida..., y, en todo caso, únicamente es posible como fruto de la justicia.
La paz entendida como desorden establecido y simple ausencia de guerra "caliente" no tiene valor alguno, no es la paz que viene de Dios.
Eucaristía 1985, 1
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3. PAZ-BIBLICA:
EL SEÑOR TE CONCEDA LA PAZ.
A comienzo del nuevo año quisiéramos los cristianos invocar de Dios sobre toda la humanidad la bendición de que nos habla Num. 6, 24-25: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz". La paz bíblica no es un concepto negativo, ausencia de guerra o de violencia, es como la síntesis de todos los bienes necesarios y posibles, es "Shalom", un estado de bienestar espiritual y material, comunión con Dios y con los hermanos. Por eso la paz es una meta hacia la que caminamos, un quehacer en que trabajamos.
PAZ/VAT-II  PAZ/JUSTICIA
Desgraciadamente, esta concepción positiva de la paz que exige como fundamento cotas cada vez mayores de justicia, libertad y amor, ha ido degenerando hasta convertirse en algo exclusivamente negativo: la ausencia de guerra. Un botón de muestra lo tenemos en que la llamada ética de la paz ha estado construida más bien en relación a la evitación de la guerra ("doctrina de la guerra justa") que como camino positivo de construcción de la paz. Por eso el Vaticano II tiene que advertir: "La paz no es la mera ausencia de guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica, sino que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia... Por eso la paz jamás es una cosa del todo hecha, sino un perpetuo quehacer" (G.S.78).
Dabar 1987, 7


SALMO RESPONSORIAL
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros:
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud,
y gobiernas las naciones de la tierra.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que lo teman
hasta los confines del orbe.
COMENTARIOS AL SALMO 66

El Señor tenga piedad y nos bendiga (v. 1). Que Dios nos bendiga (v. 8). La lectura "cristiana" de estos versículos, es decir, su alcance y comprensión a la luz de la plenitud de la Revelación, los convierten en hondos y luminosos.
La bendición de Dios se consuma en su Hijo Jesucristo, por medio del cual nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales 314
Aprovechemos este silencio contemplativo de nuestra oración para agradecer a Dios Padre estas bendiciones: en primer lugar, la bendición consistente en contemplarnos -antes, incluso, de la creación del mundo- como formando un solo cuerpo en la Persona de Cristo. Un cuerpo que llegará "al estado de varón perfecto, a la medida de la edad perfecta de Cristo".315 ¡Qué sublime predestinación!; después, la bendición consistente en realizar esta predestinación de una manera admirable: haciéndonos hijos suyos. ¡Qué excelsa dignidad!
Por medio de Cristo -de su Pasión y de su Muerte- podemos contemplar de nuevo el rostro del Padre, sereno y bondadoso.316 Viene, pues, a propósito la conclusión de nuestra meditación con esta antiquísima colecta sálmica: "Conociendo la tierra tus caminos, Padre santo, y todos los pueblos tu salvación, confesamos que Cristo es nuestro sendero y nuestra patria; por Él caminamos derechamente y llegamos a la más plena victoria; danos, pues, como regalo a aquél que hiciste para nosotros salvación. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén."317
Ilumine su rostro sobre nosotros. Agustín desarrolla su plegaria "cristiana" con estas palabras: "Ya que nos grabaste tu imagen, ya que nos hiciste a tu imagen y semejanza, tu moneda, ilumina tu imagen en nosotros, de manera que no quede oscurecida. Envía un rayo de tu sabiduría para que disipe nuestras tinieblas y brille tu imagen en nosotros ... Aparezca tu Rostro, y si -por mi culpa-, estuviese un tanto deformado, sea reformado por ti, aquello que Tú has formado."318
La tierra ha dado su fruto: Son varios los Padres que, en el comentario a este versículo, nos ofrecen una interpretación concorde. ¡La Tierra! La Virgen María, es de nuestra tierra, de nuestra raza, de esta arcilla, de este lodo, de la descendencia de Adán. La tierra ha dado su fruto; el fruto perdido en el Paraíso y ahora reencontrado. La tierra ha dado su fruto.
Primeramente ha dado la flor: «Yo soy el narciso de Sarón y el lirio de los valles» (Cant 2: 1). Y esta flor se ha convertido en fruto: fruto porque lo comemos, fruto porque comemos su misma Carne. Fruto virgen nacido de una Virgen, Señor nacido del esclavo, Dios nacido del hombre, Hijo nacido de una Mujer, Fruto nacido de la tierra."319 "Nuestro Creador, encarnado en favor nuestro, se ha hecho, también por nosotros, fruto de la tierra; pero es un fruto sublime, porque este Hombre, nacido sobre la tierra, reina en los cielos por encima de los Ángeles."320
.................
314 Eph 1: 3.
315 Eph 4: 13.
316 MISAL ROMANO. Coll Misa 29. XII, en la Octava de Navidad.
317 F. AROCENA, Orationes super psalmos e ritu Hispano-Mozarabico, Toleti 1993, p. 119: 'Cognoscentes in terra viam tuam, Domine, in omnibus gentibus salutare tuum, Christum Dominum viam esse confitemur et patriam; per quem in directum gradimur et ad profectum plenissimum pervenimus; dona, igitur, ut ipsum habeamus in munere, qui nobis factus es in salutem. Qui vivit et regnat in sancula seculorum. Amen.'
318 S. AGUSTIN, Enarrationes in psalmos. 66, 4
319 S. JERONIMO, Breviarium in psalmos. 66; PL 26.
320 S. GREGORIO MAGNO, Homiliae in Ezechielem, 2, 1; PL 76, 937.
AROCENA-1.Págs. 145-147

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2.
Esta repetición de palabras crea una especie de alborozo en el mismo vocabulario. Una vez más, vemos a Israel consciente del privilegio de ser el "pueblo de la Alianza"... y deseoso de participar esta dicha al conjunto de la humanidad. Pide a todas las naciones, a toda la tierra, a todos los hombres, asociarse a las "bendiciones" de que es el primer beneficiario. Este salmo seguramente se cantaba en una de las dos fiestas de cose cha: Pentecostés o los Tabernáculos. La fertilidad de la tierra, la felicidad de una hermosa siega, incitaba a los hebreos a compartir esta dicha, fruto de la bendición divina.
SEGUNDA LECTURA: CON JESÚS
"Id por todo el mundo: haced discípulos míos entre todas las gentes"... Jesús vivió profundamente en su conciencia este "universalismo" de Israel. Transformó este voto en proyecto... Enviando a sus apóstoles hasta "los confines de la tierra". "¡Jesús debió recitar este salmo con gran fervor!". "Que venga tu reino universal, que se haga tu voluntad".¡"Que los pueblos te aclamen oh Dlos, que te aclamen todos los pueblos"!
"La tierra ha dado su cosecha". Esta dimensión realista, temporal, de la felicidad basada en los bienes de aquí abajo, no fue menospreciada por Jesús: nos manda pedir "el pan nuestro de cada día". "Tu camino será conocido sobre la tierra". Jesús se llamó a sí mismo el "camino". "Yo soy el camino, la verdad, la vida". "Que su rostro aparezca ante nosotros". El "rostro" de Dios, luminoso: La sonrisa de Dios a la humanidad. Jesús, en su encarnación, ¿no fue acaso la respuesta inaudita a esta oración? El Dios invisible, el Dios "sin rostro", se hizo visible a nuestros ojos en el rostro humano de Cristo. "La tierra ha dado su cosecha, su fruto"...¡ Jesús, fruto de la tierra! Jesús, la más bella mies que jamás haya salido del seno de la tierra. "Tu salvación será conocida entre todas las naciones". Esta salvación la trajo El, Jesús. Recitando este salmo, Cristo oró por su propia misión en el plan del Padre: "He venido, no para condenar sino para salvar". "Tú conduces las naciones sobre la tierra". Conducir, guiar, papel divino. Jesús reivindicó explícitamente este papel, presentándose como el "buen pastor" que conduce sus ovejas hacia las fuentes de agua viva.

TERCERA LECTURA: CON NUESTRO TIEMPO

La tierra entera... El mundo entero... Todos los pueblos... Todos los hombres. Esta visión amplia, cósmica, mundial, es muy moderna. Nunca como hoy se han traspasado las fronteras que separan los pueblos. Entramos cada vez más en la era de los viajes al exterior. El mundo entero llega a nuestra casa por la televisión. La manera de vivir de otros pueblos, sus problemas se aproximan a nosotros. Al mismo tiempo se acentúan los sueños de paz universal y definitiva. ¡"Que las naciones se alegren, que canten"! Al hacer esta oración hoy, no podemos encerrarnos en nuestros pequeños universos particularistas o nacionalistas estrechos... Al contrario, este salmo contribuye a ampliar nuestros horizontes. En este sentido, el Padre Teilhard de Chardin con su pensamiento universal, contribuyó a "ampliar nuestros corazones". Escribió un opúsculo titulado: "La Misa sobre el mundo". Admiremos la amplitud de esta "eucaristía". El sol ilumina, allá, la franja extrema del primer oriente. Una vez más, bajo el mantel móvil de sus fuegos, la superficie viviente de la tierra despierta, vibra y reinicia su aterradora labor. Pondré en mi patena, oh Dios mío, la cosecha esperada de este nuevo esfuerzo. Echaré en mi cáliz la savia de todos los frutos que serán triturados hoy"...
La tierra ha dado su cosecha: Dios, Dios nuestro nos bendice. Ha habido en ciertas épocas de la historia de la Iglesia una tentación de espiritualismo desencarnado, un desprecio de las cosas de aquí abajo, un cierto pesimismo ante los alimentos terrestres, considerados como impuros. No se trata de caer en el exceso inverso que idolatra los "bienes de la tierra". Jesús trató de "loco" al hombre que amplió sus graneros al tener una cosecha excepcional... No precisamente por el éxito, sino porque se olvidó de pensar en "su alma". ¡Sí, es verdad! Los placeres terrestres son frágiles, no pueden saciar totalmente el "hambre" y la "sed" del hombre. La verdadera actitud cristiana es la del hombre que se da sin medida al éxito de la "creación": recoger una hermosa cosecha, llevar a feliz término una empresa, terminar bien un trabajo, hacer evolucionar las situaciones, educar a un hombre o una mujer... Esto es un "don de Dios": "Dios, nuestro Dios, nos ha bendecido". ¡Hay que hacer una espiritualidad del fracaso, cuando llegue! pero es más urgente hacer una espiritualidad de la "cosecha": "He aquí el pan, fruto del trabajo del hombre y de la tierra, te lo presentamos, él se convertirá en tu cuerpo".
Que las naciones se alegren, que canten. ¡La búsqueda de la felicidad, de la fiesta. Atreverse a orar así! Atreverse a pedir a Dios no solamente que cese el dolor, sino que aumente la felicidad y la alegría. Y si nosotros oramos para que los pueblos estén "alegres" y "canten"... ¿Cómo podemos tener caras aburridas? La alegría es el gran secreto del Cristiano. Un santo triste es un triste santo. Hagamos a aquellos que viven con nosotros la primera caridad, la caridad de la alegría y de la sonrisa.
La oración del tiempo de cosecha: oración de otoño: La vejez no es un tiempo fácil de vivir. Un poeta habló de esta edad que "siente la decadencia de las cosas perecederas". Este salmo sugiere que nada se acaba. El otoño es una estación nostálgica, es cierto. Pero todo continúa, en las cosechas que se guardan en el granero: todo lo que ha habido de trabajo, de amor, de sacrificio, de don de sí en una vida... "Está guardado en Dios" mejor que en ningún granero. Lo que ha hecho un anciano en su vida, los granos que ha cosechado, servirán para próximas siembras. Para quien cree en Dios, nada se acaba.
Noel Quesson, 50 Salmos para todos los días. Tomo I, Paulinas, 2ª Edición Bogota-Colombia-1988.Págs. 119-121
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3. LA PLEGARIA DEL MISIONERO

«Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe».
Esa es mi plegaria, Señor. Sencilla y directa en tu presencia y en medio de la gente con quien vivo. Bendíceme, para que los que me conocen vean tu mano en mí. Hazme feliz, para que al verme feliz se acerquen a mí todos los que buscan la felicidad y te encuentren a ti, que eres la causa de mi felicidad. Muestra tu poder y tu amor en mi vida, para que los que la vean de cerca puedan verte a ti y alabarte a ti en mí.
Mira, Señor, los seres que viven a mi alrededor adoran cada uno a su dios, y algunos a ninguno. Cada cual espera de sus creencias y de sus ritos las bendiciones celestiales que han de traer la felicidad a su vida como prenda de la felicidad eterna que le espera luego. Valoran, no sin cierta lógica, la verdad de su religión según la paz y alegría que proporciona a sus seguidores. Con ese criterio vienen a medir la paz y alegría de que yo, humilde pero realmente, disfruto, y que declaro abiertamente que me vienen de ti, Señor. Es decir, que te juzgan a ti según lo que ven en mí, por absurdo que parezca; y por eso lo único que te pido es que me bendigas a mí para que la gente a mi alrededor piense bien de ti.
Eso era lo que ocurría en Israel. Cada pueblo a su alrededor tenía un dios distinto, y cada uno esperaba de su dios que su bendición fuera superior a la de los dioses de sus vecinos y, en concreto, que le bendijera con una cosecha mejor que la de los pueblos circundantes. Israel te pedía que le dieses la mejor cosecha de toda la región, para demostrar que tú eras el mejor Dios del cielo, el único Dios verdadero. Y lo mismo te pido yo ahora. Dame una cosecha evidente de virtudes y justicia y paz y felicidad, para que todos los que me rodean vean tu poder y adoren tu majestad.
«El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación».
Quiero que todo el mundo te alabe, Señor, y por eso te pido que me bendigas. Si yo fuera un ermitaño en una cueva, podrías hacerme a un lado; pero soy un cristiano en medio de una sociedad de hecho pagana. Soy tu representante, tu embajador aquí abajo. Llevo tu nombre y estoy en tu lugar. Tu reputación, por lo que a esta gente se refiere, depende de mí. Eso me da derecho a pedir con urgencia, ya que no con mérito alguno, que bendigas mi vida y dirijas mi conducta frente a todos éstos que quieren juzgarte a ti por lo que ven en mí, y tu santidad por mi virtud.
Bendíceme, Señor, bendice a tu pueblo, bendice a tu Iglesia; danos a todos los que invocamos tu nombre una cosecha abundante de santidad profunda y servicio generoso, para que todos puedan ver nuestras obras y te alaben por ellas. Haz que vuelvan a ser verdes, Señor, los campos de tu Iglesia para gloria de tu nombre.
«La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor nuestro Dios. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben».
Carlos G. Vallés, Busco tu rostro, Orar los salmos Paulinas Sal Terrae. Santander-1989, Pág. 125s.
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4. CATEQUESIS DEL PAPA en la audiencia general del miércoles 9 de octubre de 2002  
Todos los pueblos alaben a Dios
1. Acaba de resonar la voz del antiguo salmista, que ha elevado al Señor un canto jubiloso de acción de gracias. Es un texto breve y esencial, pero que se abre a un inmenso horizonte, hasta abarcar idealmente a todos los pueblos de la tierra.
Esta apertura universalista refleja probablemente el espíritu profético de la época sucesiva al destierro babilónico, cuando se deseaba que incluso los extranjeros fueran llevados por Dios al monte santo para ser colmados de gozo. Sus sacrificios y holocaustos serían gratos, porque el templo del Señor se convertiría en "casa de oración para todos los pueblos" (Is 56, 7).
También en nuestro salmo, el número 66, el coro universal de las naciones es invitado a unirse a la alabanza que Israel eleva en el templo de Sión. En efecto, se repite dos veces esta antífona:  "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben" (vv. 4 y 6).
2. Incluso los que no pertenecen a la comunidad elegida por Dios reciben de él una vocación:  en efecto, están llamados a conocer el "camino" revelado a Israel. El "camino" es el plan divino de salvación, el reino de luz y de paz, en cuya realización se ven implicados también los paganos, invitados a escuchar la voz de Yahveh (cf. v. 3). Como resultado de esta escucha obediente temen al Señor "hasta los confines del orbe" (v. 8), expresión que no evoca el miedo, sino más bien el respeto, impregnado de adoración, del misterio trascendente y glorioso de Dios.
3. Al inicio y en la parte final del Salmo se expresa el deseo insistente de la bendición divina:  "El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros (...). Nos bendice el Señor nuestro Dios. Que Dios nos bendiga" (vv. 2. 7-8).
Es fácil percibir en estas palabras el eco de la famosa  bendición sacerdotal que Moisés enseñó, en nombre de Dios, a Aarón y a los descendientes de la tribu sacerdotal:  "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz" (Nm 6, 24-26).
Pues bien, según el salmista, esta bendición derramada sobre Israel será como una semilla de gracia y salvación que se plantará en el terreno del mundo entero y de la historia, dispuesta a brotar y a convertirse en un árbol frondoso.
El pensamiento va también a la promesa hecha por el Señor a Abraham en el día de su elección:  "De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y serás tú una bendición. (...) Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra" (Gn 12, 2-3).
4. En la tradición bíblica uno de los efectos comprobables de la bendición divina es el don de la vida, de la fecundidad y de la fertilidad.
En nuestro salmo se alude explícitamente a esta realidad concreta, valiosa para la existencia:  "La tierra ha dado su fruto" (v. 7). Esta constatación ha impulsado a los estudiosos a unir el Salmo al rito de acción de gracias por una cosecha abundante, signo del favor divino y testimonio ante los demás pueblos de la cercanía del Señor a Israel.
La misma frase llamó la atención de los Padres de la Iglesia, que partiendo del ámbito agrícola pasaron al plano simbólico. Así, Orígenes aplicó ese versículo a la Virgen María y a la Eucaristía, es decir, a Cristo que procede de la flor de la Virgen y se transforma en fruto que puede comerse. Desde esta perspectiva "la tierra es santa María, la cual viene de nuestra tierra, de nuestro linaje, de este barro, de este fango, de Adán". Esta tierra ha dado su fruto:  lo que perdió en el paraíso, lo recuperó en el Hijo. "La tierra ha dado su fruto:  primero produjo una flor (...); luego esa flor se convirtió en fruto, para que pudiéramos comerlo, para que comiéramos su carne. ¿Queréis saber cuál es ese fruto? Es el Virgen que procede de la Virgen; el Señor, de la esclava; Dios, del hombre; el Hijo, de la Madre; el fruto, de la tierra" (74 Omelie sul libro dei Salmi, Milán 1993, p. 141).
5. Concluyamos con unas palabras de san Agustín en su comentario al Salmo. Identifica el fruto que ha germinado en la tierra con la novedad que se produce en los hombres gracias a la venida de Cristo, una novedad de conversión y un fruto de alabanza a Dios.
En efecto, "la tierra estaba llena de espinas", explica. Pero "se ha acercado la mano del escardador, se ha acercado la voz de su majestad y de su misericordia; y la tierra ha comenzado a alabar. La tierra ya da su fruto". Ciertamente, no daría su fruto "si antes no hubiera sido regada" por la lluvia, "si no hubiera venido antes de lo alto la misericordia de Dios". Pero ya tenemos un fruto maduro en la Iglesia gracias a la predicación de los Apóstoles:  "Al enviar luego la lluvia mediante sus nubes, es decir, mediante los Apóstoles, que anunciaron la verdad, "la tierra ha dado su fruto" con más abundancia; y esta mies ya ha llenado el mundo entero" (Esposizioni sui Salmi, II, Roma 1970, p. 551).


SEGUNDA LECTURA
El hecho de aceptar a un Dios trascendente no aliena al hombre ni lo esclaviza, sino que hace de él el hijo del Amo, impidiendo así que otros hombres tengan la pretensión sacrílega de ser amos de los que únicamente pueden ser sus iguales.
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Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 4,4-7.

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo, y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

COMENTARIOS A LA SEGUNDA LECTURA
Ga 04, 04-07

1. CR/HIJO-DE-D LBT/ESCLAVITUD J/OBEDIENCIA
Pablo compara la situación del hombre antes de Cristo o al margen de Cristo a la de un niño que, aun siendo el heredero, vive bajo la tutela de sus pedagogos hasta que "se cumpla el tiempo" y entre en posesión de la herencia. Mientras llega su mayoría de edad, el niño vive sometido y en nada se diferencia de los criados; pero, cuando ya es mayor, cambia su suerte y todos reconocen que es el señor. Los judíos que vivieron antes de Cristo tuvieron como pedagogo la Ley de Moisés, los gentiles que viven al margen de Cristo tienen a los "elementos" de este mundo (3. 23-4. 3). Para unos y otros ha llegado el tiempo de vivir y ser tratados como hijos adoptivos de Dios y coherederos con Cristo. Ha llegado el tiempo de la liberación tanto de la Ley como de los "elementos" de este mundo.
Los "elementos" de los que habla Pablo en este contexto son probablemente los cuatro indicados por Empédocles: el agua, la tierra, el fuego y el aire, quizás también los astros. En cualquier caso se trata de las fuerzas cósmicas que los gentiles veneraban como divinidades o, al menos, como manifestación de lo divino; así que se refiere a las religiones paganas.
Pablo reconoce la ambigüedad tanto de la Ley de Moisés como de los "elementos" o religiones de los gentiles. Pues, si de una parte someten a los hombres, de otra ejercen sobre ellos una función pedagógica por voluntad de Dios. Lo malo es que el hombre llega a sacralizar la Ley y los "elementos", con lo que ambas realidades pierden su función mediadora y el hombre se olvida de su vocación a la libertad. El culto de los fariseos a la Ley es para Pablo tan pernicioso como el culto y la sumisión de los gentiles a las fuerzas de la naturaleza. El hombre actual reproduce la esclavitud y se somete muchas veces tanto a las fuerzas naturales (¿qué otra cosa significa el horóscopo?), como a la ley de un orden establecido, como si todavía no se hubiera cumplido el tiempo.
Todos nacemos de mujer, y, consiguientemente, condicionados por una herencia biológica, y por una ecología; todos nacemos igualmente bajo la ley, esto es, dentro de un orden social y de una civilización que nos determina en gran medida. También JC nació de mujer y bajo la Ley. Pero JC es el Hijo enviado por Dios cuando se cumplió el tiempo. Notemos, de una parte, su preexistencia y, de otra, su encarnación; sólo así descubriremos su estrategia: JC se somete a nuestras necesidades naturales y culturales para librarnos de cualquier necesidad. Y es que sólo puede liberar a los oprimidos el que se solidariza con su opresión. El Hijo hecho hombre ha puesto su libérrima voluntad debajo de nuestras necesidades, se ha sometido para hacerlas saltar en mil pedazos como un poderoso explosivo.
De esta manera, JC, el Hijo de Dios, nos ha dado la posibilidad de ser también nosotros hijos de Dios por adopción.
ADOPCION/FILIACION: Dios nos concede por medio de Cristo el "status" de hijos; pero nos da también un nuevo ser, nos hace efectivamente hijos. La adopción no es meramente legal. El que es poderoso para crearlo todo con su palabra, puede hacernos hijos suyos cuando nos llama a sí. Y si Dios nos llama hijos y nos hace realmente tales, bien podemos nosotros llamarle "Padre", lo mismo que Jesús. Sobre todo porque también nos ha dado el Espíritu de su Hijo, que es el que nos anima y nos enseña un nuevo modo de orar y da testimonio de que somos verdaderamente hijos de Dios (cf. Rm 8, 14-17).
Aquellos hombres que ya no pueden dirigirse a Dios de otra manera que no sea ésta, llamándole "Padre nuestro", aunque sigan viviendo bajo los poderes de este mundo, ya no son esclavos. Su posición bajo las fuerzas cósmicas y bajo la Ley ha cambiado de raíz: son hijos de Dios y su vocación es la libertad. Ciertamente que esperan todavía gozar de la plenitud de la herencia, pero han recibido una esperanza invencible que levanta el ánimo y es el punto de apoyo de la auténtica revolución. Esta es la esperanza que relativiza cualquier orden establecido y sostiene a los discípulos de Jesús en una paciencia activa hasta que él vuelva.
Eucaristía 1988, Nº 1
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2.
Esta perícopa de Gálatas no es directamente mariológica, sino cristologica. En ella Pablo  recuerda brevemente el acontecimiento de la Encarnación -aunque no emplea esa forma de  hablar- desde su normal perspectiva soteriológica. Es decir, quiere describir el estado de  hijos de Dios que los hombres hemos obtenido por Cristo.
El texto implica la trascendencia del Hijo, expuesta de pasada al aludir al plan salvífico  del Padre. Pero pasa Pablo inmediatamente a subrayar dos condiciones típicamente  humanas de ser del Hijo hecho hombre. La primera es su concepción y nacimiento de una  mujer. Es la primera alusión cronológica a María en el Nuevo Testamento. Aquí pretende  destacar la real condición humana del Hijo que tiene algo tan claramente humano como una  madre. No parece que al hablar sólo de madre y no de padre esté Pablo pensando en la  virginidad de María. El contexto, en que, como acabo de decir, se quiere subrayar la  solidaridad del Hijo con los hombres, va más bien en sentido contrario.
Porque esta realidad de la humanidad es esencial para el plan salvador del Padre. La segunda frase, "nacido o puesto bajo la ley", se refiere a la condición de Jesús como  miembro del pueblo judío en las condiciones normales de este pueblo. Inmediatamente  saca Pablo la consecuencia del rescate de la ley precisamente de los hombres con los que  Cristo se ha hecho solidario. Y no solo de los judíos -no hubiera tenido tanto sentido decir  algo sólo de los judíos a los gálatas que no lo eran- sino de todos.
El punto de partida de la salvación que Cristo lleva a cabo es su total semejanza con sus  hermanos los hombres. La culminación es hacerles hijos de Dios como El mismo lo es. Los  Padres lo sintetizaron así: "se hizo lo que somos nosotros para hacernos a nosotros ser lo  que El es"; hijos en el Hijo.
Naturalmente la primera persona que recibe ese modo de ser es la propia María. Ahí está  uno de los rasgos paradójicos de su maternidad: es el medio humano para que el Hijo sea  hombre y, a la vez, es la primera beneficiaria de esa obra salvadora. Madre de Jesús y  hermana mayor de nuestra salvación.
Federico Pastor, Dabar 1991, 7
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3. J/PLENITUD-H:
La celebración de Santa María, Madre de Dios, invita a leer el texto más antiguo del NT  entre los que se refieren a María y, concretamente a su maternidad.
-"Cuando se cumplió el tiempo...".-Dios es el Señor del tiempo y de la historia, y ha  llevado la historia humana a su meta con Cristo. El mismo Dios culmina la obra de la  creación del hombre.
"Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley":
El Hijo ha sido enviado a la humanidad, hecho hombre entre los hombres. Se ha  presentado por la encarnación en plan de igualdad con aquellos a quienes viene a salvar.  El nacimiento de María y su sumisión a la Ley, como subraya el evangelio de Lucas con el  hecho de la circuncisión, son señales de la verdadera humanidad de Cristo y de hasta qué  punto ha llegado el don de Dios al mundo. Con este don de Cristo, la humanidad ha logrado  su mayoría de edad: la liberación de la tutoría de la Ley y el asumir la condición de hijos. -"Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo...".-Esta mayoría  de edad del hombre en Cristo no es una utopía, sino una realidad ya palpable por la  presencia del Espíritu en los creyentes. Por el Espíritu el discípulo de Cristo tiene  conciencia de que es hijo y vive como tal. El grito "¡Abba! Padre" manifiesta la experiencia  de confianza que ha recibido del Hijo. Con él hemos pasado de la esclavitud, de no ser  nada, a ser herederos de las riquezas que vienen del amor de Dios.
J. Naspleda, Misa Dominical 1988, 1

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4. J/LIBRE.
Desde el cap. 3 está argumentando San Pablo sobre el papel de la ley en la salvación  del hombre. Ha demostrado que la ley no ha sido nunca, en los designios de Dios, un  instrumento decisivo de justificación; sólo el Espíritu de Dios en nosotros puede realizar esa  salvación (Gál 3, 2-5; 3. 14).
Los primeros versículos del cap. 4 describen el cambio de situaciones que se ha operado  en el momento en que los "tiempos han alcanzado su plenitud" (v. 4). El hombre estaba bajo  la ley en la condición de hijo menor y de servidumbre (vv. 1-3); después de Jesucristo pasa  a la condición filial..., y el pasaje leído hoy en la liturgia está precisamente encaminado a  describir esa condición.
a) El v. 4 está montado en torno a una doble antítesis: Dios envía a su Hijo como sujeto  de la ley para que los sujetos de la ley obtengan la filiación adoptiva. Recordando  igualmente que Cristo ha "nacido de la mujer", Pablo recuerda que el Hijo se ha hecho  esclavo de todas las servidumbres de la naturaleza -y no solo de la Ley- con el fin de que la  filiación libere a la humanidad de la esclavitud de los "elementos del mundo" (cf. v.3). Ahora bien, esta filiación se adquiere a través de una doble misión: la del Hijo que nace  de la mujer y bajo la ley (vv. 4-5) y la del Espíritu que viene a nuestros corazones (V. 6). En  este pasaje volvemos a encontrarnos con la argumentación de /Jn/01/01-14, en donde la  razón última de la encarnación de Cristo es precisamente el don de la filiación divina a  todos los hombres.
El Padre tiene la iniciativa de ese don, pero la realiza en dos misiones sucesivas: el envío  del Hijo que se hace esclavo para que el esclavo se haga hijo y el envío del Espíritu que  realiza esa filiación en lo más íntimo de nuestros corazones (cf. /Rm/08/14-15).
b) LBC/ETAPAS: El contexto general de la carta a los Gálatas introduce, sin embargo,  en la idea de filiación la de libertad (v.7). Pablo ve esa liberación en tres tiempos. El hombre está, en primer lugar, sometido a los "elementos del mundo" (v. 3): la  servidumbre de la naturaleza, la esclavitud respecto a las potencias que se cree dirigen el  mundo y que hasta podrían pretender llevarlo por el camino de la ley (cf. Gál 3, 19; Col 2,  15-18).
Liberado, por una parte, de ese determinismo, Israel es situado por Dios en un proceso  histórico que no está ya dominado por la fatalidad de la naturaleza, sino por intervenciones  gratuitas de Dios, entre las que Pablo ha colocado la Promesa y la Ley (cf. Gál 2, 16-17; 2,  19-21). Pero la ley circunscribe aún al judío a un determinismo (Gál 2, 4; 3, 23; 4, 21-31;  5-1), sobre todo cuando está sobrecargado de elementos humanos. Ella confirma al hombre  en su pecado sin concederle la posibilidad de desprenderse de él. Por lo demás, esa ley  habría sido dada por ángeles (Gál 3, 19), esos seres misteriosos que son comparados con  los "elementos del mundo" que mantienen al hombre bajo su dominación.
Entonces es cuando se dibuja la tercera etapa de nuestra liberación: liberado del  determinismo de la naturaleza y de las exigencias negativas de la ley, el hombre se  encuentra ahora frente a una persona: Cristo, el cual, siendo como es Hijo de Dios, no  podría ser esclavo. Quienquiera que se adhiere a El por los lazos del Espíritu se convierte  en hijo adoptivo y, por tanto, heredero de un mundo nuevo en el que todo es don y libertad  (v. 7; cf. Rom 8, 14-17; Ef 1, 1-5).
c) Pablo hace de los temas de la libertad y de la filiación las características de la plenitud  de los tiempos (v.4). ¿Cómo comprender esa plenitud cuando nada varió en el  desenvolvimiento del tiempo, ni el de las guerras o de las hambres, de los nacimientos o de  los muertos? (Ecl 1). Porque un hombre, nacido de una mujer, sujeto, por tanto, de la  naturaleza y de los acontecimientos, sujeto también de la legislación (vv. 4-5), ha vivido  cada acontecimiento de su vida, cualquiera que haya sido, en profundidad de eternidad,  descubriendo en él la presencia divina que le hace decisivo y asumiéndolo con entera  libertad.
Esta presencia divina se llama sabiduría en la lectura anterior; aquí se llama el Espíritu  derramado sobre nuestros corazones (v. 6): ese Espíritu que hace eternos los momentos  más ordinarios de la vida, que todo hombre posee en sí, pero no pueden descubrir más que  quienes, a imitación de Jesús, poseen una mirada suficientemente penetrante para  descubrirlo y vivir con El en el ahora de la decisión.
El hombre moderno cree en la libertad y quiere liberar a sus hermanos. Pero Cristo fue  para siempre el primer hombre que fue verdaderamente libre. Libre ante la naturaleza y  ante la Ley, ya que tanto a una como a la otra las ha puesto bajo su designio de amor. Libre  ante la muerte y el pecado que no han tenido sobre El ningún domino. Libre, finalmente,  incluso en la obediencia a su Padre, ya que ésta de ningún modo es pasiva o resignada,  sino hasta tal punto filial que se despliega bajo el signo de la invención y de la aventura  espiritual.
Cada cristiano debe manifestar al mundo esta libertad filial con su comportamiento,  mostrando cómo esta libertad completa de manera inesperada el deseo más profundo de  todos los movimientos actuales de liberación. La Eucaristía debería ser, en este aspecto,  una asamblea de hombres libres, reunidos no por un Mesías político que no habría podido  procurarles tal libertad, sino por el propio Espíritu de Dios, que sólo El tiene el secreto de la  libertad al poseer el de la filiación.
El cristiano, efectivamente, es libre, pero aún no tiene la madurez deseada para poner  perfectamente esta libertad al servicio del amor. Por esta razón recurre a la caridad de la  comunidad (que es el Cuerpo de Cristo) y especialmente a la Eucaristía para aprender en  ella cómo el amor le permite expresar su libertad del mejor modo posible. Es preciso  además que las estructuras de esta comunidad eclesial no sean de tal modo inapropiadas  que no permitan el ejercicio de la libertad ni, por consiguiente, el del amor. Acontecimientos  recientes como las reacciones a la Humanae vitae, las medidas demasiado autoritarias de  ciertos obispos, la existencia de una Iglesia subterránea en muchos países del mundo,  prueban que hoy la comunidad eclesial dispone de estructuras inapropiadas.
Parece que su reforma debería tener en cuenta diferentes derechos del cristiano a la  libertad, tales como los definen no sólo las declaraciones humanas como la de los derechos  del hombre, sino también declaraciones eclesiásticas como Pacem in terris o Gaudium et  Spes y los decretos del Vaticano II.
Señalemos en particular el derecho a la libertad en la búsqueda de la verdad a través de  los sistemas conceptuales más actos para reflejar el carácter dinámico del universo, el  derecho a la libertad de expresar su opinión personal, sobre todo en las materias en que  uno ha adquirido cierta competencia, incluso si es para poner en cuestión una enseñanza  no infalible; el derecho de exponer su propia personalidad en cualquier tarea, incluso de la  Iglesia; el derecho de las culturas no occidentales y, dentro de Occidente, de sus  numerosos subgrupos, de definir la fe partiendo de problemas y de valores verdaderamente  vividos.
Todos estos derechos no son, sin embargo, absolutos: no tienen sentido sino al servicio  del amor y de la manifestación de la filiación. Aún hoy son necesarios para que las  comunidades eclesiales sean de nuevo fermentos de libertad y de amor.
MAERTENS-FRISQUE, NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA I, MAROVA MADRID 1969.Pág. 251
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5. J/PLENITUD
Cristo no solamente vino al mundo en la plenitud de los tiempos, sino que Él mismo es la  plenitud de los tiempos. Él es el centro de la historia universal, que separa al mundo  antiguo del nuevo. A Él conduce todo lo que le precede y de Él procede todo lo que le  sigue. Cristo es el eje de los acontecimientos del mundo. Fijaos lo que dice •Dostoievski  en una de sus novelas: "Cristo fue el más sublime de toda la tierra: constituía para ella la  razón de su existencia. El planeta entero, con todo lo que hay en él, sin este hombre, no  sería más que una locura. Ni antes ni después de Él, no ha habido ni habrá jamás un  hombre semejante, ni siquiera por un milagro. El milagro consiste, precisamente, en este  hecho: que ni ha tenido ni tendrá otro semejante".
Cristo es también la clave de la Historia, porque toda la historia de la Humanidad fue  primero preparación y espera del nacimiento de Cristo, y es hoy, tras de la venida de Cristo,  historia de la penetración de la humanidad por ese Cristo, Redentor de los hombres y del  mundo entero. El día en que se haya alcanzado la medida de la plenitud de la gloria que el  Padre quiere para su Cristo, habrá llegado la hora final de los tiempos.
Cristo es también la plenitud del hombre: por su resurrección tiene la plenitud de la vida;  está sentado a la diestra de Dios con la plenitud del poder, enaltecido sobre todos los seres  creados, teniendo la plenitud de la majestad y de la gloria, porque desde toda la eternidad  reside en Él la plenitud de la divinidad. Y únicamente por la adhesión total del hombre a  Cristo, adhesión del entendimiento del hombre a la fe de Cristo, adhesión de la voluntad del  hombre a los mandamientos de Cristo, puede conseguir el hombre la plenitud de su  felicidad.
Ante Él no caben posturas medias. Cristo es la esquina de la humanidad. Ante Él se  dividen los caminos. O a derecha o a izquierda. Hay que separarse. No es posible mezclar.  Ya lo dijo Él: "Quien no está conmigo, está en contra mía. Y quien conmigo no recoge,  desparrama" /Mt/12/30.
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6.
San Pablo después de su conversión, había experimentado un sentimiento que le  admiraba, el de una familiaridad filial con Dios, que da lugar al grito" ¡ABBA!" ¡Padre!: . Es así, probablemente, como descubrió en sí la presencia hasta entonces desconocida  del "Espíritu del Hijo".
-Jesús era Hijo de nacimiento y siempre había reconocido a Dios como Padre suyo, tenía  un corazón filial y por eso el sentimiento filial le era connatural. Y Jesús había encontrado y  empleaba con frecuencia la palabra que expresa ternura, que es una llamada a la intimidad  infantil desconocida para la piedad judía de entonces: Abba. Es el nombre que daba el niño  pequeño a su padre, nombre tan familiar que parecía poco adecuado para una oración  dirigida a Dios.
A Jesús está invocación le subía instintivamente a los labios por el impulso de su  corazón.  Los cristianos sabemos que este impulso es el del Espíritu que se derrama en el corazón.  El Apóstol asegura que el grito "Abba", que a partir de entonces brota también del corazón  de los fieles es el grito del Espíritu, que este Espíritu es el del Hijo de Dios por excelencia,  el Espíritu de filiación divina. Es la comunión con Cristo la que nos hace decir "Padre".
MU/REALIZACION-H J/MU/OBEDIENCIA: Jesús tiene una actitud filial sobre todo en la  muerte. Es en el secreto de la muerte donde el hombre llega a su realización eterna. Nada  anterior es todavía perfecto; una buena acción realizada hoy, y que se ha querido que sea  definitiva, debe repetirse mañana; ninguna decisión humana es absoluta, si no es en la  muerte.
Ahora bien, Jesús es hombre, es en su muerte donde su ser de hombre, Hijo de Dios,  encuentra ser culminación. Por eso la carta a los Hebreos dice en varias ocasiones que  Jesús llegó a su perfección en la muerte.
La muerte de Jesús es la cumbre de su actitud filial. La muerte de Jesús está llena de  Esp. Sto. Porque entonces se realiza la sumisión total de Jesús a su Padre.
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7.
Estos cuatro versículos son todo un tratado dogmático o, si prefieres, todo un poema,  toda una sinfonía, en los que se cruzan los temas de amor, libertad, esperanza,  generosidad, alegría, confianza...
-«Cuando se cumplió el tiempo». Para nuestra mentalidad evolucionista es difícil  entender que algún tiempo llegue a su plenitud. Pero en la historia del hombre hay, sin  duda, momentos preñados, llenos, cargados de semillas del mejor progreso.
-«Envió Dios a su Hijo». No bastaban las bendiciones anteriores; eran bendiciones  parciales. Ahora nos lo dará todo en el Hijo. No hay amor más grande.
-«Nacido de una mujer». No baja apoteósicamente del cielo. La ley de la encarnación,  con todas sus limitaciones. ¿Qué admiras más, la humildad de Dios o la grandeza de  María? María, la Theotokos. La humanidad ha dado un fruto divino.
-«Nacido bajo la ley». Hasta ahí llegó la Encarnación. El Hijo de Dios no sólo se  introduce en las generaciones humanas, sino en sus estructuras políticas, culturales y  religiosas.
-«Para rescatar». Toda una estrategia liberadora. Salva desde dentro.
-«Ser hijos por adopción». Dios nos envía a su Hijo para contagiarnos de filiación, para  unirnos a todos en la fraternidad. El Hijo de Dios se hace hombre para que el hombre llegue  a ser Hijo de Dios.
-«Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo». ¿Cabe mayor generosidad?  Nos mete hasta dentro el Espíritu del Hijo. Cristo no sólo estará con nosotros, sino en  nosotros. Se nos concede lo más íntimo de Dios, que nos cristifica.
-«¡Abba!». Era la canción de Jesús, ininterrumpida. Ahora puedes escuchar en ti el eco  de esa canción y hacerlo tuyo.
-«Ya no eres esclavo, sino hijo». «Donde está el Espíritu, allí hay libertad» (2 Cor. 3, 17)  y hay amor filial.
-«También heredero». La plenitud de las promesas está aún por cumplirse. Poseemos ya  las arras del Espíritu, las semillas de la verdadera felicidad o de la vida eterna. Pero aún  somos hijos de la esperanza.
Caritas, Fuego en la tierra, Adviento Y Navidad 1988/88-2.Págs. 125 S.


EVANGELIO

El nombre de Jesús quiere decir «liberador». Con ello se aludía a Moisés que fue el liberador del pueblo de Israel contra la opresión faraónica. El cristianismo, pues solamente se comprende desde un serio compromiso de liberación humana en todos los aspectos.
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Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2,16-21.
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 2, 16-21

1.
¿Quiénes son estos pastores a los que el ángel del Señor ha dirigido su mensaje? Siguiendo una tradición antigua se les identifica con los pobres de la tierra, los que viven alejados de los pueblos y no pueden cumplir reglamentos de la ley ceremonial de los judíos. Todas estas notas parecen ser auténticas. Sin embargo, no podemos olvidar que nos hallamos en Belén, ciudad del rey David, que fue pastor, llamado por Dios de entre el rebaño; tampoco olvidemos a Abraham y los patriarcas, que, siendo pastores, escucharon la llamada de Dios y recibieron su visita. En otros pueblos del oriente antiguo se han contado historias más o menos semejantes. Por todo eso pensamos que los pastores del relato no son simplemente los pobres y alejados, sino también aquéllos que están prontos a escuchar la voz de Dios y a fundar su nuevo pueblo entre los hombres.
Sea cual fuere su sentido definitivo, lo cierto es que los pastores aceptan la palabra del ángel, se dirigen a observar el signo y encuentran al niño acostado en el pesebre. Hasta aquí todo parece más o menos lógico. Lo verdaderamente extraño es que el signo les convenza, que hagan suyo el evangelio -creyendo que ha nacido el Salvador- y alaban a Dios por todo ello.
Nosotros, lo mismo que los pastores, nos movemos aquí en el plano de la paradoja fundamental del cristianismo: vemos por un lado a un niño, envuelto en los pañales, indefenso, sencillamente un hombre; o vemos si se quiere a un pretendido profeta del Señor que muere ajusticiado. Tal ha sido el signo, el de Belén o el del Calvario. Pues bien, sobre ese signo se descorre la palabra de la epifanía radical de Dios que anuncia: Os ha nacido (ahí lo tenéis) el salvador, el Mesías de la esperanza de Israel, el Señor de todo el cosmos. Ante esa paradoja, los pastores han respondido como creyentes; en ellos, que eran quizá los más pequeños de la tierra, ha comenzado a brillar como en Abraham, la nueva luz de la verdad de Dios para los hombres. Ante esa paradoja se nos pide también a nosotros el valor de una respuesta.
Como detalle debemos añadir que en realidad no existe adoración de los pastores (en contra de la adoración de los magos de Mt 2, 11). Su gesto se refleja en estos rasgos: a) encuentran al niño y le aceptan como signo de Dios ; b) confían en la palabra del ángel, creyendo en su evangelio (nacimiento de un salvador); c) glorifican a Dios. La historia ha comenzado en Dios, que les ha puesto en camino hacia el niño del pesebre; desde el niño, aceptando el evangelio, todo vuelve a conducirles hacia Dios, a quien alaban por su obra salvadora.
Ante el relato de los pastores, el texto de Lucas nos ofrece dos respuestas. Están a un lado los curiosos, que se admiran por lo extraño del suceso. Está en el otro la figura de María, que conserva todas estas cosas, las medita en su interior y reconoce (va reconociendo) la presencia de Dios en el enigma de su hijo envuelto entre pañales, recostado en un pesebre. También nosotros nos hemos situado ante el relato: ¿Como los pastores y María? ¿Simplemente como curiosos?
Biblia  Litúrgica Nt. Pág. 1239 S
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2. CIRCUNCISIÓN.
Según el historiador Herodoto, la circuncisión se practicaba en Egipto, Etiopía, Fenicia y en otros muchos lugares. Recientes estudios han demostrado que se trata de una costumbre muy arraigada en los pueblos primitivos de África y de Australia. En Israel pasa a convertirse en signo de la Alianza. La Biblia destaca el valor de la "circuncisión del corazón" por encima de la circuncisión de la carne; expresa de esta manera que lo importante es la fidelidad de Israel al pacto con Dios.
Eucaristía 1987, 1
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3. M/CONTEMPLACION.
En medio de toda esta escena, Lucas reserva un versículo a la figura de María, la madre. La presenta con una actitud contemplativa, que contrasta con la exultación gozosa de los pastores. Pero este pequeño contrapunto es de gran importancia, porque por María comprendemos que, a pesar de la gran manifestación de Dios, el hombre está siempre delante del misterio, realidad que debe acoger con el respetuoso silencio de la fe.
A. R. Sastre, Misa Dominical 1989, 1
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4. M/PD
La acción de Dios, la Palabra de Dios, obliga a meditar para hacerse disponible a lo que Dios espera. No es tiempo perdido.
Nuestra realidad humana no puede intuir todo en un momento, por esto necesitamos reflexión, oración.
María tuvo necesidad de meditar la Palabra de Dios; y eso que ella era llena de gracia. María iba avanzando en la fe, una fe que era prototipo de la fe de la Iglesia, por medio de esas actitudes humanas auténticas, una de las cuales es la meditación de la Palabra de Dios.
Curioso. María aprende de los pastores. Del arcángel Gabriel no nos extraña. Pero de los pastores... Así es la Palabra de Dios.
Cualquier prójimo es portador de un mensaje de Dios y es instrumento imprescindible para la historia humana y para cada uno de los demás hombres.
Amar al prójimo no significa sólo ni principalmente ayudarle cuando necesita de nosotros...
El precepto del amor significa propiamente reconocer al prójimo, como lo que es: necesario para nosotros.
Entonces, cuando se encuentre necesitado, no le proporcionaremos solamente una "muestra" de generosidad, sino que le daremos nuestra persona como se la hemos de dar en toda ocasión.
María amó así; por esto los pastores y los "devotos" de María encuentran en ella el mejor aliciente para amar a Dios y al prójimo, es decir, para ser cristianos...
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5. Signo Alianza
La circuncisión, que primitivamente no era más que una medida de higiene, una introducción en la madurez y un rito de iniciación al matrimonio, vendría a tener una auténtica significación religiosa y expresaría la Alianza con Dios. La sangre que se derrama con motivo de esta pequeña operación puede compararse con la sangre de la alianza: ratifica este pacto la sangre de una misma víctima derramada sobre el altar, que representa a Yahvé, y sobre el pueblo (Ex. XXIV, 8). La circuncisión es condición indispensable para participar en el banquete de la alianza, que es el banquete pascual: «Ningún incircunciso podrá tomar parte en él» (Ex. XII, 48).
«La circuncisión es uno de los ritos más significativos de la influencia que el plan de Dios puede tener sobre los gestos de origen natural, casi mágico, para ir espiritualizándoles progresivamente, hasta perfeccionarlos en la nueva alianza mediante una superación total. La circuncisión, antiguo rito mágico de fecundidad matrimonial, vino a ser el signo de la promesa de fecundidad o contenida en la alianza. Y, aunque era un rito practicado por la mayor parte de los pueblos semitas, la circuncisión se convirtió en el rito expresivo de la pertenencia al pueblo de Dios desde el momento en que se encontró mezclado con los pueblos incircuncisos. Como rito expresivo de la pertenencia a la alianza de Abraham, la circuncisión evolucionó como esta misma alianza hacia la moralización e interiorización consumadas en la circuncisión interior de Cristo sobre la Cruz» (1).
Cuando se trata de Jesús, «su circuncisión es para S. Pablo como una profecía de su Pasión. La muerte de Cristo, en efecto, fue una circuncisión inmensamente más total que la circuncisión judía, puesto que ella despojó a Cristo de toda su carne, y no solamente de un pingajo de piel, sellando la nueva alianza con toda su sangre y derramando sobre los cristianos beneficios inmensamente superiores a los de la circuncisión» (2).
«En El fuisteis circuncidados con una circuncisión no de mano de hombre ni por la amputación de la carne, sino con la circuncisión de Cristo» (Col. II, 11). «Ni la circuncisión es nada ni el prepucio, sino la nueva creatura» (Gál. VI, 15). También el Antiguo Testamento conocía la importancia de la «circuncisión del corazón». «Circuncidará Yahvé, tu Dios, tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y vivas» (Dt. XXX, 6). «Circuncidaos para Yahvé, circuncidad vuestros corazones» Jr. IV, 4).
Hemos leído que, en el momento de la circuncisión de Abraham, su nombre fue cambiado de Abram en Abraham (v. 5). He ahí por qué el nombre se le impone al niño en el momento de la circuncisión. Cuando se trata de personajes importantes a quienes Dios destina para una misión particular, entonces es Dios mismo y no la familia quien impone el nombre. Así acontece con Juan Bautista: «Le pondrás por nombre Juan» (Lc. I, 13); y con Jesús: «Le pondrás por nombre Jesús» (en Mt. I, 21 esta orden le es dada a José; en Lc. I, 31 le es dada a María).
Heuschen, La Biblia cada semana, Edic. Marova/Madrid 1965.Pág 76 S.
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6.
Inmediatamente después de terminarse la celestial revelación, los pastores se hacen al camino hacia Belén, y allí se les confirma el mensaje anunciado por los ángeles. Una vez en Belén, cuentan lo que a ellos se les ha comunicado y cómo han sido conducidos de esta manera al recién nacido Mesías-Niño.
La indicación de que encontraron a Jesús en el portal es el signo por el que la fe de los pastores tiene que decidirse. Lo cual hace, a su vez, que ellos en el lugar del nacimiento se conviertan en mensajeros de alegría.
Sobre María se pone de relieve el hecho de que todas las palabras que salían de la boca de los pastores (es decir: "todas esas cosas", los datos narrados) las guardaba y conservaba en su corazón (cf. v. 51; Gn 37, 11; Dn 7, 28). El corazón, como un tesoro, se manifiesta en el caso de los pastores en que no cesan de alabar a Dios y proclamar su gloria. Después, aquella gente sencilla marcha de nuevo a su rebaño, pero ya, como se ha indicado, alabando a Dios por lo que han vivido y por lo que con fe se les ha permitido conocer.
El v. 21 es el fragmento que hace pareja con el contenido de 1,59s. Al igual que en el caso del Bautista, tampoco aquí el tono de la exposición hace hincapié en la circuncisión que había de realizarse en todo niño judío, sino en la imposición del nombre. Y, también como en el caso de Juan, el nombre de Jesús había sido determinado por el ángel, es decir, por Dios, antes de la concepción. Desde este momento, Lucas nombrará a Jesús con su propio nombre en el relato que continúa. Con ese nombre, Dios fija también la misión de Jesús: Dios es salvador. En Jesús trae Dios la salvación: "Pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hch 10, 38).
Eucaristía 1993, 1