sábado, 13 de enero de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO II T.O. CICLO B - 14 ENERO 2018

TE BUSCO A TI



ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las suplicas de tu pueblo y concédenos tu paz en nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: -«Aquí estoy.».
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.». Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.». Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: «aquí estoy; vengo porque me has llamado.». Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.».
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.».
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha.”». Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: -«Habla, que tu siervo te escucha.» Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

SALMO RESPONSORIAL (39)

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio. R.

Entonces yo digo: «Aquí estoy —como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 13c-15a. 17-20

Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros.
¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo?.
El que se une al Señor es un espíritu con él.
Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo?. Él habita en ustedes porque lo han recibido de Dios.
No poseen en propiedad, porque los han comprado pagando un precio por ustedes.
Por tanto, ¡glorificad a Dios con su cuerpo!.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscan?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Vengan y lo veran.».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).».

COMENTARIO

Difícilmente podemos hablar de un relato de vocación ya que falta el elemento fundamental en este tipo de relatos: la iniciativa del que llama. En el relato de Juan, Jesús no es quien lleva la iniciativa, salvo en el versículo último; la iniciativa la llevan los dos discípulos del Bautista. En realidad, el autor presenta en síntesis el proceso formativo de la comunidad cristiana.
Hay un proceso de búsqueda. ¿Qué buscan?, les dice Jesús y a Andrés. Es su primera palabra, el primer sonido de esa voz que les va a revelar cosas extraordinarias y a llevarlos muy lejos. Jesús ve que están buscando. Hasta entonces, seguían a Juan el Bautista, sin vacilar, lo dejan para seguir a aquel desconocido. Después vienen el seguir, el ver, el indagar, tal vez por simple curiosidad; no importa, el caso es buscar allí donde creo que está Jesús. Será su oportunidad más fantástica, y Juan indica con esmero la hora. Las cuatro de la tarde. Jesús simpatizó pronto con ellos, le gustan los hombres capaces de dejarlo todo por él. Pero ya su primera pregunta empieza a penetrar en ellos. ¿Qué buscan? ¿Qué esperan de mí’?. Muchos se engañan sobre él.
Le dirá a la gente: Me buscan, pero ¿por qué’? ¡Porque les he dado abundantemente de comer! Preguntará a sus apóstoles: ¿Quién dicen que soy yo...? Y para ustedes, ¿quién soy? Preguntando hasta el final qué es lo que esperan de él, le dirá a María Magdalena: ¿A quién buscas? En este momento, me dice a mí: ¿Qué andas buscando’? ¿Qué es lo que buscas cuando me buscas a mí?
Quizás sea algo confuso, como le ocurría a Juan y a Andrés: ¿Dónde estás? ¿Dónde vives? Lo buscamos en el evangelio, pero allí no tenemos ni su voz ni sus ojos; será siempre para nosotros un desconcertante misterio de presencia- ausencia. Sabemos que está allí; actúa en el mundo y quiere actuar en nuestra vida, pero ¡Cuánta forma de fe se necesita (la única forma de tomarlo) para entrar en contacto con él y mantener ese contacto! Muchas veces nos sentimos tentados de pensar sólo en el hombre de ayer. El habló, y nos gusta verlo como maestro de sabiduría; lo utilizamos para apoyar nuestras mejores ideas de justicia.  Abrimos el evangelio como si fuera una caja de caudales, para buscar en él frases de oro.  Pero ¿y a él? ¡Él está vivo! Espera nuestros pasos para volver la cabeza y salirnos al encuentro: ¿Qué quieres? A esto no hay más que una respuesta, la que cambia toda la vida, la gracia de las gracias cuando brota de todo nuestro ser: Lo que quiero, eres tú. Te busco a ti. Te sacará de ti mismo, de tu egoísmo, de tu falta de horizontes, y te pondrá en contacto con los demás, a los que comunicarás tu descubrimiento de Jesús como líder (=mesías) de todos tus anhelos y esperanzas. Es incluso posible que te cambie el nombre, que te confíe una función, una misión de consolidación dentro de la comunidad.

PLEGARIA UNIVERSAL

Al Padre que envió a su Hijo para salvarnos y que hoy nos invita a ser partícipes de su Reino, elevamos nuestras plegarias diciendo: Padre, que seamos dignos seguidores de Cristo.

1.- Por el Papa Francisco y por la Iglesia, fundamentada en la fe de los apóstoles y heredera de los bienes de Cristo, para que como Madre administre a todos los hombres las gracias que en si atesora. Oremos al Señor.

2.- Por los que gobiernan las naciones para que Dios guie sus acciones y tengamos años de prosperidad y paz entre todos los pueblos de la tierra. Oremos al Señor.

3.- Por los que sufren alguna enfermedad, desempleo, desanimo, para que vean en su oscuridad un rayo de luz y esperanza en Dios Padre providente. Oremos al Señor.

4.- Por los seminaristas y todos aquellos que han sentido la llamada al sacerdocio para que perseveren en ese camino de servicio a la Iglesia y Dios les premie con el ciento por uno. Oremos al Señor.

5.- Por todos nosotros aquí presentes, para que cada día seamos más fieles al llamado del Señor. Oremos al Señor.

Padre atiende con generosidad las suplicas que tu pueblo te presenta por Jesucristo Nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Infunde en nosotros, tu espíritu de amor, para que, saciados fon el único Pan de Vida, permanezcamos unánimes en la misma fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 15: 1S 15, 16-23; Sal 49; Mc 2, 18-22.
Martes 16: 1S 16, 1-13; Sal 88; Mc 2, 23-28.
Miércoles 17: 1S 17, 32-33.37.40-51; Sal 143; Mc 3, 1-6.
Jueves 18: 1S 18, 6-9; 19, 1-7; Sal 55; Mc 3, 7-12.
Viernes 19: 1S 24, 3-21; Sal 56, Mc 3, 13-19.
Sábado 20: 2S 1, 1-4.11-12.19-23-27; Sal 79; Mc 3, 20-21.
Domingo 21: Jon 3, 1-5.10; Sal 24; 1Co 7, 29-31; Mc 1, 14-20.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 1, 35-42


Texto.
-El cuarto evangelio desarrolla casi exclusivamente la función de Juan como introductor de Jesús. En el texto de hoy Juan presenta a Jesús a dos discípulos suyos y lo hace sirviéndose de una imagen figurada: el cordero de Dios. La imagen remite al sacrificio de los corderos en el Templo para la cena de Pascua. En el cuarto evangelio, en efecto, Jesús muere en las horas en que eran sacrificados los corderos que iban a ser comidos en la cena de pascua.
La escena se hace después seguimiento tras Jesús por parte de los dos discípulos, en búsqueda del lugar donde Jesús vive. ¡Y sin embargo no se nos revela el lugar! A cambio, el autor ofrece una referencia de tiempo: serían las cuatro de la tarde.
De nuevo una referencia a las horas del sacrificio de los corderos. La escena es encantadora por su capacidad de sugerencia, quebrando la expectativa y la curiosidad del lector: éste se ve sorprendido por el desenlace, por cuanto que en él se le ofrece un dato que no buscaba (el tiempo) y se le oculta el dato que buscaba (el lugar), con lo cual su curiosidad por conocer ese lugar queda reforzada. ¿No será que el lugar al que el autor quiere referirse como lugar donde vive Jesús es la cruz?
La escena, en un tercer paso, se hace comunicación. El autor juega de nuevo con el factor sorpresa: del interés por el lugar y el dato sobre el tiempo nos pasa ahora a la persona misma de Jesús: es el Mesías.
Por último, y en un cuarto paso, el autor presenta el papel especial de Simón: el de Pedro.
El autor adelanta al comienzo situaciones y encuentros posteriores.
El conjunto del texto es, sin duda, una obra maestra de síntesis y de evocación.
Comentario.
-De la mano del autor de este texto, la andadura que comenzamos en estos domingos primeros del tiempo ordinario nos lleva a la cruz, ese lugar en alto en el que tiene que ser levantado el Hijo del hombre, como dirá Jesús a Nicodemo en Jn. 3, 14. La cruz es el lugar donde Jesús vive, porque es el lugar donde se pone de manifiesto sin el menor resquicio de sombra el amor.
En efecto, el amor supremo consiste en dar la vida, como va a decir Jesús a sus discípulos en Jn. 15, 13. Y si hay algo que Jesús ha hecho, esto ha sido, precisamente, amar. De ahí que sea el amor el lugar en el que él vive y el lugar en el que únicamente se le puede encontrar.
Hay un salmo del s. I a. de Cr., no recogido en la Biblia, que nos permite ver cuáles eran las esperanzas mesiánicas en tiempos de Jesús: el Mesías expulsará a los enemigos, congregará al pueblo y lo santificará. El texto de hoy rompe con esas esperanzas al situar la manifestación de Jesús como Mesías en un medio en el que nadie pensaba, por ser un medio demasiado "débil". El amor, en efecto, no tiene ninguna prepotencia, sobre todo cuando su signo máximo es la cruz. Aquí no valen hipocresías ni buenas palabras, raquitismos ni componendas. Amar es, a veces, fracasar según los baremos y criterios al uso. ¡Pero el Mesías es Jesús! El poder ha quedado desde entonces definitivamente descalificado: Dios sólo reconoce al que ama.
Dabar 1991 Nº 10




Este es el Cordero de Dios (Evangelio). Estas palabras de Juan Bautista (cf. Jn 1,29) las repetimos antes de la distribución de la comunión y en el canto de la fracción: "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...". Resuena el conocido texto de Isaías sobre el siervo: "Maltratado se humilla, no abre su boca, como cordero llevado al matadero..." (Is 53).
Recordemos también que los israelitas degollaron y comieron un cordero la noche de la salida de Egipto, y que con su sangre pintaron la jamba y el dintel de las puertas de sus casas para protegerse la noche del exterminio, y que Jesús moría en el Calvario mientras los sacerdotes, en el Templo de Jerusalén, inmolaban los corderos con los que las familias judías celebrarían aquella noche la cena de Pascua. Esta imagen del cordero (hoy descontextualizada) apunta, pues, al ser íntimo de Jesús y de su misión salvífica.
Los dos discípulos siguieron a Jesús (evangelio). Toda la vida cristiana es seguir a Jesucristo; no de una manera material, con nuestros pasos, sino con la vida entera. Creer es seguir a Jesús, seguir sus huellas, ir detrás de él. El nos admite en su intimidad: Venid y lo veréis (...) y se quedaron con él aquel día; y ya no se movieron de su lado; más aún: Andrés condujo hasta él a su hermano (Hemos encontrado al Mesías!), de la misma manera que, al día siguiente, Felipe llevó también a su amigo Natanael. Encontrar a Jesús es encontrar la perla y el tesoro (Mt 13, 44-46); pero con una diferencia sustancial: Jesús no es para mí sólo, en exclusiva, sino que su descubrimiento me empuja connaturalmente a llevar a los demás hacia la misma perla y el mismo tesoro.
José M. Totosaus, Misa Dominical 1991/02




4.- El relato de Juan que leemos tiene lugar al tercer día de la "primera semana" de la vida pública de Jesús. Dentro del típico estilo joánico, la narración, sencilla, elemental (las preguntas, las reacciones, las observaciones, parecen cosas la mar de lógicas), presenta el recuerdo casi emocionado del primer encuentro con Jesús, que se convierte al mismo tiempo en la catequesis del proceso de todo discípulo que quiere acercarse a él. Y más aún, si queremos ir más al fondo en el simbolismo, presenta, en un solo relato, el paso del Antiguo Testamento (el Bautista) a la vida de Jesús y también a la alusión (por el cambio de nombre de Pedro) al futuro nuevo pueblo, la Iglesia.
El proceso del discípulo que se acerca a Jesús está lleno de significado. Por la palabra del profeta ("cordero de Dios": el Siervo a quien anunció Isaías y al mismo tiempo el cordero de la nueva Pascua), los dos hombres se ponen en camino de búsqueda.
Jesús, ante aquella voluntad abierta "se vuelve" hacia ellos y les hace (les ayuda a) profundizar aquello que andan buscando. La respuesta de los seguidores es un reconocimiento de JC ("Rabí") y una pregunta que no es solamente el deseo de información topográfica: "¿Dónde vives? ¿dónde se te puede hallar? ¿qué hay que hacer para estar contigo?". Y viene entonces la formulación de lo que constituye la experiencia del discípulo: no se trata de ningún discurso ni de un programa inicial: el que quiera ser discípulo de Jesús tiene que ir con él, y ver, ser discípulo de JC significa hacer la experiencia de estar con él. Pero el relato del intercambio Jesús-discípulos no termina ahí. Al día siguiente, quien ha visto donde vive Jesús, lo que hace es encontrarse por la calle a su hermano y decirle, simplemente: "Hemos encontrado al Mesías", sin más matices; y "encontrar al Mesías" era encontrar todo lo que era más esperado por un israelita. El camino del discípulo conduce, pues, a dar a conocer al hermano lo que él ha hallado.
Josep Lligadas, Misa Dominical 1979/02




5.- La actitud del Bautista y de Jesús, la de los discípulos y la de la Iglesia es la de búsqueda y escucha. Maestro, ¿dónde vives? Dios se hace encontradizo, pero a condición de que encuentre la capacidad de escucha y de reflexión, de paciencia en la búsqueda y de valor en el desprendimiento, de desinterés y entrega del don descubierto.
Pere Franquesa, Misa Dominical 1985/02



6.- El Cristo presente por la Encarnación y la Epifanía nos interpela y nos conmina a seguirle de tal modo que sólo cambiando la dirección de nuestra vida y siguiéndole en concreto podemos decir que somos cristianos. De ahí que la gran pregunta de los primeros discípulos y la nuestra sea la misma: "Maestro, ¿dónde habitas?" Es decir, ¿en qué lugar, en qué acción, en qué hermano, en qué circunstancia o situación te encontraré para HACER lo que Tú hubieras hecho, lo que quieres que hagamos nosotros ahora?
Carlos Castro




7.- a) La lección obvia del relato es muy simple: unos amigos, probablemente Felipe y Andrés (siempre juntos, por lo demás en el Evangelio: Jn 2, 40-45; 6, 5-9; 12, 20-21; Act 1, 13), que son también discípulos del Bautista (v. 35), descubren al Mesías y le siguen. Este es el origen de su vocación apostólica. E inmediatamente previenen a sus hermanos o a sus conocidos (v. 41 y 45) y suscitan otras dos vocaciones apostólicas: Pedro y Natanael. Por consiguiente, tras este relato se encierra toda una teología de la vocación. La red de relaciones humanas puede contribuir al nacimiento de una vocación: amistad, conciudadanía, coparticipación de un mismo ideal en torno al Bautista, fraternidad según la carne, son las circunstancias de la vocación de cuatro discípulos. La vocación no es, pues, un llamamiento deshumanizado; adquiere consistencia en las relaciones humanas más naturales y más ordinarias. Y, sin embargo, la vocación es claramente llamamiento de Dios y de Cristo: la autoridad con la que Cristo cambia el nombre de Simón (v. 42b), la mirada que Jesús fija en Pedro y que dice muchas cosas (v. 42a), el conocimiento misterioso que Jesús tiene de Natanael (v. 48) y, sobre todo, el misterioso atractivo que ejerce el Señor sobre los dos discípulos de Juan Bautista (v. 38) ponen claramente de manifiesto que, por muy arraigada que esté en lo humano, la vocación es iniciativa de Dios. Así, la vocación, que es a la vez llamamiento divino y atractivo humano, prolonga en la vida de cada "llamado" el misterio del Hombre-Dios.
b) Por encima de esta escena tan sencilla de la vocación de los primeros apóstoles, Juan invita a su lector a desarrollos doctrinales importantes y válidos para todos los discípulos de Cristo. El relato gira en torno a unas palabras-clave: dos actitudes del discípulo: seguir y buscar (v. 37-38), y una triple recompensa: encontrar, ver y permanecer (v. 39 y 41). Para Juan, "seguir a Cristo" tiene una resonancia más escatológica que en los demás evangelistas: supone poner los medios requeridos para llegar un día allí donde " permanece" Cristo (cf. Jn 12, 26; 10, 9-10). Ahora bien, Cristo vive en una gloria adquirida por medio de la Cruz; es, pues, normal que el discípulo se abrace a su vez a esa cruz para seguir a Cristo (Mt 8, 34; Jn 12, 26).
La "morada" es igualmente un tema muy similar al de la gloria (Jn 14, 1-3; 14, 10) y la estancia que los discípulos Andrés y Felipe hacen en la morada misteriosa de Cristo, al final de sus investigaciones (vv. 35-39), recuerda precisamente esa casa del Padre en la que, algún día, se reunirán con El en la gloria todos los discípulos de Cristo. El binomio "buscar-encontrar" es también muy significativo.
Lo hemos encontrado ya en la pluma de Lucas a propósito de la escena de Jesús perdido en el Templo sin saberlo los suyos, como para impulsar a estos a buscarle (Lc 2, 41-51). Pero leyendo el relato de la vocación de los primeros apóstoles se piensa, sobre todo, en el tema de la búsqueda de la Sabiduría descrita en Sab 6, 12-16; la Sabiduría se deja encontrar por quienes la buscan (Sab 6, 12), lo mismo que Cristo se deja encontrar por Andrés y su amigo (v. 37); la Sabiduría se encuentra desde por la mañana (Sab 6, 14), a la hora en que Cristo fue encontrado por Pedro (v. 41); finalmente, la Sabiduría se pone en camino para salir al encuentro de quienes la buscan (Sab 6, 16), lo mismo que Cristo, que se encuentra con Felipe y Natanael en su caminar (vv. 43, 47). Por eso el binomio "buscar-encontrar" adquiere en la pluma de Juan un matiz claramente sapiencial que, por lo demás no estaba totalmente excluido del relato de Lc 2, 41-51, si se tiene presente que este relato está rodeado de los versículos que hablan de la sabiduría de Jesús (Lc 2, 40, 52).
* * *
La vocación particular del apóstol o la vocación general del discípulo y del cristiano siguen, al fin, el mismo camino y exigen las mismas disposiciones de alma y la misma actitud de Dios. El llamamiento de Dios invita a compartir su vida y su gloria, a permanecer con El; pero el camino que conduce al hombre a esa gloria pasa necesariamente por la cruz y la muerte de su egoísmo latente.
Maertens-Frisque, Nueva Guia de la Asamblea Cristiana I, Marova Madrid 1969.Pág. 280




8. J/MIRADA:
Desde su bautismo, Jesús formó parte de los discípulos del Bautista; va "detrás" de Juan y bautiza él también. No hay duda de que Jesús adquirió rápidamente ascendiente sobre sus compañeros, de manera que el movimiento bautista habría tenido entonces dos cabezas. Juan, "el amigo del Esposo", reconoció al "Cordero de Dios" y anunció que su misión de precursor había terminado. Y, al igual que el anciano Simeón, se llenó de gozo.
Los discípulos de Juan, que ahora se unen a Jesús, son todos galileos. Andrés, Simón y Felipe son de Betsaida: Natanael es escriba, medita debajo de la higuera, es decir, debajo del "árbol del conocimiento del bien y del mal", si damos crédito a la literatura rabínica (TOB). Discípulo de Juan y con compañeros galileos: los comienzos de Jesús son tremendamente humanos.
También esto pertenece a la encarnación.
Nos gustaría saber qué dijo Jesús, a lo largo de aquel día, a los dos discípulos que se sintieron fascinados por su mirada. Pero siempre es indiscreto registrar los diálogos amorosos. Y, sin embargo, yo sé bien lo que les dijo... Una palabra, una sola, la palabra que llevaba él en su corazón de Hijo. Jesús les dijo (o más bien leyeron ellos en su mirada) que Dios es Amor, que Dios lo es todo y que, cuando Dios llama, hay que dejarlo todo.
¡Dichoso el cristiano que no se cansa de mirar a Jesucristo! Quedará fascinado. Y, pase lo que pase, siempre volverá a su primer amor, pues la mirada de Cristo es la mirada infinitamente amorosa de Dios al hombre, a todo hombre. ¿Recordáis el último diálogo de Pedro con Jesús, después de aquella noche imposible en que el discípulo creyó que podría volver a sus redes? -"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" -"¡Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo!".
Cuando se ha nacido de Dios, no se puede decir más que eso. El que ha nacido de Dios, ni siquiera puede ya pecar: ¡está embarcado en el amor!
Dios Cada Dia, Siguiendo El Leccionario Ferial, Adviento-Navidad Y Santoral, Sal Terrae/Santander 1989.Pág. 107 S.




9.- Vieron dónde vivía y se quedaron con él. La vocación de los primeros discípulos es la resultante del testimonio dado por Juan en un proceso que culmina en Caná: vieron su gloria y creyeron en él (Jn 2, 11). La expresión "he aquí el cordero de Dios" pertenece en su formulación al evangelista como fruto de sus largas meditaciones teológicas pospascuales, puesto que presupone la muerte y resurrección de Jesús. Quizás el bautista designó a Jesús como el servidor fiel, descrito como "cordero llevado al matadero", que sufre por los pecados de otros. Es opinión bien fundada.
¿Qué buscáis? El tema de la búsqueda de Jesús es repetido en Juan: la masa que quiere hacerle rey (6, 24), los judíos que quieren darle muerte (7, 19), los discípulos (18, 14), la Magdalena (20, 15). La búsqueda va siempre seguida del feliz encuentro que tiene como consecuencia el "irse tras él". Es toda una teología de la fe, de la vocación y del discipulado. Hay relaciones interpersonales. Los discípulos aún no han oído a Jesús, pero se fían de él. Más tarde obedecerán fiados únicamente en su palabra (Lc 5, 11). Se trata de la adhesión a una persona. Ha nacido la fe.
Guillermo Gutiérrez, Palabras Para El Camino, Nuevas Homilias/B, Edit. Verbo Divin0 Estella 1987.Pág. 98


jueves, 4 de enero de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO EPIFANÍA DEL SEÑOR CICLO B - 7 ENERO 2018

VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY.


ORACION COLECTA

Señor, tu que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 60, 1-6.

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!.
Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

SALMO RESPONSORIAL (71)

Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del gran río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo; que los reyes de Sabá y de Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R.

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6.

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 1-12.

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?. Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.».
Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontraran, avísenme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

COMENTARIO

Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Por encima de ciertos datos históricos que buscamos para satisfacer nuestra curiosidad (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...), la escena construida por Mateo busca transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países lejanos, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm. 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta y se pone en guardia y todo Jerusalén se conmueve, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén. El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo. El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, roguemos a Dios que se manifieste a todos, para que podamos vivir en su paz, y lleguemos a contemplar en el cielo la hermosura  de  su  grandeza:

1.- Por la Iglesia de Dios, para que el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes  y laicos comprometidos en el anuncio manifestemos a todos los el verdadero rostro de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los niños, para que puedan recibir el amor familiar que necesitan. Roguemos al Señor.

3.-  Por los misioneros, para que su vida y sus palabras sean claro testimonio de la luz de Cristo. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nuestros difuntos; que lleguen pronto a contemplar en el cielo la gloria del Señor. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los aquí presentes, para que nuestra vida sea un anuncio constante de tu presencia. Roguemos al Señor.

Señor, atiende a las llamadas de tu pueblo suplicante, y haz que cada uno de nosotros conozca claramente cuál es su propio deber, y tenga fuerza para cumplirlo. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia que no son oro, incienso y  mirra, sino Jesucristo, tu Hijo, al que aquellos dones representaban y que ahora se inmola y se nos da en comida. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz nos disponga y nos guie siempre, Señor, para que contemplemos con fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que hemos participado. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 08: Is 42, 1-4.6-7; 8 o bien Hch. 10, 34-38); Sal 28; Mt 1, 7-11; ( o bien Is 55, 1-11; Sal : Is 12, 2-6; 1Jn 5, 1-9; Mt 1, 7-11).
Martes 09: 1S 1, 9-20; Sal: 1S 2; Mc 1, 21b-28.
Miércoles 10: Ct 8, 6-7; Sal 148; Lc 10, 38-42.
Jueves 11: 1S 4, 1-11; Sal 43; Mc 1, 40-45.
Viernes 12: 1S 8, 4-7.10-22ª; Sal 88; Mc 2, 1-12.
Sábado 13: 1S 9, 1-4.17-19; 10, 1ª; Sal 20; Mc 2, 13-17.
Domingo 14: 1S 3, 3b-10.19; Sal 39; 1Co 6, 13c-15ª.17-20; Jn 1, 35-42.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2, 1-12

1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.
Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.
Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.
Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).
Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.
Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.
CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.
No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.
Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.
El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.
En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.
Eucaristía 1988, Nº 3



2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.
A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.
De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.
Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.
No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.
A. Benito, Dabar 1990, 8



3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.
La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.
El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.
P. Franquesa, Misa Dominical 1990, 1



4.- El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.
Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.
La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.
En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.
A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.
El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).
Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos. Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.
¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. El es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.
Comentarios A La Biblia Litúrgica NT, Edic Marova /Madrid 1976.Pág. 932



5.- Venimos de Oriente a adorar al Rey
Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Ciertamente seria un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). La escena está construida por Mateo para transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.
Josep Lligadas, Misa Dominical 1995, 1



viernes, 29 de diciembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO SAGRADA FAMILIA CILO B - 31 DICIEMBRE 2017

MARIA MADRE. LA SAGRADA FAMILIA



ORACION COLECTA

Dios Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro del Eclesiástico 3, 3-7. 14-17a.

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor le escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones, mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes, mientras vivas.  La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados; el día del peligro se acordará de ti y deshará tus pecados como el calor la escarcha.

SALMO RESPONSORIAL (127)

¡Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos!

¡Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3, 12-21.

Hermanos: Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea su uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión.
Sobrellévense mutuamente y perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en su corazón: a ella han sido convocados, en un solo cuerpo. Y celebren la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enséñense unos a otros con toda sabiduría; exhórtense mutuamente. Canten a Dios, denle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra o de obra realicen, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medir, de él.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 22-40.

Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor [(de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor») y para entregar la oblación (como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones»).
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo.
Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres (para cumplir con él lo previsto por la ley), Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: Mira: Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana: de jovencita había vivido siete años casada, y llevaba ochenta y cuatro de viuda; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel].
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

COMENTARIO

Cuarto misterio gozoso del santo rosario: María, madre la que obedece. ¡Cinco veces evoca Lucas la ley!. Cuando llegó el día fijado por la ley, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén. Lo llevaron, y el anciano Simeón lo tomó en brazos. Con un niño de cuarenta días se hace lo que se quiere: la encarnación llegó hasta eso. Lo inaudito de navidad se diluye en lo más ordinario. A veces soñamos con salir de nuestra vida modesta para vivir algo extraordinario, y esta escena nos presenta a una joven pareja de obreros que obedecen vulgarmente a la ley. Pero estos tres corazones son tan extraordinarios que pueden vivir humildemente una ventura extraordinaria: la salvación del mundo empieza a jugarse allí. Ante la sagrada familia podemos pensar en nuestra propia existencia familiar con un poco más de calor; depende menos de nuestra situación y de los que de nuestro propio corazón.  Ellos obedecen. La fiesta de hoy celebra la obediencia. María y José obedecen a la ley para comulgar con Dios. Nosotros hoy hacemos muchos remilgos cuando se trata de obedecer o de forma a los hijos en la obediencia. ¿Qué es lo que harán mañana si no saben escuchar a Dios y escuchar a los jefes en cualquier trabajo y en cualquier grupo? Desde luego, hay momentos en que hay que saber decir que no, pero nuestra vida está tejida de ordinario por esos que pueden ser tan sencillos y tan felices como los síes de María y de José.
De pronto, el misterio gozoso se nubla de tristeza: Una espada, le dice Simeón a María, te traspasará el corazón. ¿Qué espada? Lo vemos en lo que precede: Tu hijo va a dividir. Muchos judíos esperaban una salvación global, un poco mecánica, en la que todo el pueblo quedaría a salvo. No es ésa la salvación que viene a traer Jesús; cada uno tendrá que decidirse, será una salvación en contra: esto es lo que desgarrará el corazón de María. Habrá otra espada: el horrible sufrimiento que la atormentara al pie de la cruz. Sin embargo, ella estará en pie, fuerte. Es un coraje que todos los padres pueden decirle a María, madre, que les ayude a vivir en los momentos terribles.
Una sola frase lanza ahora el proyecto sobre la vida de Jesús hasta los doce años, cuando volveremos a encontrarlo en el templo: El niño iba creciendo y robusteciéndose y adelantaba en saber; y el favor de Dios lo acompañaba. En la casita de Nazaret va creciendo entre la cocina de la madre y el taller del padre. De nuevo el misterio de lo inaudito en la más total simplicidad oculta y silenciosa. Pero si lo comparamos con los que dice Lucas sobre la infancia de Juan bautista, vemos todo el abismo. También Juan crecía y la a mano de Dios estaba sobre él. Jesús crecía en sabiduría: una expresión para señalar su vínculo con el Espíritu: Jesús es sabiduría.
Y más que la mano del Señor, sobre él está toda la gracia, todo el favor del Padre. Que esto no nos mueva a rechazar más o menos conscientemente el misterio y la ley de la encarnación: como todas las madres, María tiene que enseñarle muchas cosas a su pequeño. Seguramente más con su comportamiento que con sus palabras, porque María es una madre silenciosa y eficaz. Más tarde, el hombre de treinta años que nos llenará de admiración mostrará unos sentimientos y unos gestos que le vienen de su madre. Pensando en ello es como los padres y las madres de hoy le pedirán a María, madre, que les dé esa finura de amor por la que sepan despertar en sus hijos todo lo que en ellos duerme de personal y de ilusión del mañana.

PLEGARIA UNIVERSAL

La imagen del portal de Belén y toda la infancia de Jesús, nos hace admirar el ambiente familiar que Dios había pensado para todos nosotros. Hoy te pedimos a esa familia que nos ayude a vivir buscando ese amor.

1.- Por el Papa Francisco, obispos y sacerdotes y todo el pueblo que formamos la Iglesia, para que seamos esa familia de Dios, reflejo de aquella de Nazareth. Roguemos al Señor.

2.- Por nuestros dirigentes para que sus esfuerzos transformen nuestra sociedad, donde el amor sea la única forma de relación entre todos. Roguemos al Señor.

3.- Por las parejas que viven juntos pero como extraños, para que se descubran unos a otros con paciencia, perdón y confianza mutua. Roguemos al Señor.

4.- Por los hijos, para que, conforme crecen, aprecien a sus padres y les sean agradecidos; por los abuelos, para que los hijos y nietos les ayuden y les amen en el atardecer de su vida. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los hogares para que con mediación de aquel hogar de Nazareth sean reflejo de aunque por su amor y generosidad unos con otros, especialmente con los más pobres y a abandonados. Roguemos al Señor.

6.- Por nosotros para que vivamos con la generosidad y entrega propia de aquella primera iglesia doméstica y estemos unos pendientes de los otros. Roguemos al Señor.

Padre, en estos días que contemplamos el misterio de la Sagrada Familia, haz que en todos los hogares cristianos se respire la Familia, haz que en todos los hogares cristianos se respire la misma paz y armonía y así se extiendan al resto del mundo. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo. Nuestro Redentor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, en la fiesta solmene de la Navidad esta ofrenda que nos reconcilia contigo de modo perfecto y que encierra la plenitud del culto que el hombre puede tributarte. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Padre, nuestro, que nos amas y nos perdonas, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de su eterna compañía. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 01: Santa María Madre de Dios: Nm 6, 22-27; Sal 66; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21.
Martes 02:    1Jn 2, 22-28; Sal 97; Jn 1, 19-28.
Miércoles 03: 1Jn 2, 29-3, 6; Sal 97; Jn 1, 29-34.
Jueves 04: 1Jn 3, 7-10; Sal 97; Jn 1, 35-42.
Viernes 05: 1Jn 3, 11-21; Sal 99; Jn 1, 43-51.
Sábado 06: 1Jn 4, 4-13; Sal 147; Mc 1, 7-11.
Domingo 07: Is 60, 1-6; Sal 71; Ef 3, 2-3ª.5-6; Mt 2, 1-12.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 2, 22-40

VV. 39-40: 
La lección de estos vv. Sobre la vida oculta de Jesús es muy importante. Aun cuando sea Dios, Jesús sigue las leyes naturales del crecimiento humano, tanto en el plano físico como en el de la sabiduría y del conocimiento. Pasando por la infancia, la pubertad, la adolescencia, vive su misión en una extraordinaria kenosis. Aun siendo Hijo de Dios, como lo es, acepta el no conocer sino progresivamente la orientación de su vida y el no descubrir la voluntad de su Padre sino a través del plano de relación y de educación que le ofrece un medio familiar y pueblerino determinado, de donde "no podía salir nada bueno" (Jn 1, 46). Ha juzgado de las cosas y de las personas conforme a las formas habituales de una inteligencia en formación; ha renunciado a conocer lo que un hombre medio no puede llegar a conocer (Mt/24/36); ha realizado su fidelidad al Padre exclusivamente a través de una fidelidad absoluta a su condición humana, frágil y limitada. Pero a través de su conciencia de niño, todavía balbuciente, y hasta su conciencia de mortal, absolutamente asustada, Jesús ha inscrito realmente en su vida de hombre la Palabra del Padre, y, por primera vez, se ha establecido una adecuación todo lo total que es posible entre una voluntad de hombre y la voluntad de Dios.
Maertens-Frisque, Nueva Guía de la Asamblea Cristiana I, Marova Madrid 1969.Pág. 217


2.- Así como para la figura de Juan Lc hace verdadero hincapié en la circuncisión e imposición del nombre (1, 57-56), para Jesús se hace más fuerza en la pobreza del nacimiento y en el hecho de la presentación según la ley. Nos encontramos en este relato con la figura de un niño indefenso e inconsciente, abandonado en manos de sus padres, que lo traen y lo llevan presentándolo a Dios (2, 22. 27) y sometiéndolo al cumplimiento de la ley (2, 23. 24). Este Jesús que tan pronto ha comenzado a aceptar las instituciones familiares y sociales, será el mismo que relativizará la familia y la sociedad en función del reino (cf Mc. 3, 35). Simeón da al niño una caracterización basándose en títulos del II Isaías: "salvación de Dios" (cf Is 40,5), "luz para alumbrar a las naciones" (cf Is 42, 6), "gloria de Israel" (cf Is 46,13).
Siguiendo el contexto isaiano diremos que tenemos aquí el primer anuncio del universalismo de la misión de Jesús. A ese ancho marco que es el mundo y la vida toda supeditará Jesús toda institución, aun la más querida: la familia. Sin embargo, es en ella donde él fue encontrando el camino de su encarnación concreta.
Jesús será un signo de contradicción (cf Is 65,2). Jesús es un salvador para todos. Pero por un desconocido misterio del mal y del duro corazón del hombre, lo que estaba destinado a la salvación se ha convertido para algunos en mensaje de muerte.
Este será el trasfondo de toda la tragedia de Jesús. Esto es lo que a él mismo le costaba entender (Lc 4,16s). Cuando el creyente vive su mensaje en una intensidad fuerte, puede hacer surgir la contradicción hasta en el seno de su propia familia. En esos momentos de incertidumbre es donde se calibra y mide la actitud que uno tiene ante el reino. Es preciso optar con decisión.
Jesús comienza un proceso de acercamiento a Dios que ya no se extinguirá hasta la consumación de la resurrección. Este crecer de Jesús es la obra del Padre en el amor del Hijo. Nuestro esfuerzo, cualquier trabajo pequeño o grande de nuestra vida, debe encaminarse a la construcción en nosotros de esta vida de cara a Dios. Jesús fue haciendo este camino, como primera etapa, en el seno de una sencilla familia de pueblo. 
Eucaristía 1978/61




3.- Entre la inmensa muchedumbre que ha acudido al templo, Jesús pasa inadvertido. Los sacerdotes, demasiado ocupados con los ritos que deben realizar, no advierten nada especial. María y José se confunden con la gente de tal manera que Dios puede acudir de incógnito a la cita. Pero un anciano y una anciana esperan discretamente en oración: esperan al Mesías, y esperan con la paciencia infinita de las personas ancianas, a las que nada puede desanimar. Por eso sus ojos medio cerrados reconocieron al Señor. Salieron a su encuentro.
Siempre que Cristo acude a un encuentro, a una cita con nosotros, lo hace sin estruendo.  Hoy acude pequeñín, como un recién nacido.
Mañana acudirá discreto, como un amigo que llama a la puerta. Al atardecer, mendigará nuestra mirada, cuando lo expongan desnudo en una cruz. Y una vez resucitado, viene de nuevo, se aparece, pero nuestras manos no pueden retenerlo: apenas lo hemos reconocido, y ya ha desaparecido.
Dios Cada Día, Siguiendo El Leccionario Ferial, Adviento-Navidad Y Santoral
Sal Terrae/Santander 1989.Pág. 90




4. /Lc/02/36-40 J/KENOSIS 
Vida oculta de Cristo en Nazareth. La lección de estos dos versículos es importante: por muy Dios que sea, Cristo sigue las leyes naturales del crecimiento humano, tanto en el plano físico como en el plano de la sabiduría. Con la aceptación de comenzar su vida de hombre por el nacimiento, la infancia, la pubertad, la adolescencia, Cristo ha aceptado su misión divina en una Kenosis extraordinaria. Aceptando ese género de crecimiento, ha aceptado el no conocer sino progresivamente la orientación de su vida, las circunstancias de que estará tejida. Ha aceptado el no conocer la voluntad de su Padre, sino a través del medio familiar "de donde no podía salir nada bueno" (Jn 1, 46), los mil y un acontecimientos de la vida (Mt 26, 42). Y sobre las cosas y los hombres no ha aplicado más que los juicios habituales de una inteligencia en desarrollo. Se ha negado a conocer lo que un hombre medio no puede conocer (Mt 24, 36). Ha aceptado el no realizar su fidelidad al Padre, sino a través de una fidelidad absoluta a la fragilidad y a las limitaciones de la condición humana.
Maertens-Frisque, Nueva Guía De La Asamblea Cristiana I, Marova Madrid 1969.Pág. 247




5.- El evangelio de la infancia de san Lucas (cap 1-2) comenzaba con la escena del anciano Zacarías en el templo (1, 5-22). Desde el templo, lugar de la presencia de Dios en medio de los suyos, se ha escuchado la palabra que dirige la historia hacia su meta (anunciación de Juan). Hacia el templo, lugar de plenitud del pueblo de Israel, se ha dirigido la historia de la infancia. De la infancia de Jesús en ese templo trata nuestro texto (2, 22-38). Sus elementos fundamentales son los siguientes: a) Presentación (2,22-24); b) revelación de Simeón (2, 25-35); c) testimonio de Ana (2, 36-38) y d) vuelta a Nazaret (2, 39-40).
En el fondo de la escena de la presentación (2, 22-24) está la vieja ley judía según la cual todo primogénito es sagrado y, por lo tanto, ha de entregarse a Dios o ser sacrificado. Como el sacrificio humano estaba prohibido, la ley obligaba a realizar un cambio de manera que, en lugar del niño, se ofreciera un animal puro (cordero, palomas) (cfr. Ex 13 y Lev 12).  Parece probable que al redactar la escena Lucas esté pensando que Jesús, primogénito de María, es primogénito de Dios. Por eso, junto a la sustitución del sacrificio (se ofrecen dos palomas) se resalta el hecho de que Jesús ha sido "presentado al Señor", es decir, ofrecido solemnemente al Padre. El sentido de esta ofrenda se comprenderá solamente a la luz de la escena del calvario, donde Jesús ya no podrá ser sustituido y morirá como el auténtico primogénito que se entrega al Padre para salvación de los hombres. Unido a todo esto Lucas ha citado sin entenderlo un dato de la vieja ley judía: la purificación de la mujer que ha dado a luz (cfr Lev 12). Para Israel, la mujer que daba a luz quedaba manchada y por eso tenía que realizar un rito de purificación antes de incorporarse a la vida externa de su pueblo. De esta concepción, de la que extrañamente han quedado vestigios en nuestro pueblo hasta tiempos muy recientes, parece que Lucas no ha tenido ya una idea clara; por eso en el texto original ha escrito "cuando llegó el tiempo de la purificación de ellos", refiriéndose también a José y a Jesús. La tradición litúrgica ha corregido el texto original de Lucas, refiriéndose sólo a la purificación de María, ajustándose de esa manera a la vieja ley judía.
El centro de nuestro pasaje lo constituye la revelación de Simeón (2, 25-35). Jesús ha sido ofrecido al Padre; el Padre responde enviando la fuerza de su Espíritu al anciano Simeón, que profetiza (2, 29-32.34-35). En sus palabras se descubre que el antiguo Israel de la esperanza puede descansar tranquilo; su historia (representada en Simeón) no acaba en vano: ha visto al salvador y sabe que su meta es ahora el triunfo de la vida. En esa vida encuentran su sentido todos los que esperan porque Jesús no es sólo gloria del pueblo israelita, es el principio de luz y salvación para las gentes.
Tomadas en sí mismas, las palabras del himno del anciano (2. 29-32) son hermosas, sentimentalmente emotivas. Sin embargo, miradas en su hondura, son reflejo de un dolor y de una lucha. Por eso culminan en el destino de sufrimiento de María (2, 34-35).Desde el principio de su actividad, María aparece como signo de la Iglesia, que llevando en sí toda la gracia salvadora de Jesús se ha convertido en señal de división y enfrentamiento. La subida de Jesús al templo ha comenzado con un signo de sacrificio (2, 22-24); con signo de sacrificio continúan las palabras reveladoras de Simeón. Desde este comienzo de Jesús como signo de contradicción para Israel (u origen de dolor para María) se abre un arco de vida y experiencia que culminará sobre el Calvario y se extenderá después hacia la Iglesia.  Todo el que escucha las palabras de consuelo en que Jesús se muestra como luz y como gloria (2, 29-32) tienen que seguir hacia adelante y aceptarle en el camino de dureza, decisión y muerte; en ese caminar no irá jamás en solitario, le acompaña la fe y el sufrimiento de María.
Con las palabras de alabanza de Ana, que presenta a Jesús como redentor de Jerusalén (2, 36-38) y con la anotación de que crecía en Nazaret lleno de gracia (2, 39-40) se ha cerrado nuestro texto. 
Comentarios A La Biblia Litúrgica Nt, Edic Marova/Madrid 1976.Pág. 1242 Ss.




6.- En el fondo de la escena de la presentación está la vieja ley judía según la cual todo primogénito es sagrado -sea hombre o animal- es sagrado, pertenece a Dios, y por lo tanto ha de entregarse a Dios o ser sacrificado. Como el sacrificio humano estaba prohibido, la Ley obligaba a realizar un cambio de manera que en lugar del niño se ofreciera un animal puro.
Se resalta el hecho de que Jesús ha sido "presentado al Señor", es decir, ofrecido solemnemente al Padre. El sentido de esta ofrenda se comprenderá solamente a la luz de la escena del calvario, donde Jesús ya no podrá ser sustituido y morirá como el auténtico primogénito que se entrega al Padre para salvación de los hombres.
Jesús ha sido ofrecido al Padre y el Padre responde enviando la fuerza de su Espíritu al anciano Simeón, que profetiza. En sus palabras se descubre que el antiguo Israel de la esperanza puede descansar tranquillo; su historia -representada en Simeón- no acaba en vano, ha visto al Salvador y sabe que su meta es ahora el triunfo de la vida. En esa vida encuentran su sentido todos los que esperan, porque Jesús no es sólo gloria del pueblo israelita, es luz y salvación para todos los hombres.
Estas palabras del himno del anciano Simeón son hermosas, sentimentalmente emotivas.  Sin embargo, miradas en su hondura, son reflejo de un dolor y de una lucha. Por eso culminan en el destino de sufrimiento de María.
Desde el principio de su actividad, María aparece como signo de la iglesia, que llevando en sí toda la gracia salvadora de Jesús se ha convertido en señal de división y enfrentamiento.
La sabida de Jesús al templo ha comenzado con un signo de sacrificio (22-24), con signo de sacrificio continúan las palabras reveladoras de Simeón.
Desde este comienzo de Jesús como signo de contradicción para Israel (u origen de dolor para María) se abre un arco de vida y experiencia que culminará sobre el calvario y se extendería después hacia la Iglesia.
Todo el que escuche las palabras de consuelo en que Jesús se muestra como luz y como gloria (29-32) tiene que seguir hacia adelante y aceptarle en el camino de dureza, pasión y muerte.
En ese camino no irá jamás en solitario, le acompaña la fe y el sufrimiento de María.




7.- El niño crecía. El evangelio de la infancia pertenece al género midrásico, lectura en profundidad de la Escritura para detectar su sentido pleno. Cualquier acontecimiento incorporado a la historia de la salvación da a la revelación un aspecto nuevo, porque la biblia no es un acontecimiento momificado.
Jesús es la esperanza de Israel, que se ve colmada solemnemente en el episodio de la presentación en el templo. Simeón lo entiende así y puede morir satisfecho. Otros lo verán de distinta manera: unos para aceptar la piedra angular y otros para tropezar en ella. Semejante en todo a nosotros, Jesús se somete a la ley. Moisés dejó ordenado consagrar al Señor todo primogénito varón. La presentación en el templo era sólo una costumbre tardía después de la vuelta del cautiverio. Y se prescribía una ofrenda, cordero o paloma, que los padres de Jesús cumplen según las posibilidades de los pobres. La purificación causa extrañeza tratándose de María, pero era un rito más que quisieron cumplir según la costumbre. José y María saben bien que el niño pertenece a Dios.
Guillermo Gutiérrez, Palabras Para El Camino, Nuevas Homilías/B, Edit. Verbo Divino, Estella 1987.Págs. 29 S.




8. LA PROFECÍA DE SIMEÓN. 
J/SIGNO-DE-DIVISION: Cuando José y María presentaron al niño en el templo de Jerusalén, Simeón les bendijo y luego, bajo el impulso del espíritu profético, se dirigió a la Virgen con estas breves palabras: ''Este niño está destinado para ser caída y resurgimiento de muchos en Israel, será signo de contradicción, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y una espada traspasará tu alma" (Lc 2,34-35). La realidad es que Jesús no fue un conformista dispuesto a darles la razón a todos, sus palabras y sus gestos obligaban a opciones concretas. En favor o en contra de él: "Quien no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo desparrama" (LC 11,23). 
a) Otras voces del NT sobre Jesús como signo de división. Antes de entrar en un examen inmediato de la profecía de Simeón, escuchemos algunos otros ecos de la tradición  neotestamentaria acordes con LC 2,3435 a la hora de presentar a Jesús como uno que  provoca la disensión que suscita la adhesión o la repulsa. 
Pedro advierte que a Cristo se le podía aplicar lo que decía /Is/08/14: "Él (el Señor de los ejércitos) será una piedra de tropiezo, una roca de escándalo para las dos casas de Israel, un lazo y una trampa para los habitantes de Jerusalén" (cf I Pe 2,6-8; cf también ICor 1,23-24). 
Mateo pone estas palabras en labios de Jesús: "No penséis que vine a traer paz sobre la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a separar al hombre de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra. Enemigos del hombre, los de su casa" (/Mt/10/34-36).
La predicación de Cristo —señala Juan en tres ocasiones (Jn 7,43; 9,16; 10,19) — era motivo de cisma entre la gente, ya que daba lugar a pareceres discordes sobre su persona.  El mismo Jesús (según Jn 9,39) lo reconoce sin medias tintas, cuando afirma: "Yo vine a este mundo para un juicio: para que los que no ven vean y los que ven se queden ciegos".  El elemento discriminante de este juicio es Cristo-luz, es su palabra que revela al Padre (Jn 12,44-50). Esa palabra escudriña los corazones: "En efecto, quien obra mal odia la luz y no va a la luz, para que no se descubran sus obras. Pero el que obra la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que están hechas en Dios" (Jn 3,20-21). 
El autor de la carta a los Hebreos (12,3) define la muerte de Jesús como una contradicción que los pecadores arrojaron contra él. Israel —comenta Pablo citando a Is 65,2— fue "un pueblo desobediente y rebelde" (Rom 10,21: antilégonta).  Del conjunto de estas citas se deduce que la tradición evangélica junto con la petrina y la paulina, aun con la diferencia de los términos empleados, está sustancialmente de acuerdo.  El evangelio de Jesús, como soplo acariciador e impetuoso al mismo tiempo, sacude al hombre desde dentro, lo provoca a una actitud. ¡Sí, la fe es una inquietud saludable! Lc 2,34-35 recoge el tema que hemos esbozado en esta rápida panorámica sobre el NT. Lo acoge, anticipándolo en la infancia de Jesús, como si se tratara de un presagio que tendrá la contrapartida en su ministerio público y en el de la iglesia apostólica. 
SIMEÓN/ORÁCULO: El oráculo de Simeón, el santo anciano del templo, tiene dos aspectos: uno se refiere al pueblo de Israel y el otro a María. Veámoslo más en concreto. 
b) Israel frente a Cristo. Respecto a todos los miembros del pueblo elegido (tal es el sentido de muchos en el v. 34, según las normas de la filología), Jesús está destinado a ser causa de "caída y resurgimiento". Con este binomio antitético, Simeón profetiza cuál será el éxito en conjunto de la misión de Jesús. Para quienes lo rechacen, es decir, para los que crean que están en pie fiándose de sus propias seguridades (cf Lc 14,9), él será piedra de tropiezo; pensemos, por ejemplo, en los escribas y fariseos, orgullosos de su ciencia (Lc 11,52-54); en el fariseo de la parábola (Lc 14,9-13.14b), en los invitados a la boda que declinan la invitación por tener otros intereses (Lc 14,16-21ab.24)... Por el contrario, Cristo será ocasión de salvación para cuantos se encuentran en un estado de miseria, de pecado, pero acogen su palabra; pensemos en el publicano (Lc 14,13-14), en Zaqueo (Lc 19,2-10), en los pobres, los cojos, los ciegos y los lisiados que sustituyen a los que fueron invitados primero a la boda (Lc 14,21-23)... Así pues, además de la acogida, Jesús conocerá la amargura y la tragedia del rechazo, será un "signo de contradicción", dice el anciano profeta.
Signo, en primer lugar: en efecto, en su persona Dios se hace manifiesto y cercano a su pueblo (cf Lc 1,68; 7,16), especialmente en la gran revelación pascual: "Como Jonás fue un signo para los ninivitas, así el Hijo del hombre lo será para esta generación" (Lc 11,30).  Pero de contradicción; es decir, objeto de repulsa por parte de Jerusalén y del judaísmo oficial, que no reconoció los tiempos de la visita de Dios (cf Lc 19,44b-47; 29,9-18...). Se trata, por consiguiente, de un sendero lleno de espinas el que se perfila para Jesús.  "Para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones", añade Simeón (v.  35). La presencia de Cristo tendrá este efecto: revelar cuáles son las esperanzas de todos respecto a él: quién lo acoge y quién lo rechaza. El término pensamientos (gr. dialoguismói) es todavía genérico, sin ninguna cualificación positiva ni negativa. Se necesita un adjetivo, o bien el contexto, para determinar si se trata de intenciones rectas o condenables (cf Lc 1,29 [dieloguízeto]; 5,22; 6,8; 9,46.47; 24,38; además, Mc 7,21, Mt 15,19; Sant 2,4...).  En Lc 2,35 el sustantivo mencionado parece tener una función bivalente; es decir, designa las diversas actitudes, favorables u hostiles, frente a Cristo. Nos relacionamos entonces con el v. 34, en donde se dice que Jesús es motivo tanto de caída como de resurgimiento. 
En versión eclesial, Lucas elabora además los mismos enunciados en el libro de los Hechos, donde entra en escena una iglesia que experimenta la contradicción que había padecido antes su Señor. En Iconio, por ejemplo, después de la predicación de Pablo y de Bernabé apoyada en signos y en prodigios (He 14,1-13), "la población de la ciudad se dividió: unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles" (v. 4). Y hacia el final del libro Lucas hace decir a los judíos convocados por Pablo: "Sabemos que esta secta (= cristianismo) encuentra oposición en todas partes (28,22: pantajou antiléguetai). 
c) El alma de María traspasada por una espada. La persona y el mensaje de Jesús llevan a cabo un discernimiento dentro de Israel. Pero todo lo que ocurre en Israel como pueblo tiene una repercusión en María como persona: "... También a ti una espada te atravesará el alma" (Lc 2,35a). 
Lo mismo que en el Magnificat, se observaba un paso de lo individual (María: Lc 1,46-49) a lo colectivo (Israel: Lc 1,54), así aquí se da una alternancia entre una comunidad (Israel) y una persona individual (María). Esto basta para concluir que también en este paso Lucas asocia a María a su pueblo; ella es hija de Sión. 
ESPADA/PD: Nos queda por preguntarnos ahora cuál es el significado más pertinente del término espada. Recorriendo la literatura judeo-bíblica, se ve que la espada es uno de los símbolos más frecuentes para designar la palabra de Dios. En el AT tenemos dos casos (Is 49,2 y Sab 18,15) Este mismo tipo de simbolismo aparece con frecuencia en los comentarios judíos a los textos bíblicos. También el NT, en siete ocasiones, recurre a este lenguaje: la palabra de Dios, que se identifica ahora con la palabra de Jesús, es comparada con una espada cortante de doble filo. Las referencias más abundantes nos las ofrece el Apocalipsis (1,16: "De su boca salía una espada aguda de dos filos": 2,12.16 19,15.21). Está asimismo la carta a los Efesios (/Ef/06/17: "Tomad también...  Ia espada del Espíritu, que es la palabra de Dios"). Hay que dedicar una especial atención a la carta a los hebreos (/Hb/04/12): "La palabra de Dios es viva y eficaz; ella penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y es capaz de distinguir los sentimientos y pensamientos del corazón". 
Se notará fácilmente la gran analogía que hay entre Lc 2,35 y Heb 4,12. En ambos trozos se habla de espada que "penetra en el alma" y "revela-escudriña los pensamientos del corazón". Esta relación no se le escapó, por ejemplo, a san Ambrosio.  Una vez asentada esta ecuación simbólica espada = palabra de Dios, se asoma la hipótesis de que la espada a la que alude Simeón es figura de la palabra de Dios, tal como se expresa en la enseñanza de Jesús. 
Efectivamente, esta descodificación del símbolo espada se armoniza muy bien con el contexto anterior. Poco antes, Simeón había celebrado a Jesús como luz de las gentes y gloria de Israel (v. 32). Sus palabras hacen eco a los poemas del Siervo de Yavé (Is 42,6; 49,6). Pues bien, precisamente uno de esos poemas (49,2) presenta al Siervo de Yavé como un profeta de cuya boca Dios ha hecho una espada afilada. La imagen, como hemos visto, fue recogida varias veces en relación con Cristo en el Apocalipsis (I, 16; 2,12.16; 19, 15.21). Pero también Simeón, al preconizar en Jesús al Siervo de Yavé por excelencia, parece decir que su palabra es semejante a una espada. 
M/PD/SUFRIMIENTO: Escogiendo esta orientación exegética (que, lejos de excluir a las demás, puede  perfectamente integrarlas), la imagen de María sería la de una creyente que, lo mismo que  todo Israel, su pueblo, tendrá que enfrentarse con la palabra del Hijo, simbolizada  místicamente en la espada. Su alma se verá profundamente penetrada por ella.  Efectivamente, siempre en el tercer evangelio vemos que ella acogía y guardaba los acontecimientos y las palabras de Jesús (Lc 2,19.51b; cf 8,19-21 y 11.27-28). Con una actitud sapiencial se esforzaba en sondear su alcance, incluso cuando le procuraban sufrimientos y no llegaba a comprender todo su sentido (Lc 2,48-51b). 
Así pues, María hizo que sus pensamientos se aclarasen y se juzgasen a la luz de aquella palabra y se conformó a ella con un crecimiento constante. Esto suponía para ella gozo y dolor. (Gozo, al ver los frutos copiosos que la semilla de la palabra evangélica producía en ella misma y en cuantos la acogían con un corazón "bueno y perfecto" (cf Lc 8,15). Dolor, cuando buscaba angustiada a Jesús en Jerusalén y no comprendió su respuesta: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de mi Padre? Y ellos no comprendieron sus palabras" (Lc 2,49-50). Conservando en su corazón el enigma de esa frase, ella "avanzó en la peregrinación de la fe" (LG 58), no sin pruebas ni oscuridades. Pero el colmo de la aflicción inundó su espíritu cuando vio a su Hijo rechazado y crucificado. Obedecer a la voluntad del Padre (¡ella, la madre del ajusticiado!), permanecer fiel a las palabras del Hijo sobre todo en aquel momento de tiniebla (cf Redemptoris Mater 18): he aquí el punto crucial de la transfixión que esta palabra produjo en las fibras de María. 
Según esta exégesis, no sería lógico restringir solamente a la compasión de la Virgen al pie de la cruz la profecía de Simeón. Abarca más bien todo el arco de su misión de madre del Redentor y especialmente el drama del Calvario. ¿No decía acaso Jesús: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sigan" (Lc 9,23)? 
CONCLUSIÓN. M/ABRAHAN: Abrahán, nuestro padre en la fe, "obedeciendo la llamada divina, partió para un país que recibiría en posesión, y partió sin saber a dónde iba" (/Hb/11/08). María, madre de los creyentes (cf Jn 19,2627a), aceptó que su vida se plantease según la palabra del Señor que le había sido revelada por el ángel (Lc 1,38). Con su fiat se dispuso a salir de sí misma para seguir los caminos de Dios, que "es más grande que nuestra conciencia y lo sabe todo" (1Jn 3,20). La Virgen llevaba a su Hijo en los brazos, pero no se negaba a dejarse conducir por el Hijo por un camino incierto y difícil; también para ella se hizo realmente ejemplar la frase de Jesús: "El que pierda su propia vida por mí, la salvará" (Lc 9,24; cf Mc 8,35; Mt 16,25; Jn 12,25). Contemplada en esta dimensión, María, además de madre, es hermana nuestra a la hora de compartir la gozosa fatiga de creer. 
Dicc-De-Mariología. Págs. 335-339